Es indignante la zafiedad de la izquierda carmeniana - en realidad, la de toda la izquierda - al intentar defender su perdida influencia en Madrid recurriendo a la Jurisprudencia para paralizar, al estilo anti-Trump de la ANTIFA, la derogación de multas y con ello la del proyecto Madrid-Central que sigue levantando ampollas y provocando contínuos y costosos sinsabores a sus comerciantes.

De forma paralela, es sorprendente el servilismo de algunos medios "progres" para con dicha maniobra política, y la ingenuidad de sus lectores y teleaudiencia al no querer detallar, unos, y dejar de creer, los otros, que las cifras aportadas por los ecologistas proclives a Carmena son una burda falsificación por omisión.

 

En efecto, los datos no aguantan la propaganda de la izquierda, viralizada por la prensa y medios cómplices. Es cierto, como dicen, que los límites de contaminación en la llamada "almendra central" han descendido con las restricciones a la circulación rodada por el centro de Madrid, pero lo que no dicen es que en todas las zonas circundantes - que es a donde se ha visto desviado el grueso de la circulación restringida - la contaminación ha subido escandalosamente y empieza a constituir un grave problema de salud pública..

 

En su infinita hipocresía, la izquierda ha sacado a colación que un total de 100.000 personas al año mueren en España por enfermedades relacionadas con la contaminación, pero lo que no dice es que el mayor porcentaje de esas muertes han sido ocasionadas por el tabaco.

 

Mucha más alarma merece - al menos para los cientríficos mundiales conscientes - la posibilidad de que se altere y aumente exponencialmente el escape de metano que en "almacenes" o depósitos naturales se acumula en el fondo de los océanos. Si esos "almacenes" se quebraran por algún motivo geológico y expulsaran la astronómica cantidad de metano que retienen podríamos llegar a un "evento de posible extinción" - como el de la llegada de un gran cometa o asteroide, que es algo que se espera ocurra alguna vez en el futuro. Y, sin embargo, puestos a emular la táctica selectiva de la izquierda ecológica para apuntalar su política, tendríamos que callar - cosa que no hacemos - que, actualmente, por importante que sea la gran fuga de metano sub-oceánico que denuncian los científicos ecologistas, es aún mucho mayor y pestilente el volumen de metano provocado por los eructos y los pedos de las vacas que pasa a la atmósfera sin que nadie se duela ni proteste ni siquiera se tape las narices.

 

Misterios de la Ciencia que, en lo que se refiere a Madrid y a su pitonisa Carmena, no dejan de exponer la importancia de cotejar científicamente los datos que la izquierda alegremente aporta, dado que igual da morir de cáncer de pulmón viviendo en la zona centro de la ciudad que hacerlo en la zona de autopistas de circunvalación. El NO2 de Madrid-Centro se ha ido de vacaciones al extrarradio y nadie lo denuncia. Y no olvidemos que ya casi no se habla - al menos los medios parecen haberlo olvidado - del daño económico que el cierre de Madrid-Centro ha ocasionado, ocasiona y ocasionará a todos los comerciantes de la zona que pagan religiosamente sus impuestos, tanto al Estado como al Ayuntamiento, y sólo tienen derecho a estar callados y a rezar para que los ecologistas de Carmena no les metan vacas en Sol o en Callao y éstas un día no proliferen y contaminen con su metano las galaxias como esos apocalípticos depósitos sub-oceánicos.