“Pobrecitos menas”: adóptenlos. Apesta a juego fácil acorde a las oligarquías globalistas progres, y responde a los estímulos de la alta banca internacional Rothschild de la cual es testaferro George Soros. Es un juego siniestro, patrocinado por la ONU y por el FMI, organizaciones tuteladas por el fin siniestro de finiquitar las fronteras nacionales de los pueblos de Europa y generar un magma cosmopolita y mundialista para lograr el libre mercado abierto y desaforado donde el ciudadano quede reducido a átomo consumista sin raíces ni rebeldía. Este juego terrible lo hace la izquierda mamporrera del mundialismo, y la derecha cobarde y apátrida que presume de centrista.

El finado Rockefeller y sus domesticados “órganos de poder en la sombra”, Bilderberg o Comision Trilateral, lo han reconocido en innumerables resoluciones: hay que poner fin a las fronteras nacionales de los Estados clásicos occidentales, eliminar el tradicional principio de la soberanía nacional como factor de autodeterminación e identidad de las Naciones y avanzar hacia un gobierno mundial regido por una élite financiera y técnica. Los dirigentes políticos y mediáticos esbirros, también en España, cumplen fielmente este guión.

La sumisión de la clase política se contempla clara y diáfana, por ejemplo, en las políticas proinmigracionistas de PP PSOE Podemos y Ciudadanos, que blanquean a los “menas” o promocionan los delitos de odio para perseguir a los que denuncian los desfases de cierta inmigración hostil a Europa y la cultura cristiana.

Recientemente, la presidenta madrileña Isabel Diaz Ayuso ha demostrado su torpeza intelectual y su maquiavélico juego dialéctico con la mentira para disfrazar su servilismo al consenso progre impuesto por la plutocracia mediática nacional e internacional. Su anunciado programa para “adoptar a un mena”, por el cual pretende que los “menas” (menores extranjeros no acompañados, mayormente magrebíes) sean adoptados profusamente por familias madrileñas es un ataque al sentido común y a la Patria. Ayuso se ríe en la cara de los miles de madrileños que han contemplado, o sufrido, la delincuencia de “menas” que jamás debieran permanecer en España y sí en sus respectivos países, porque para eso existen Acuerdos de repatriación de menores entre España y Marruecos, que Marruecos incumple y España también por su clase política cobarde rindiéndose al sátrapa Rey de Marruecos que se nos ríe en toda la jeta.

Tratar de suplir el invierno demográfico de España con 'menas' como propone Díaz Ayuso o aducir la baja natalidad europea para importar inmigrantes “que nos paguen las pensiones”, es una farsa inmunda y letal. Desde que hay inmigración masiva extraeuropea en España y Europa occidental, los sistemas sociales de seguridad social están colapsados y en retroceso. No nacen niños europeos y españoles, en una natalidad en retroceso, por los salarios precarios y las ideologías disolventes de lucha entre sexos como es el feminismo radical o la ideología de genero que empujan a la antinatalidad como norma.

La inmigración ilegal y su coste económico y de inseguridad aparejado, hunden las expectativas de los españoles y europeos para procrear. Pero las oligarquías que quieren desmoronar las fronteras nacionales y la identidad de los pueblos de Europa están encantadas; el mestizaje, el relativismo cultural, el vaciamiento de la esencia de Europa, generan pueblos más sumisos y complacientes con la esclavitud laboral, financiera y moral. El Conde Kalergi, desde la Logia austriaca, enunció en 1926 el plan de exterminio de la civilización europea que hoy se está cumpliendo

Piensen los españoles en su casa, que es España. La inmigración masiva no hace sino vaciar el erario público para evitar que el dinero esté donde debe estar: en las familias españolas. ¿Qué prefieren los españoles con sentido común?: ¿pagas de 600 euros a los 'menas' o préstamos de 30 mil euros a los matrimonios españoles que tengan hijos como hace el presidente Viktor Orban en Hungría para potenciar la natalidad? ¿Prefieren regalar Sanidad universal y gratuita a los ilegales con nuestros impuestos, o  conceder un sistema de préstamos y vivienda social a familias españolas para tener hijos como se hizo hasta 1975 en España con extraordinarios resultados de 'boom' natalista? ¿Quieren salarios bajos gracias a la inmigración masiva que revienta sueldos a la baja o contratos laborales dignos para los 3 millones de españoles en paro?


Europa y España están en una encrucijada. Esa encrucijada es aceptar complacidos el suicidio o levantarse ante él. Es hacer una respuesta cívica que confíe y vote a opciones políticas que quieren atajar la inmigración masiva y hostil a Europa  o seguir votando a partidos traidores y cobardes que promueven el exterminio cultural y económico de España y Europa para satisfacer a las élites globalistas y congraciarse con los medios progres.

 

Jose Miguel Pérez