Eduardo Arroyo, doctor en biología y licenciado en filosofía, ha sido durante casi dieciocho años columnista habitual de diferentes medios como El Semanal Digital, esDiario.com y La Gaceta. En esta entrevista habla de su incorporación a El Correo de Madridy de la irrupción de Vox en el panorama político español.

 

¿Qué supone para usted colaborar en un medio como el Correo de Madrid?

 

Mucho. Realmente, hay muy pocos medios como El Correo de Madrid. La "libertad de expresión" es hoy ya evidente que no es sino una estrategia de los poderosos para seguir mandando. Puedes decir lo que quieras, dentro de ciertos límites, y siempre que ellos te lo permitan. En ciertos temas conflictivos puedes hablar siempre que no tengas demasiado éxito: no importa si algo lo conocen mil o diez mil personas. Lo que les importa es que lo pueda saber un millón. Además ellos quieren reservarse el poder exclusivo de decir de qué se habla y de qué no se puede hablar. Por eso, el Correo de Madrid es una isla de libertad donde pueden expresarse ideas que no encuentras en otros sitios.

 

¿Como valora la labor de este medio?

 

Por lo que yo se es ahora mismo una de las pocas iniciativas serias, no infeudadas a ningún poder económico y dirigida por gente honrada. Esto último es muy importante. Si hay algún gremio que ha prescindido totalmente de la deontología profesional, ese es el de los medios de comunicación.

 

¿Cómo valora la irrupción de VOX?

 

Honestamente, VOX recibió a partir de octubre de 2018 una notable cobertura mediática. Todo el cuento de “las tres derechas” no es si no la homologación plena del partido de Abascal. Estas  cosas siempre me han extrañado porque la estrategia del sistema contra ideas disidentes ha sido siempre el silencio. Dejando esto al margen, ahora es el momento de VOX para multitud de personas que se sentían huérfanas políticamente. Guste o no, es así y peor para el que no quiera verlo. La cuestión es qué va a hacer VOX ahora: convertirse en un partido liberal, una Alianza Popular refundada, o en algo distinto. De momento, VOX se ha significado muy poco y en algunas cuestiones ha dejado que la iniciativa la lleven otros. Está aún viviendo del shock que supusieron las elecciones andaluzas. Así que es todo una incógnita. Pero esta incógnita va a resolverse después de los meses de abril y mayo. Lo que está claro es que si no se responde a las expectativas de la gente que le ha votado -que le va a votar- VOX se desinflará, se escindirá o surgirá otro liderazgo. Cualquier cosa menos seguir en la inoperancia. Depende de que los dirigentes de VOX se percaten de que no hay salvación en las ideologías convencionales. La salvación está fuera del sistema porque unos y otros nos han llevado a la actual situación.

 

Muy mal comienzo que no se hayan puesto firmes ante presiones de los medios como en el caso de Fernando Paz...

 

Pues sí. Hasta ahora nadie ha plantado cara a la izquierda y a los liberales, que en temas clave son lo mismo. Por ejemplo, en el caso de Fernando Paz ha sido cómico ver a Federico Jiménez Losantos haciendo causa común con “La Sexta”: Paz no puede ser candidato. En VOX presumen de imitar a Trump y lo han hecho en algunas cuestiones, siguiendo la habitual e hispánica tendencia de copiar acríticamente lo que se hace en EEUU. Pero hay algo que no han copiado: en los meses previos a las elecciones presidenciales, Trump ganó la nominación del partido republicano a base de romper con lo políticamente correcto. Cada vez que decía alguna "blasfemia" en un mitin, "The New York Times", "Time", "The Wall Street Journal", etc, se rasgaban las vestiduras. ¿Cómo respondía él? Doblando la apuesta. Yendo aún más allá. El “establishment” babeaba de rabia pero la gente -las "bases"- estaban cada vez más convencidas y la gente le apoyaba. Al final ganó la nominación contra el aparato de su propio partido, contra otros candidatos homologados que eran en realidad ídolos con pies de barro. VOX ha hecho exactamente lo contrario.

 

Y otros candidatos siguen en el punto de mira...

 

Se cargaron a Fernando Paz, lo intentaron con Cutillas, con Méndez Monasterio; hace unos días con José María Ruiz... Nadie se atreve a hacer preguntas incómodas: ¿por qué la gente no puede opinar lo que quiera? ¿Quién es usted para decir lo que puede opinarse o lo que no? ¿Existe o no existe la "libertad de expresión"? ¿Por qué puede decirse que Jesucristo es un huevo frito, en nombre de esa “libertad de expresión”, pero no que la homosexualidad puede ser patológica? Si a usted no le parece bien diga por qué y ya está pero a esta persona la hemos elegido nosotros y, nos guste o no lo que haya podido decir en un momento de su historia, le vamos a apoyar como servicio a la causa de la libertad. Esto sería una estrategia realmente salvífica porque supondría que lo políticamente correcto perdería. Pero lo que se ha hecho hasta ahora es lo contrario: justificarse. "No dijo eso", "no dije eso", "no está en VOX", etc. Esto no sirve de nada y al final pierdes igual la partida política y luego pierdes el honor y también la credibilidad de la gente inteligente.


Sin embargo la izquierda no se avergüenza de su pasado criminal....


Exacto. Ángel Maestre no investiga el pasado de los chicos de "Podemos", por ejemplo, porque puede encontrarse desde okupas hasta filoterroristas. También se abstiene porque Jaume Roures le paga un sueldo, claro. Prefiere salir en "La Sexta" y mostrarse indignado mientras presenta un "totum revolutum" de cosas que no tienen nada que ver y sacadas de contexto, pero todas ellas dentro de la estrategia de la "culpabilidad por asociación". Si se viera obligado a dar razón de lo que dice sería de risa. Sustituir los argumentos por la indignación es una baza psicológica que trasmite la idea -falsa- de que algo es tan evidente que no necesita ser discutido. Es habitual en el sistema y especialmente en la izquierda. Cuando, con motivo de la votación favorable de Bildu, a los decretos de Pedro Sánchez, Pablo Casado dijo que el PSOE prefiere las manos manchadas de sangre a las manos blancas, el ministro Ávalos se mostró indignado por el “insulto”. No dijo más. No argumentó. Pero el hecho, el dato, es que el PSOE se ha valido de los votos del brazo político de una organización terrorista que ha causado más de mil muertos para sacar adelante sus decretos. Ni el ministro Ávalos puede cambiar esto.

 

La idea general en casi todos los casos es ocultar que al menos en la España democrática, la hegemonía de la violencia la tiene la izquierda.


¿Como valora la posverdad que vivimos?

 

El concepto de posverdad es un síntoma más de la pobreza intelectual que vivimos. Se inventan palabras más o menos rimbombantes para denominar ideas muy sencillas o muy antiguas. La posverdad es la mentira de siempre. En este sentido, sí es cierto que vivimos en el reino de la mentira.

¿Cree que la ventana de Overton se puede abrir hacia la derecha (por entendernos)?

 

La “ventana de Overton” necesita detrás una fuerza motriz que poco a poco vaya doblegando resistencias. En eso que tú llamas “derecha” –y que entiendo perfectamente por venir de ti, pero el término en general me produce urticaria- tal fuerza motriz es distinta que la que se suele utilizar. En general, la “ventana de Overton” ha servido para introducir ideas de ruptura que no hubieran sido aceptadas sin más hasta hace poco. En el concepto de la “ventana de Overton”, el término “ventana” significa “rango”, en el sentido de los límites de las ideas que la gente está dispuesta a aceptar. Pero a mi me gusta entender también el término “ventana” en el sentido de frontera, de algo que se abre y que da a un mundo nuevo, peor casi siempre, pero nuevo.

 

En uno u otro caso, la venta de Overton es un concepto dinámico. Habitualmente, la fuerza motriz para impulsarlo –para abrir la ventana- han sido los “lobbies” académicos, mediáticos y financieros al servicio del “progresismo”. Gracias a ello se han acabado imponiendo la ideología de género, la memoria (unilateral) histórica, etc. Hacen también falta otro tipo de fuerzas para vencer resistencias; de ahí la creación de los “fiscales del odio”, que no son si no la garantía última de que los disidentes pueden ser perseguidos.

 

En el caso de “la derecha” esta fuerza motriz es el pueblo, en el que viven ideas hoy denostadas como Dios, la patria, las raíces, etc. Así, mientras en un caso la ventana la abren élites oscuras “desde arriba”, en el otro caso podría decirse que la ventana de Overton la abriría la gente “desde abajo”. De ahí el éxito de VOX. La cuestión es si esa ventana es una ventana real; si da a un prado verde y luminoso o al patio trasero de la misma cárcel.

 

Javier Navascués Pérez