El próximo jueves 1 de agosto se inaugura la tradicional Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que en esta edición cumple 27 años de vida, que cada año convoca a los amantes de libro y curiosos en el Patio de la Casa de Cultura y que se prolongará hasta el 18 de agosto

La Feria del Libro de San Lorenzo de El Escorial forma ya parte de las Fiestas Patronales del Real Sitio, “diríamos que se ha convertido en un evento muy querido por la gente que año tras año repite el rito de contemplar y dejar vagar la vista entre esos miles de libros hasta dar con aquel que les está esperando”, afirma Pedro Martín, uno de los libreros encargados de la organización.

Ubicada en los Patios de la Casa de Cultura, en la calle Floridablanca, donde siete libreros se darán cita para exponer y ofertar ejemplares de diferente condición: libros de bolsillo de fácil lectura y consumo veraniego; ediciones infantiles; raros, curiosos, descatalogados y primeras ediciones para bibliófilos;libros ilustrados; documentos, manuscritos y coleccionismo en papel, conformando  una amplia amalgama de artículos de interés capaz de atraer a un público variopinto que pueda disfrutar a lo largo de 18 días de un escaparate único en el centro de San Lorenzo.

Una propuesta más que atractiva que puede combinarse con la relajación de esta época vacacional, pues la feria permanece cerrada durante las horas centrales del día, que coinciden con las de más calor, y que recupera la actividad por la tarde, permitiendo asociar el paseo relajado o el disfrute en una de las terrazas de la zona con el ejemplar recién adquirido.

Salvador Cortés, librero fundador y copartícipe de la feria, destaca a su vez el enfoque que ha tenido la misma y que ha ido tomando cuerpo desde que nació, siempre con el objetivo de ofrecer un libro de alta calidad, difícil de encontrar y que, por tanto, complementara a las dos ferias de referencia existentes en la Comunidad, a saber: la de Primavera y Otoño del Paseo de Recoletos de Madrid. «Era importante que una localidad como San Lorenzo tuviera una feria de calidad como las de la ciudad, y que de alguna manera ampliara la oferta, pues el amante del libro goza al encontrar el ejemplar anhelado, pero goza aún más cuando la búsqueda se desarrolla en un entorno con las connotaciones de San Lorenzo, con un arraigo cultural tremendo.