Los nuevos aires políticos en el Ayuntamiento de Madrid parece que van a tener un efecto inmediato en los aires que respiran las habitantes de la capital española. El nuevo Gobierno que está en proceso de formación dejó claro en sus últimas declaraciones que habría cambios con respecto a las restricciones de tráfico en Madrid Central, unos cambios que se habían implantado con el hasta ahora Ejecutivo dirigido por Manuela Carmena desde el pasado mes de noviembre del año pasado. Los partidos electos tienen una nueva idea y la van a poner en marcha a partir del próximo mes de julio.

 

Será entonces cuando cualquier vehículo, independientemente de su nivel de contaminación, pueda volver a circular por las travesías de la zona central de la ciudad. Se espera que los efectos tanto positivos como negativos se hagan de notar cuanto antes, mientras los dirigentes le dan una vuelta a este proyecto y modifican algunos aspectos que consideran poco beneficiosos a niveles económicos y sociales. A cambio se tratará de favorecer el establecimiento de nuevas zonas peatonales que permitan a la ciudadanía seguir apartados de los gases de los coches. Muchos ya piensan en la calle Carretas como un referente en este aspecto.

 

La céntrica calle madrileña que une la Puerta del Sol con la plaza Jacinto Benavente se convirtió en exclusiva para el tránsito de personas a finales de 2018. Desde entonces muchos han sido los beneficios para peatones y para el público en general. Los bancos, las zonas verdes y la destacada iluminación han hecho de esta vía una referencia. Las famosas clínicas ortopedias, destacados comercios de primeras marcas como Zara, restaurantes como el Mesón Puerta del Sol, hoteles como el L&H, o centros recreativos como el enracha universal han aumentado su público. Ese es el camino a seguir.

 

Sin embargo, estos cambios podrían tener consecuencias graves puesto que la implantación de Madrid Central tenía unas razones. Se esperan variaciones drásticas para poder compensar.

 

La bajada de la contaminación

 

No como se esperaba, pero lo cierto es que las medidas llevadas a cabo hasta la fecha en Madrid han provocado que los niveles de contaminación bajen. La Unión Europea se ha puesto muy seria con este tema en los últimos años. Los niveles de polución en las grandes ciudades del viejo continente alcanzaba unos niveles insostenibles. La calidad del aire debía mejorar y no solo por el bien de la atmósfera, sino por el de los ciudadanos que estaban respirando ese aire contaminado.

 

En otro países vecinos las medidas han sido más radicales y los cambios más estrictos, sin embargo, en el centro peninsular las modificaciones se debían hacer poco a poco. El Ayuntamiento implantó la zona Madrid Central prohibiendo a los coches más contaminantes pasar por la zona de más algarabío, bajo la amenaza de imponer cuantiosas multas a aquellos que decidieran saltarse las normas. Como no podía ser de otra manera, las críticas no tardaron en llegar, mientras que otros aplaudieron la decisión de la alcaldía.

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Los resultados durante todo este tiempo no han sido tan buenos como debían ser, pero aun así se han conseguido bajar considerablemente los niveles de contaminación. Tanto como para que Europa dejara de plantearse el imponer sanciones de millones de euros a España por no cumplir con sus exigencias. Los expertos en la temática han repetido por activa y por pasiva que las reglas que se han impuesto han ayudado y de hecho mayo de 2019 fue el mes en el que menos contaminación ambiental ha habido en Madrid en los últimos diez años. Una cifra de de récord, aunque siempre hay quién piensa que las cosas se pueden hacer diferentes y con más eficiencia.

 

Madrid Central también tenía lagunas

 

Pocas leyes existen para las que los más detractores no encuentran solución. La industria del automóvil ha estado haciendo pasar por coches con la etiqueta ECO, y por tanto con menos restricciones de paso que el resto, vehículos que realmente contaminaban igual o más que los habituales. Estos eran considerados como híbridos, pero en realidad su sistema era extremadamente parecido a los de los coches de combustión interna. Al mismo tiempo, eran muy difíciles de detectar y eso hacía que el plan no saliera a como estaba previsto.

 

Es por ello que el nuevo Gobierno parece decidido a darle la vuelta a esta situación, aunque sus palabras en la campaña hablaban de una eliminación de Madrid Central. El discurso ha ido menguando hasta aceptar que la solución pasa por unos cambios. Cambios que parecen que de momento van para largo y que hay que estudiar minuciosamente, pero que en ningún caso pasarán por las mismas bases que la estrategia utilizada hasta la fecha.

 

Al enterarse de la noticia, desde Bruselas han advertido que si los niveles de infección aumentan de forma agresiva se llevarán a cabo las acciones administrativas correspondientes. El caso es que de momento Madrid Central abrirá sus puertas de nuevo a todos los vehículos durante la temporada veraniega, sin restricción alguna. A partir de septiembre volverán a plantearse distinciones en este sentido con el fin de buscar la anticontaminación. Los cambios han llegado por la puerta grande a Madrid.