Castro Urdiales, Cantabria. Una cabeza seccionada. Un recuerdo guardado. La vecina recibe el regalito. Buhonería sexual para esparcimientos varios.  Si se demuestra su culpabilidad, una mala persona. Una grandísima hija de Satanás que aceptó sin apenas deportividad un abandono. "Lo guardé porque era el único recuerdo que tenía de él", se justificó la detenida. Poco dichosa con decapitar a su antiguo macho alfa, cuece su testa al baño maría. Una asunto criminal que destila fariseísmo por todos sus poros y rendijas. El marido, eclipsado hacía meses. Los vecinos extrañadísimos por la misteriosa ausencia, mudez. Los maderos, como es un varón, que se busque y se encuentre a sí mismo. Esperpéntico. Los efectos prácticos del ginocentrismo. El maromo se lo tenía merecido por blanco, heteropatriarcal y capitalista.

 

Radio Televisión Española, imponderable engendro de la chequista Mateo. Dando cancha, esencialmente a femiorcos y planchabragas. El programa La Mañana, hace un par de días. Establecen una analogía entre el criminal suceso y una secuencia aparecida en la (interesante) película Locos en Alabama de Antonio Banderas. Comienza el descojone total, la más absoluta falta de empatía, la mofa más sangrante y burlona. Chirigota y rechifla a partes equivalentes. Un inquietante ambiente orgiástico que suscita risas y ludibrio. Se parten la polla (aunque carezcan de ella). Comanda la cruel cuchufleta Carmen Enríquez. Esther Jaén, ubicua sabelotodo, prosigue la befa. María Casado elude el toro, algo perpleja.  Los hombres presentes, silentes como zorras. El despiporrado aquelarre, espeluznante. El asesinato y posterior tajo del pescuezo de un ser humano, un cachondeo de diez mil pares de cojones. Al inicio, risitas conspiradas. Luego, sonoras risas ante el degolladero. Un chiste morrocotudo, un bromazo inusitado, un gracieta excepcional. Todos se parten la minga. Jajajajaja. Alicia Gómez Montano, editora de igualdad de RTVE (¡tamaña monstruosidad!), vaporizada. Imagino, además, que los deudos del varón deben estarles muy agradecidos por sus simpáticas condolencias. Les informo, también: el Exclamadísimo Ayuntamiento de Castro y todas esas pollas en cebollas con que se emperifollan los gallifantes no realizó un minuto de silencio.

 

Rodarán más cabezas (masculinas)

El asunto es muy serio. Las feminazis/femibolches nunca tendrán suficiente. Su sed de venganza deviene agotadora e inagotable. Su odio, ilimitado. Su rencor, inmensurable. Su cordura, en tantos casos, perdida. Conciencias irremediablemente cauterizadas, insensibilidad ciclópea, desvergonzada doble de medir. Burlarse de una mujer decapitada, España en llamas. Cascarse de risa ante una cabeza masculina cocida, un agradable pasatiempo. Nos esperan tiempos duros, chicos (y chicas que nos apreciéis). Los perrodistas son uno de los problemas más relevantes de España, al nivel de la clase política o el hampa jurídico-policial. Incluso peor. Salvo decorosas excepciones, soldadesca de babosas manipuladoras y cobardes arrastrándose ante el poder (aunque finjan arremeter contra él). Ignominioso hembrismo que domina los infames medios matriarcales de comunicación. Tampoco, obviamente, desdeñemos el factor pastizal. Suculentas e hipermillonarias subvenciones. El negocio de género indisociable de la paranoia de género. Cuantas más mujeres mueran, más dinerito. Tiempos recios. Rodarán más cabezas masculinas. La metáfora hecha carne y habitando entre nosotros. En fin.