Un 20 de agosto, de hace ahora 20 años, se inició un incendio en el Monte Abantos de San Lorenzo de El Escorial arrasándolo, que costará, como mínimo, otros tantos años su recuperación.

No quiero dar una clase de botánica, no, pero sí tengo intención de denunciar y comentar las actuaciones de algunos políticos oportunistas que aprovechan cualquier desgracia de los demás para sacar rédito político sin valorar el daño que pueden estar haciendo a otros ciudadanos.

Este es el caso de D. Alberto Ruiz-Gallardón, del corrupto PP, del que no pongo en duda su valía, como tampoco dudo de su ambición política, y por ello, jugando con la demagogia, oportunismo y el mínimo de sensibilidad de conciencia (en él habitual), sentenció, sin realizar investigación alguna y sin escuchar a las partes, dando un golpe mediático, queriendo sacar nota en la asignatura de “democracia“, culpó al prado más cercano como culpable del incendio, suspendiendo su recalificación durante 25 años. Suspensión concedida ya hace tiempo, siendo lo más grave que estaba ya firmado un contrato de arras con un grupo financiero que iba a construir 400 viviendas sociales -no de lujo- pensando en gente joven.

Conociendo a las personas, desde que mis padres eran novios, os garantizo que no tuvieron nada que ver, ¡NADA!, en el siniestro. Como principio también puedo garantizaros que eran votantes del grupo que representaba este político, convertido, sin comerlo ni beberlo, en su gran enemigo.

Las personas que presumimos de sentido común entendemos que arreglar un problema creando otro mayor y, sobre todo, sin valorar el daño que estamos haciendo a terceros, no tiene perdón. Aunque calcules una matrícula de honor en tu carrera “democrática”. ¡Qué pena!

En este caso la decisión ha tenido efecto boomerang, porque al final, 20 años después, han tenido que llegar a un acuerdo y desenquistar el problema creado por la estrategia personal y ambiciosa del ínclito político y, como no hay dinero, permutar con mejor o al menos parecido patrimonio. Al final el gran perjudicado, como siempre, el grupo financiero que iba a crear riqueza y durante un largo tiempo puestos de trabajo. Seguro que el Sr. Gallardón está cobrando, entre pensión y consejos de administración, un buen jornal. ¡Sí señor!, como sus antepasados, que lo dieron todo por España.

Eduardo Olivares