El libro recoge más de doscientas reflexiones que Andrés García-Carro escribió en su muro de Facebook desde abril de 2017 hasta agosto de 2018. Claro y conciso, AG-C aborda en primer lugar temas propiamente religiosos -la fe, la gracia, el pecado, la confesión, la salvación-, arremete seguidamente contra el liberalismo y otros ismos maléficos de nuestro tiempo, tales como el feminismo y el homosexualismo, y concluye a modo de corolario con un vibrante alegato en pro de la verdad. Cierran el volumen doce poemas en los que el autor nos muestra una faceta más personal de su religiosidad, hablándonos por ejemplo de sus peregrinaciones a Fátima y Santiago de Compostela y rindiendo tributo a algunos santos y doctores de la Iglesia Católica.

 

El cartero no llama dos veces cuando recibo un libro de Andrés García-Carro, pues salgo raudo a recibirlo. He sido testigo de la evolución del autor de Interactivo desde Pintadas contra Zapatero y De mal en Rajoy hasta el actual. Sin duda Católico ergo antiliberal supuso un punto de inflexión muy claro en su obra, pues fue el diagnóstico del verdadero foco infeccioso, el liberalismo.

Y a partir de ahí su obra fue un fuerte antibiótico contra el virus de Satanás, inoculado por la demoniocracia. En su libro anterior, Por Dios y por España, ya marca sus dos grandes ideales, por este orden y supeditado el segundo al primero. Finalmente, en 2019, ya sus reflexiones no tienen otra luminaria que la Fe.

Un libro que, sin duda, puede servir de libro de meditación, para rezar con él en la capilla ante el Santísimo Sacramento. Poco mejor se puede decir de un libro, teniendo en cuenta el bien que han hecho los grandes clásicos de meditación como el Kempis o el Alma de todo apostolado.

El acierto principal de Andrés es saber aplicar la teoría de la doctrina católica a la praxis de la vida actual del siglo XXI. Los principios católicos son inmutables, así como sus condenas, entre ellas al liberalismo, raíz de todos los males y de todas las aberraciones.

Gran parte de culpa la tienen muchos de los sacerdotes que no predican la sana doctrina ni se ocupan de formar a las almas, que están perplejas y andan como ovejas sin pastor. Y así tenemos una gran masa de fieles despistados que no han entendido la gravedad del liberalismo, ni siquiera que el liberalismo es pecado. A ellos se dirige Andrés principalmente en su libro, aunque nadie de los convencidos debe bajar la guardia, pues el padre de la mentira es muy sutil y la tentación de claudicar muy grande.

El autor invita a reflexionar de forma amena y ocurrente con casos concretos en donde hay que tomar posición. Confronta el bien con el mal, la verdad con el error en una gran variedad de temas y ocasiones que atañen principalmente a la moral. De manera clara desenmascara toda actitud o comportamiento que no es de Dios, que no es católico, aunque lo hagan muchos que se dicen católicos con total descaro.

Fiel a su estilo ingenioso y mordaz denuncia los principales desórdenes del hombre moderno, que se reflejan en actitudes laxas y buenistas en las redes sociales, como la de aquellos que aprueban la homosexualidad u opinan que la pena de muerte no es necesaria.

Fiel a su estilo SÍ SÍ NO NO no admite medias tintas ni componendas respecto a todo lo que atenta contra la Ley de Dios. Andrés tiene un sensor para detectar el humo de Satanás, especialmente cuando se reviste de bien y nubla la mente de los incautos.

Como colofón el autor nos regala doce poemas religiosos, coronados a modo de doce apóstoles, que en pocas palabras encierran mucha espiritualidad, expresada de manera bella y con fuerza. Empieza reconociendo su necesidad de Dios en Si ti nada puedo y acaba en San Agustín, intercalando odas a sus peregrinaciones y a otros santos de su devoción.

Para adquirir el libro se puede hacer por los cauces habituales o bien al facebook del autor o su correo: agcarro@hotmail.com