Enrique Garza es letrado del Colegio de Abogados de Madrid, doctor en Humanidades y Ciencias Sociales. Su tesis se tituló: «Petit Sullá ante la modernidad», postgrado en Humanidades y Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria . Amplia experiencia docente y en conferencias. Dr. Profesor en la Universidad Rey Juan Carlos, Trigrado en Telecomunicaciones, profesor en Normativa y deontología en el ámbito de las telecomunicaciones.

En esta entrevista nos habla de su segunda novela El umbral de una vida, donde está muy presente el drama del atentado islámico en el museo del Bardo.

 

¿Por qué decidió escribir el libro?

Los libros los llevas escondidos en los rincones del alma, solo tienen que darse las circunstancias para que vean la luz; en este caso se dieron, conocí por razones profesionales a una familia que sobrevivió al brutal atentado islamista de El Bardo, con ellos, he convivido en Italia y España. He tenido mucho tiempo para pensar en lo desgarrador que puede llegar a ser el terrorismo: no se trata una noticia que muere con la siguiente o el tiempo, sino que son actos traumáticos que destruyen cientos de historias personales: amor, odio, alegría, sueños y esperanzas. Todo desaparece por el capricho cobarde de unos tarados y dirigidos por cuerdos que manejan los hilos.

 

Un libro que nace tras un drama…

Nace tras un drama, pero la vida es implacable, los que se quedan cicatrizan los que se fueron perdieron mucho más que la vida, sus sueños.

 

 

Y que narra un experiencia vital suya…

Sí, he conocido mucho mejor a los italianos y su pasión por la vida, la estética, lo bello y la cultura. Conviviendo con distintas personas en Italia, fui absorbiendo sus grandezas y debilidades; quizá lo que más me impresionó fue lo conscientes que son de que la tierra que pisan hace dos milenios fue el centro del mundo; una civilización, admirable por su cultura, sus ejércitos, sus impresionantes trabajos de ingeniería y el gran legado que hicieron a Europa, el derecho. Los españoles en eso somos mucho más torpes e irresponsables; solo hay que ver el problema secesionista catalán y vasco.

 

Y allí encontró el amor… a Italia.

Italia me enganchó desde muy joven; es una tierra y un pueblo fascinante; vivir en Italia es cómo hacerlo en un gigantesco museo: rodeado de obras de arte, te sientes un actor en un enorme teatro, el mejor de los peregrinos en El Vaticano; un ciudadano del imperio romano en Pompeya; un soñador, un músico, un artista, en la Toscana; y, un bohemio en sus playas. Italia es inasumible, la recorrería mil veces si pudiera. No sabría escoger un lugar: la Toscana, Florencia, Roma, Amalfi, Positano, Sorrento, San Felice Circeo, Ponza, Palmorola, todo es una locura. Algo onírico y tangible a la vez.

 

En Italia está muy presente la belleza, la vida, pero también el drama, la tragedia, la muerte.

¡Que buena pregunta! Italia es pasión, la RAE define ésta como inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona. Apetito de algo o afición vehemente a ello. Si es cierto que en las venas del italiano corre la sangre de Luigi Da Porto y los amantes de Verona, sus historias de amor y muerte, el amor imposible; pero eso les hace especialmente encantadores. Ja ja ja. Aunque me da la impresión de que el italianode ahora es más posibilista en materia de amor.

 

¿Cómo se funden la realidad y la ficción en la trama de la novela?

Otra pregunta delicada. La realidad es imaginable, Rosalba, la narradora; sobrevive al atentado en el que asesinan a 30 personas. Los terroristas, son absolutamente reales con nombre y apellidos, he investigado su vida a través de la prensa italiana. Lo que busco en la novela es llevar al lector al corazón de cada persona que se encontraba en aquel lugar maldito en el momento del atentado;  me gustaría que vivan su experiencia, su vida, sus sentimientos… no contaré más para no desvelar la novela.

 

¿Por qué recomendaría leer la novela?

En toda la novela, cada personaje busca las causas primeras; el sentido de la vida. Estamos ante una novela corta que pretende ser entretenida, apasionante y reflexiva. El lector no quedará indiferente, cada personaje responde a una realidad distinta y cada lector podrá imaginar el encuentro entre los personajes y su propia vida de un modo u otro. He tenido la enorme suerte de que la editorial Grupo Tierra Trivium apueste por esta historia y se vuelquen en ella; estoy convencido que llevaran lejos la novela.

 

En la novela está muy presente el tanathos y el eros…

Sin duda; el thanatos, la muerte y el amor, son dos realidades inseparables. Nadie puede vivir sin amor ni se pude subsistir obviando que la vida es efímera, la muerte una realidad absoluta, o el principio de una nueva existencia y un incipiente eros. Sin amor ¿tiene sentido la vida? Cada uno tendrá su respuesta,  en mi opinión Dios no nos creó para producir sino para amar; la novela tiene algún aspectos que alcanzan sensualidad y brutalidad, hay un personaje magnético por su eros, y, otro repulsivo por su thanatos. Eso es nuestro circulo envolvente.

 

Se puede decir que Italia le inspira.

Me inspira, me fascina y me abduce. Italia es un sueño hecho realidad. Mi primera novela «Historia de un legajo», cruza el universo de dos historiade amor con matices históricos: el amor entre el General Sanjurjo y su mujer (abuelos de mi esposa) entrelazada con otra historia actual que tienen un encuentro casual y avanzan en una relación apasionante.  Esta segunda novela « El umbral de una vida»; tiene ese corte vivaracho que llevan los italianos en la mirada, como decía Josep Pla.