Segunda reseña de la serie destinada a comentar y difundir las obras del escritor, abogado, fiscal, juez y profesor de Derecho don Ramiro Grau Morancho; hoy nos centraremos en uno de sus libros más exitosos, y asequibles, del último lustro: GALERÍA DE TONTOS CONTEMPORÁNEOS.

Entre los novísimos trabajos de Ramiro Grau Morancho hay uno que sobresale por su voluntad indicadora: se trata de Galería de tontos contemporáneos, aparecido en julio de 2018, y sobre cuya pertinencia se expresó su autor en estos términos:

Ante el elevado número de imbéciles que nos circunda, me veo en la obligación de salir a su caza, retratándoles ante la opinión pública, a ver si se callan…”. Audaz propósito, que el autor salda victorioso con su colorista paleta.

Si tuviéramos que hablar en términos pictóricos, esta galería es ante todo un álbum de retratos de políticos, pero no a la manera de las pinturas de un Gainsborough, sino más bien como las que pintara George Grosz. Ya se sabe que el retrato literario ha tenido cultivadores tan distinguidos como Sainte-Beuve, Marcel Schwob, Pereda, Cioran o Giménez Caballero. Frente a estos maestros y orfebres de la pluma, Grau ofrece algo diferente, sin desdeñar por ello las credenciales de su estilo elíptico y jadeante, sin equivalente en un jurista de su tiempo.

Sin salirse de la miniatura, el autor consigue espantarnos, aterrorizarnos, manteniéndonos en vilo hasta el punto y final, como niños inocentes ante las más tétricas pesadillas de las películas Hammer (pero ojo, sin vampiros, momias, hombres lobo ni monstruosas criaturas antediluvianas). Estos retratos, 14, son sólo la punta del iceberg de una galería mucho más amplia y siniestra de bípedos implumes con fisonomías tétricas; de hecho, tal y como me confesó el autor en su día, el conjunto podría aumentarse hasta alcanzar las dimensiones de una enciclopedia. ¡Ríase D’Alembert!

Los protagonistas de esta antología de tontos reunidos son algunas de esas frutas podridas o vanas del Régimen del 78. Y tienen ¡oh sorpresa! sus nombres y apellidos: Celia Villalobos, Fátima Báñez, ZP, Pedro Sánchez, Juan Ignacio Zoido, Soraya Sáenz de Santamaría, Iñigo Méndez de Vigo, Magdalena Álvarez, Manuel Chaves, Rafael Catalá, Carmen Martínez Castro, Irene Montero & Pablo Iglesias, Carmen Calvo y Adriana Lastra. El autor, a todo esto y respetando las cuotas de género, no pretende hacer ninguna clase de ataque personal a sus personajes cual eficiente Van Helsing; a este respecto es elocuente:

Estos artículos no constituyen un ataque personal contra nadie, pues únicamente hacen referencia a la faceta pública de esas personas. En otras palabras, estoy seguro de que todos ellos tienen algunas virtudes, lo que pasa es que muy escondidas, ya que lo único que sobresale es su enorme imbecilidad, congénita y manifiesta. Es decir, pública”.

Foto-montaje

Hay un elemento, sin embargo, sobre el que no querría pasar de largo, pues es por así decir el combustible que da a vida a una obra de esta naturaleza, haciéndola tan interesante y por momentos fascinadora: ese elemento es el humor, un humor castizo y muy ibérico que no desdeñarían ingenios tan señalados como Noel Clarasó, García Pavón o Vizcaíno Casas. Lo que en otras manos no pasaría de ser un aburrido muestrario de trepas sin escrúpulos y estupendos mamarrachos, sin otras cualidades que admirar que su caradura, jeta y desvergüenza congénitas, adquiere en esta Galería una singular entidad, como veremos a continuación.

Estos tontos contemporáneos (que bien mirado no tienen ni un pelo de tontos) conforman en el fondo una colección de tipos costumbristas españoles, casi diría de arquetipos mezquinos y mediocres, gentes nacidas para obedecer privadas de toda virtud política para ejercitar el regio cometido de la Política (con mayúscula), y que a su manera pueden servir de anexo ilustrativo al Diccionario de los políticos de Juan Rico y Amat. En todos ellos convergen las miserias y defectos de lo peor de Juan Pueblo, en la tradición que va del Lazarillo y el Buscón a los crápulas y sopistas de la bohemia española, alcanzando hasta nuestros días (con los más modernos subproductos emanados de aquella tradición abyecta y bobalicona, amiga del trapicheo, la mariscada y el dedazo, la corrupción perpetua y la condenación eterna, que supone la figura del político profesional, verdadero azote de la humanidad en palabras del preclaro Paul Johnson). Para qué seguir…

Ramiro Grau no ha escrito este libro cual mero jurista, sino como zoon politikón altamente cabreado. Todo el cabreo del autor atraviesa el texto, contagiando al lector la desazón, y el asco supremo, que supone sobrevivir desgobernados por esta galería de tontos contemporáneos.

Otro detalle que llama la atención: se nota muy mucho que don Ramiro conoce en propiedad a sus personajes: los amarra, los desnuda, los disecciona, superpone la lente de aumento en alguna fechoría que han cometido, en algún trapo sucio olvidado al día siguiente por la opinión pública/publicada, pero que él recuenta, y recuerda… porque no olvida.

Algún despistado tildará este libro como si de un mero “librito de opinión” se tratara. Errará en su juicio. Galería de tontos contemporáneos es algo más serio y transversal: una de las más audaces y necesarias salas de retratos de la putrefacta pinacoteca del Régimen del 78. Si usted es un español cabreado, pero que todavía no ha perdido el sentido del humor, aquí tiene su libro.

El libro puede adquirirse en la plataforma Amazon, pinchando en este enlace: 

https://www.amazon.es/Galer%C3%ADa-tontos-contempor%C3%A1neos-Ramiro-Morancho/dp/1717754546