La Comunidad de Madrid continúa trabajando para recuperar y difundir la importancia del patrimonio cultural de nuestra región. En este sentido, el viceconsejero de Cultura, Turismo y Deportes, Álvaro Ballarín,
ha visitado hoy los trabajos de restauración de la Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Silos de Pinto, uno de los conjuntos renacentistas más importantes de la región.
Ballarín ha explicado que el Gobierno autonómico apuesta por la conservación y difusión del patrimonio de la región como parte esencial de su política cultural. Y es que “catalogar, conservar y divulgar el patrimonio es fundamental para conocer nuestro pasado pero, sobre todo, para entender nuestro presente”, ha señalado el viceconsejero. Hasta el momento se han invertido 1,3 millones euros de fondos del Convenio Provincia Eclesiástica-Comunidad de Madrid en la restauración de este conjunto. De ellos, más de 600.000 euros corresponden a los años 2017 y 2018, durante los que se recuperó en gran parte el interior de templo, centrándose
principalmente en subsanar los problemas de humedades y en la restauración de las carpinterías. Anteriormente se habían acometido obras en cubiertas y
fachadas, así como la restauración de pinturas y el retablo mayor.
Además, Ballarín ha recordado que para el próximo año 2019 se invertirán más de 500.000 euros para culminar la restauración interior, con la que finalizará el soldado de la iglesia y los acabados de los paramentos. 

 UN REPASO A LA HISTORIA Y LA ARQUITECTURA DEL TEMPLO


La iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos de Pinto tiene su origen en el siglo XIV, si bien el edificio actual data de los siglos XV y XVI. En el año 1908 perdió su fachada, que se reconstruyó en 1923, al igual que su torre, reconstruida en 1953. Se trata de uno de los mejores ejemplos de conjunto renacentista de la Comunidad de Madrid, con características derivadas del gótico de finales del XVI. Si su exterior es sobrio, realizado en mampostería y contrafuertes para contrarrestar el empuje de las bóvedas, en su interior presenta una planta de tres naves de similar altura, separadas por arcos renacentistas y cubiertas por bóvedas, con terceletes de seis tipos diferentes y tracerías góticas; aunque se puede considerar al templo como renacentista, tanto por el repertorio formal decorativo como por la concepción general del interior. En los pies del templo se encuentra un amplio coro alto de principios del siglo XX.
En la cabecera del templo, al lado de la epístola, se adosó un edificio para Sacristía, a finales del siglo XVII, con una bóveda que recuerda el estilo de Fray Lorenzo de San Nicolás, fallecido cuando se comenzaba esta obra.
Cabe destacar el retablo mayor del siglo XVII, obra de Pedro de la Torre, que ocupa el fondo del presbiterio, así como el púlpito del siglo XVI, con grutescos en yeso y decoración a candelieri, del que se conserva parte de la policromía.