Puede que resulte desconocido para muchos paseantes, pero la primera estatua que se levantó en homenaje al diablo se erigió en España, en el mismísimo Parque del Retiro de Madrid; para más inri, la estatua está exactamente a 666 metros por encima del nivel del mar.

 

Con este pretexto, dedicaremos unas anotaciones al tema del Mal, al que muchos incautos parecen haber ofrendado su vida: Prometeo, Lucifer, Satanás, Belial, etcétera, no son sino identidades del mismo personaje: el diablo.

 

Uno de los grandes apologistas de Satanás, de tristísima memoria, fue el infame Juan Benjamín Ehrard (nacido en 1766), quien entre sus miserables obras escribió un “Philosophisches Journal” en el cual expone las 7 normas de vida que representarían la moralidad de la pura maldad.

 

¡Atención! Son éstas:

 

  • No digas nunca la verdad, pero haz que lo parezca. Si eres veraz van a contar contigo, serás siervo de los otros y a ti no te servirán.
  • No reconozcas que hay propiedad de alguien, pero di que sí, que la propiedad es sagrada; sin embargo, tú apodérate de todo.
  • Aprovéchate de la moralidad de los demás en beneficio tuyo.
  • Facilita el pecado de los demás y di, al mismo tiempo, que hay que ser moral.
  • No tengas amor a ninguna persona.
  • Procura la desgracia de quienes no quieren depender de ti.
  • Haz lo que te dé la gana, sin arrepentirte. Pase lo que pase, cumple tu deseo. Haz que los demás sean tus seguidores o esclavos.

 

Es importante que el español de bien retenga todos y cada uno de estos siete puntos, y que esté alerta, pues de lo contrario no entenderá nada de cuanto sucede a su alrededor; al analizar el contenido y posterior cotejo de estas partes con el todo, se observan los siguientes puntos de interrelación:

 

  1. Predomina un poderoso principio de ambigüedad por sistema;
  2. se apuesta por un marcado talante solipsista, un individualismo desbocado; y
  3. todo pasa a ser un medio al servicio de un único fin de naturaleza ego- maníaca.

 

Por increíble que parezca, estos principios de moral negativa imperan en la vida actual de Occidente, en mayor o menor grado, y en los más variopintos ámbitos.

 

La mejor manera de combatirlos es estar alerta y ponerse la armadura. Que así sea.