La estación de Metro de Chamartín acoge desde hoy un nuevo tren clásico restaurado. Se trata del tipo ‘Salamanca’, formado por dos coches que comenzaron a funcionar en 1943, con un estilo mucho más austero y sobrio que los anteriores. Esto no solo debido al periodo de posguerra en el que fueron construidos, donde existía escasez de repuestos, sino a la experiencia de esos años, donde se vio que en la práctica eran mejores los materiales más funcionales y duros que los utilizados hasta entonces. Esta exposición se enmarca en las actividades que está organizando la Comunidad de Madrid con motivo de la celebración del Centenario del Metro de Madrid que se celebra a lo largo de este 2019.

En la época en la que circulaba este tren, que se incorpora hoy a la exposición, era necesario atender una mayor demanda de viajeros de lo estipulado hasta entonces. Para atender esa necesidad de capacidad de transporte se adquirieron este tipo de trenes, que aumentaron la longitud de caja y fueron, además, los primeros coches con cuatro puertas por cada lado, al fin de facilitar la salida y entrada de viajeros.

Los trenes alcanzaban los 55 kilómetros por hora. Estos dos coches forman parte desde hoy de la exposición de Chamartín que muestra los primeros trenes que circularon en Metro hace un siglo, sumándose a los cuatro coches de los modelos ‘Cuatro Caminos’ ya expuestos.

En los próximos meses llegarán otros seis que se encuentran en proceso de restauración: dos coches tipo ‘Quevedo-Ventas’, dos coches tipo ‘L-5’ y dos coches tipo ‘1000’ 1ª serie, que comenzaron a rodar en los 1924-1928, 1955 y 1965 respectivamente. Con esta exposición, Metro ofrece una visión detallada de la evolución del material móvil y, por tanto, de la historia de Metro y de la Comunidad de Madrid.

La muestra, que ya han visitado más de 14.000 personas, tiene un carácter permanente, con el fin de que todos madrileños puedan disfrutar de estas joyas de extraordinario valor histórico.

Se puede visitar los viernes, sábados y domingos de 10:00 a 14:00 horas. La entrada es gratuita, pero es necesaria la adquisición de un título de transporte, ya que la exposición se encuentra dentro de tornos. Además de los trenes, principales protagonistas de la exposición, también se pueden contemplar cerca de 100 elementos propios del suburbano, que han ido cambiando con el tiempo y se han quedado como piezas históricas en la trayectoria de Metro de Madrid.