Un día normal en el Colegio de Educación Infantil y Primaria Eduardo Rojo de Madrid. Eso reza en la leyenda de una de las maestras que se hacía eco de una visita que por recibió el famoso colegio de Vallecas.
 
¡Fútbol y Valores! De eso iba esta historia que ha conseguido montar la Dirección de un centro conocido en todos los sitios. Francisco Buyo Sánchez, uno de los mejores y más famosos guardametas de la historia del fútbol y el ya hoy mítico Roberto Trashorras con una carrera que pasó por equipos como Barcelona, Real Madrid, Las Palmas, Celta y Rayo Vallecano entre otros han mantenido una conversación con los 150 alumnos de cuarto, quinto y sexto de primaria del Eduardo.
 
Un colegio de los denominados de difícil desempeño, con casi 500 niños que se reparten 30  nacionalidades, con aula para alumnos con trastornos generales del desarrollo y un grupo formado por un equipo directivo y unos maestros que podrían dirigir cualquier multinacional. ¡Eso es el Eduardo Rojo! Y ahí estuvieron dos de los mejores deportistas de nuestra historia.
 
Mucha expectación entre los que conocían la sorpresa y ojos muy abiertos entre los que se encontraron cara a cara con ellos sin explicarse el porqué de esa visita en la que Roberto y Paco iban a pasar la mañana a su lado. La respuesta es muy sencilla, ya que no podría haber otro sitio mejor para demostrar que hay grandes estrellas del deporte que más brillan por su humildad que por las gestas que hayan conseguido.
 
Buyo, el portero del 12-1 de Malta estuvo rodeado de 70 niños que no le llegaban a la cintura y que a la voz de autógrafo le dejaban sin respiración. Trashorras  y al grito de profe, te quiero aguantó abrazos de enanos de cuatro años que evidentemente no sabían quién era. ¡Precioso!
                                  
Por estas cosas son por las que merece la pena levantarse de la cama días como hoy, con una neumonía y seguir viviendo, peleando en la vida y como hoy en el Eduardo Rojo ha quedado más que claro, seguir demostrando al mundo, que todos somos iguales y que el amor por los demás es lo que la especie humana nunca debería de haber dejado de sentir. 
 
Mi agradecimiento a Bea, Violeta, María José, Silvia, Laura y a todos los maestros que nos han apoyado en esta visita, al equipo directivo formado por Ana, Ángel y Jesús, a David y muy en especial a Don Alvaro Izquierdo, el verdadero artífice del evento, quien ha hecho posible que todo esto suceda. ¿Seguimos haciendo un mundo mejor?