Tras la "crisis" de 2008, se trataba de recuperar la confianza del anestesiado y arruinado público. Ejercer la caridad, un negocio muy rentable. Los afamados CEOs, sagaces directores ejecutivos, entrevieron que "ayudando" a los sin techo, a la conservación del medio ambiente o a la investigación de un remedio contra el cáncer, también se podía corregir la imagen y, por tanto, beneficiar el hipernegocio. Los magnates empresariales lo denominaron “filantropía estratégica”: ganar abundante parné "resolviendo" problemas sociales. ASHOKA, en nuestro caso, lo llamó, en su día, emprendimiento social. Traduzca, amable lector, ingeniería social. ASHOKA, financiador e inspirador de los censores de Maldito Bulo que te dan por el culo. ASHOKA, paradigma del hipercapitalismo filantrópico. Diabólico.

 

Filántropos, lobos con piel de cordero

Los nuevos redentores de la humanidad ensamblan beneficencia y gran empresa. Todo son buenas acciones. Qué chupiguay. Berlanguianamente, siente a un pobre a su mesa. Todo parece indicar que aquí ganan todos. Win/Win, ganamos todos. La descojonación, brother. La hipocresía de toda la vida. El sórdido, eterno y criminal paternalismo, metamorfoseado.

 

Pareces bueno, Bill Dreyton, jefazo de Ana Pastor y los porculeros cazadores de "bulos", ellos en sí mismos un puto bulo. Pareces bueno, Bill Dreyton, pero no lo eres. Desde que fundaste ASHOKA, y antes, todo, una patibularia cortina de humo. Tu marketing social no cuela. Tiene media galleta, demasiado fullero todo. ASHOKA, trilero mayúsculo, la bolita, la bolita, dónde está la bolita. Zafios y, tal vez, eficaces lavados de imagen.

 

ASHOKA se asea con la pobretería mundial, pero siempre se halla opíparamente financiado. Un suponer. Goldman Sachs, BBVA, Danone, ESADE, Fundación Botín, Fundación Coca-Cola, Price Waterhouse Coopers, Telefónica, Bancos Suizos. El etcétera, demasiado extenso. Tanto lado oscuro de la Fuerza. Regresa, Luke Skywalker.

 

ASHOKA y sus nauseabundos negocios

El genocida amianto. Sobre el execrable mineral, rememoremos la mejor correría de AVINA/Eternit, el gran cuate de ASHOKA. En localidad italiana de Casale Monferrato, en una fábrica de amianto, más de dos mil fallecidos y 605 enfermos crónicos. Ítem más.  A través de los aborrecibles transgénicos, la soja como obsceno paradigma, se ejecutan programas agrícolas que laceran extraordinariamente la agricultura campesina e incrementan la inseguridad alimentaria.

 

ASHOKA, suma y sigue. Proyectos de privatización del agua potable, explotaciones madereras a gran escala, uso intensivo de substancias tóxicas. Por ejemplo, plaguicidas o mercurio a cascoporro.  La “revolución verde” que promueva ASHOKA. Veamos. Uso y abuso de abonos y pesticidas químicos, expansión de monocultivos demoledores, fomento de los latifundios y, salto mortal, producir tan solo para exportar, aniquilando irreversiblemente las economías locales. El etcétera, otra vez, demasiado prolijo.

Esa es la genuina realidad de ASHOKA, pagador de Maldito bulo, su última tropelía liberticida: destruir, bajo humanitarios pretextos, a los más desposeídos del planeta. Y a los menos pobres, reeducarnos en el gafapastismo progre, tan mierdecilla. Todo tan Antonio García Ferreras.

 

Qué anhela ASHOKA

¿Qué pretenda, en definitiva, el filantrocapitalismo? Muy sencillo. Legitimidad social. Abundante información, puta Gestapo progre. Control social. Y mental. Desde luego, negocio con los pobres para pulverizarlos. O esterilizarlos. Y generar, por supuesto, desasosegante desconcierto en los movimientos sociales para manejar a su antojo las disidencias al Sistema.

 

Las grandes corporaciones, y las fundaciones que las custodian, han estado trabajando astuta y discretamente para reventar cualquier alternativa a la basura estatal/capitalista que nos jode la vida. ASHOKA, sin más, enemiga del planeta. Y, sobre todo, de las poblaciones más depauperadas y sojuzgadas. ASHOKA, financiador de Maldito bulo, enemiga de la humanidad. En fin.