Jesús Álvarez, a pesar de conservar su sonrisa risueña de niño, es uno de los grandes clásicos del periodismo español, una verdadera institución en TVE. Muchas generaciones hemos crecido siguiendo su estela en la pequeña pantalla. Ha vivido momentos gloriosos en el mundo del deporte, como el mundial de España en Sudáfrica, en donde el gol de Iniesta exorcizó para siempre el fantasma de la derrota. También ha vivido situaciones muy dramáticas, como la tragedia del estadio Heysel. De todo ello nos habla en esta entrevista, donde repasa, con la misma sencillez y naturalidad que muestra en la tele, toda su trayectoria.

 

¿Como nació su vocación al periodismo?

Siempre he mantenido que soy periodista por genética. Mi padre, que era periodista y presentador de TVE, y mi madre, que era locutora de radio en Radio Peninsular de Madrid, murieron cuando yo era muy joven, así es que no me pudieron transmitir todas sus vivencias y sentimientos sobre la profesión. En el colegio estudié el bachiller y el COU de Ciencias, por lo que lo lógico hubiese sido que me dedicara a una carrera de Ciencias. Sin embargo, llegado el momento, preferí matricularme en periodismo porque lo llevaba en la sangre, en los genes, así es que creo que le debo mi dedicación al periodismo a la genética.

 

¿Quienes fueron sus referencias?

Bueno, podría decir que en el sentido de mi vocación, mis referencias fueron mis propios padres aunque me diera cuenta mucho tiempo después. Luego, en el trabajo, ya tuve otras muchas, porque tuve la suerte de empezar muy joven y lo primero que hice fue fijarme en todos y cada uno de los periodistas, locutores de radio, presentadores de televisión que se cruzaron en mi camino. Intenté quedarme con lo mejor de cada uno, adaptándolo a mi estilo, claro.

 

¿Tenía más épica y encanto el periodismo de antaño?

Desde luego mucha más épica sí. No existían los medios que disponemos ahora. Todo era mucho más rudimentario, había que echarle mucha imaginación al asunto para poder hacer cosas que ahora nos parecen extremadamente sencillas, pero que antes no existían. Sin ir más lejos un teléfono móvil, por ejemplo. Los de antes eran cabinas de monedas y cuando tenías las monedas, no funcionaban y si no tenías las monedas, en cualquier caso estabas perdido. ¿Encanto? Pues quizás sí, porque se desarrollaban instintos y aptitudes que ahora sería muy difícil imaginar porque seguramente no servirían para nada.

 

¿Ser presentador de televisión es un sueño cumplido?

A mí me llegó un poco de casualidad. Cuando te inicias en el periodismo, coges todo lo que te proponen. Yo hice de todo antes de ponerme delante de una cámara. Hice fotocopias, serví café a los jefes, trabajé en la radio y, gracias a todo esto, al final me llegó la oportunidad en televisión. Hice televisión desde muy joven, con 19 o 20 años, algo impensable para mí cuando empecé, pero supe aprovechar la oportunidad que, dicho, sea de paso, me llegó de una manera muy casual.

 

¿Qué cualidades debe tener un buen presentador?

Unas son adquiridas con el tiempo, como todo en la vida, pero otras, como la telegenia, o se tiene desde el primer momento o no se tiene nunca. Es esa cualidad que se tiene para traspasar la pantalla. Conozco muchos compañeros que los ves por la calle y no te dicen nada, su cara es inexpresiva, pero que se ponen delante de la cámara y te pueden convencer de lo que sea. Es una fuerza especial, es innato y por mucho que algunos se empeñen, es algo que no se puede comprar en una farmacia o en el supermercado. Para mí esa es la primera cualidad...pero después otras muchas, como la naturalidad, el ser uno mismo, el comportarse como lo harías en tu casa o con los amigos...al final todo ello determina algo que para mí es lo más importante: la credibilidad.

 

¿Cómo se vence el miedo a la cámara?

Con el tiempo. Es inevitable que las primeras veces se te venga el mundo encima cuando te tengas que poner delante de la cámara pero poco a poco, con tranquilidad y aplomo vas cogiendo soltura y casi sin darte cuenta alcanzas ese estado de normalidad que es cuando realmente disfrutas de lo que estás haciendo, de tu trabajo. Eso no quiere decir que te relajes tanto que no sientas las mariposas revolotear en tu estómago cuando vas a hacer tu trabajo. Te hace estar atento y preparado para cualquier contingencia que pueda surgir.

 

Y el miedo a trabarse en un directo...

Bueno, eso nos ha sucedido alguna vez a todos por los motivos que sean. Hay que resolverlo con naturalidad y dándole la importancia justa. Ni hay que rasgarse las vestiduras, ni tampoco hay que pasar del fallo. Se piden disculpas con naturalidad y se sigue como si nada hubiera pasado.

 

Es una profesión muy bonita...

Yo creo que, sobre todo, es agradecida. El poderle contar a la gente las cosas que pasan desde una atalaya tan importante como es la televisión...Y sobre todo, para los periodistas deportivos, con el plus añadido de transmitir los logros y triunfos de los deportistas españoles. Una satisfacción añadida porque sabes que vas a contentar a mucha gente.

 

Con momentos muy satisfactorios...

Precisamente es lo que comentaba antes. A la satisfacción que te puede proporcionar el trabajo se une una más grande todavía, como es la de poder narrar las hazañas de los grandes deportistas, entre los que se encuentran muchos españoles.

 

¿Qué evento recuerda en donde se sintió mas realizado?

Sin duda cuando España logró el mundial de fútbol en Sudáfrica en 2010. Fue un momento muy especial en mi trayectoria profesional. Llevaba muchos años esperando vivir algo así. Soy de la generación del "jugamos como nunca y perdimos como siempre". Normalmente nos habíamos tenido que lamentar por no pasar de los cuartos de final de las grandes citas futbolísticas muchas veces, pero en esa ocasión todo fue distinto. España, que ya venía de ganar una Eurocopa dos años antes, nos sorprendió con una victoria en Johanesburgo, sufrida, pero victoria al fin y al cabo, que nos colmó de una satisfacción indescriptible y nos hizo resarcirnos de tanto infortunio anterior. Sí, sin duda me sentí muy realizado con el privilegio de haber estado en el sitio oportuno en el momento adecuado.

 

¿Puede decirme algún deportista que le haya impresionado especialmente?

Todas las grandes figuras del deporte mundial impresionan, pero no me equivoco si digo que una de las más impresionantes es Rafa Nadal. Un hombre que como deportista es un fenómeno, pero que como persona supera incluso al deportista. Un fuera de serie que se deja la vida en cada punto de sus partidos, pero que no duda en pararse a firmar autógrafos y a hacerse fotos con todo aquel que se lo pide. Ojalá el deporte español tuviera a muchos Rafa Nadal para seguir ganando y sumando éxitos a nuestro particular currículum deportivo.

 

También tiene sus momentos menos dulces...

Desde luego. A mí me toco vivir en directo la dramática final de la Copa de Europa de fútbol en el estadio Heysel de Bruselas en la que perdieron la vida 39 aficionados italianos por la barbarie y el descontrol de los hooligans ingleses que acorralaron contra una valla sin salida a cientos de seguidores de la Juventus de Turín. El conjunto italiano se enfrentaba al Liverpool inglés...Los equipos ingleses fueron sancionados con dos años sin disputar competiciones europeas de clubes.

 

De no ser periodista, ¿qué le hubiese gustado ser?

Pues sin dudar, deportista de alto rendimiento, de élite. Siempre me ha atraído mucho el mundo del deporte y la vida de los deportistas. Entrega, trabajo, sacrificio, el intentar superarse cada día...logros y metas que van mucho con mi forma de ser y de pensar. Y después de haber seguido a muchos de ellos y conocer sus trayectorias, con más motivo todavía. Pero seguramente ni tuve las condiciones para ser un gran deportista, ni un deporte concreto en el que plasmar mis inquietudes, así es que al final me quedé con lo mío, de lo que por supuesto también estoy muy contento.

 

¿Qué balance hace de su trayectoria?

Curiosamente el otro día me preguntaba una joven periodista que después de mi larga y extensa trayectoria qué me faltaba por vivir en mi trabajo. No me lo pensé dos veces y le dije que a mi me faltaba todavía todo por hacer por la sencilla razón de que quería volver a ver a Rafa Nadal ganar otro Roland Garros...o volver a ver a Fernando Alonso ganar otro mundial de Fórmula 1...o a la selección española de fútbol, de baloncesto o balonmano, ganar un nuevo mundial, etc, etc, etc... Sí, el balance de mi trayectoria no puede ser más que positivo porque lo es, al igual que lo es de extenso, pero quiero seguir viendo y comentando muchos éxitos y triunfos del deporte español.

 

¿Cuando sintió que en cierta manera se iba convirtiendo en un clásico...?

Ja, ja, ja, ja.. bueno un clásico es mucho decir. Lo que si es cierto es que llevo el suficiente tiempo en mi trabajo como para que alguna que otra generación me haya visto en la tele. Lo que también es cierto es que ahora mismo debo de ser uno de los periodistas más veteranos en el panorama del deporte español. A veces hasta yo mismo me asombro con las cosas que cuenta la gente sobre ti...Hasta el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, me dijo en una ocasión que yo era una institución en TVE y que él había crecido conmigo siguiendo la información deportiva de los Telediarios.

 

¿Cuales son sus puntos fuertes y en cuáles querría mejorar?

Tengo muchos defectos...pero también soy receptivo a las críticas que alguna vez se han hecho de mi porque seguramente tienen razón. Algunas cosas las intento corregir para mejorar en el futuro, otras me temo que ya no tienen solución....