Raúl González Zorrilla es licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco. Comencé a escribir en los periódicos con apenas 19 años, haciendo artículos de opinión para la ya desaparecida La Gaceta del Norte de Bilbao. En más de 30 años de profesión, he escrito infinidad de artículos, reportajes y entrevistas, fundamentalmente de temas políticos, sociales y culturales, en múltiples periódicos y revistas, tanto nacionales como internacionales.

Durante mucho tiempo también he trabajado ejerciendo como redactor jefe de varios gabinetes de comunicación. En 2013 fundó La Tribuna del País Vasco (www.latribunadelpaisvasco.com), periódico digital del que es director y que se ha convertido ya en el digital de referencia de esta comunidad.

Desde el año pasado, dirige la revista impresa Naves en Llamas (www.navesenllamas.com), publicación trimestral de pensamiento político y análisis cultural que acaba de alcanzar su número cinco con un especial dedicado a “Las nuevas derechas europeas”.

¿Por qué decide iniciar el proyecto de Naves en Llamas?

 

La Revista Naves en Llamas nació como fruto de una triple constatación:

1) El comienzo del siglo XXI ha visto cómo los grandes valores occidentales, los que a lo largo de los siglos han llevado a Occidente a situarse a la cabeza del progreso, del desarrollo y del bienestar universal, están retrocediendo drásticamente atacados por varios y muy poderosos enemigos: el marxismo cultural o el nuevo comunismo, que se ha puesto como objetivo principal liquidar la democracia liberal, primero, y los pilares de nuestra civilización, después; el islamismo, que a través de la inmigración masiva y el terrorismo yihadista, y en colaboración con la izquierda política occidental, trata de acabar con más de dos milenios de tradición judeocristiana y grecoromana; la corrección política, que es la herramienta perfecta utilizada por el totalitarismo socialdemócrata para acabar con las libertades individuales de los ciudadanos, empleando para ello, cada vez con más fuerza, la censura y el silenciamiento de las voces disidentes.

2) Los medios de comunicación del Sistema, arrasados económicamente, solamente responden a los intereses particulares de una élite política, económica y cultural formada por lo que nosotros definimos como totalitarismo socialdemócrata. Este totalitarismo socialdemócrata está liderado por un grupo de gobernantes, que, de Angela Merkel a Pedro Sánchez, incluye a las principales formaciones de izquierda, centro y derecha de Europa, y está preparando nuevas leyes de prensa que están diseñadas milimétricamente para acallar las voces críticas que cuestionamos el discurso dominante.

3) Este discurso dominante, que es el airean los principales y mayores medios de comunicación occidentales, tanto públicos como privados, es una línea de “pensamiento”, por llamarlo de alguna manera, que utiliza las calificaciones de “facha”, “ultraderechista”, “discurso de odio”, “islamofobia” u “homofobia”, por ejemplo, para poner una estrella amarilla, una sentencia judicial o un vozal en los pocos que se atreven a decir en alto que hay un puñado de principios esenciales, básicos y elementales, que nunca pueden ser negociables: que Occidente no puede seguir lincuándose en un mundialismo irresponsable, fatuo y grotesco; que solamente los seres humanos (y no los grupos que éstos forman entre sí) tienen derechos inalienables; que el bagaje y la elaboración ética-política de nuestras sociedades occidentales es muy superior, y mejor y más justo, que el de otras tradiciones de otros lugares del mundo; que los niños tienen pene y las niñas, vagina; que cuando hablamos de familia, siempre hablamos de familia natural; que la inmigración ilegal es un peligro para la democracia; que nuestra tradición, nuestras leyes y nuestros valores manan mayormente de nuestro pasado judeocristiano y grecolatino; que el comunismo y el islamismo son los peores totalitarismos que han sufrido y sufre la humanidad. Que, de hecho, el nazismo y el fascismo, solamente fueron formas diferentes de presentar el socialismo

Para decir todo esto, y denunciarlo, alto, claro y en libertad, ha nacido Naves en Llamas.

¿Podría explicar el por qué del nombre?

 

Es una pregunta que nos hacen a menudo.

 

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. He visto atacar naves en llamas más allá de Orion. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tanháuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”. Estas palabras míticas que pronuncia el replicante Roy Batty en la película de ciencia-ficción “Blade Runner” inspiraron el nombre de la revista. Para nosotros, las grandes ideas, los valores, los principios civilizatorios, nuestros pilares históricos, nuestras tradiciones, la grandeza de nuestro pasado, nuestras conquistas éticas y religiosas, todo esto que ha conformado y hecho grande a Occidente a lo largo de los siglos, está siendo destruido y está siendo derribado como si se tratara de naves en llamas que caen en silencio en el mar sin que a nadie parezca importarle lo más mínimo... A nosotros sí nos importa.

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Es un proyecto atrevido y peligroso por denunciar temas comprometidos...

 

Tanto la Redacción de Naves en Llamas, como yo mismo, nos hemos forjado haciendo periodismo en el País Vasco, en los “años de plomo”, cuando la banda terrorista ETA amenazaba, señalaba, presionaba, chantajeaba y asesinaba a todo aquel que no siguiera sus directrices nacional-socialistas. Si ETA no nos calló, si ETA no pudo con nosotros, tampoco va a hacerlo el totalitarismo socialdemócrata por muchas leyes de prensa que quiera diseñar contra lo que ellos llaman “fake news”; ni nos van a callar los comunistas bolivarianos o la chusma independentista y de extrema-izquierda que se alimenta de la desvergüenza, la autosuficiencia y el cretinismo de Pedro Sánchez y su tropa. Tampoco nos va a callar el Islam radical, por muchas denuncias que pongan a nuestros periodistas.

 

¿Qué hueco viene a llenar la revista en la prensa actual?

 

Queremos dejar constancia informativa de todo lo señalado anteriormente a través de reportajes, entrevistas exclusivas y crónicas que los lectores no pueden hallar en otros medios de comunicación. Y queremos ofrecer los análisis, los estudios y los ensayos necesarios para que el lector comprenda la enorme gravedad de lo que está sucediendo, de lo que estamos padeciendo. Y de lo que puede venir, que sin duda será peor, ya que solamente estamos en el comienzo de la implosión de nuestro modelo civilizacional. Sinceramente, creemos que actualmente en Europa no hay una revista como la nuestra.

 

¿Con qué autores cuentan y qué secciones tienen?

 

La revista trata de analizar, número a número, diferentes temas de una forma monográfica. Cogemos un tema y lo exprimimos al máximo con informaciones, análisis, ensayos y entrevistas largas, en profundidad. Hasta ahora, hemos dedicado temas a “El final de Occidente”, “El marxismo cultural”, “El terrorismo global”, “El fracaso de la educación” o “Las nuevas derechas europeas”.

 

Para cada tema, invitamos a los mejores expertos para que nos ofrezcan sus análisis. Sin límites de espacio en los textos, sin cortapisas, en libertad. Y hemos contado con analistas nacionales e internacionales de primer orden como Carlos X. Blanco, Ernesto Ladrón de Guevara, Antonio Ríos Rojas, Yolanda Couceiro Morín, Sergio Fernández Riquelme, Pedro Cuevas González, Robert Steuckers, Arnaud Imatz, Fernando José Vaquero Oroquieta, etc.

 

¿Qué tal aceptación está teniendo e influencia en la opinión pública?

 

Excelente. Estamos muy satisfechos. Los tres primeros números están agotados. De hecho, estamos pensando en volver a reeditarlos por las peticiones que estamos recibiendo en este sentido. Hemos encontrado lectores, y ¡suscriptores!, en todas las regiones de España, en diferentes países de Europa y en Estados Unidos y Sudamérica. Tenemos la impresión de que buscando un pequeño nicho de lectores nos hemos encontrado con una parte importante del país. Los ciudadanos tienen necesidad de que les cuenten y les interpreten todo lo que sucede a su alrededor, que es muy preocupante, muy asombroso, que ocurre muy deprisa y que en ocasiones es ininteligible. Y esto es lo que debemos hacer los periodistas. La gente nos agradece mucho el esfuerzo. He contado muchas veces que el mejor piropo nos lo dejó dicho un lector canario: “Leo Naves en Llamas y el mundo se me pone en orden otra vez”. Es lo más bonito que nos han podido decir.

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¿Cómo se puede adquirir la revista?

 

Exclusivamente a través de nuestra web www.navesenllamas.com o a través de la plataforma Amazon. También a través del teléfono y del Whatsapp de la revista: 605 22 68 16. O mediante el correo electrónico pedidos@navesenllamas.com

 

Gracias por todo a ustedes y a El Correo de Madrid por darme la oportunidad de difundir la revista. Y como dije el día de la inauguración, un placer que se sumen medios que resistan al pensamiento único.