El Coronel de Artillería Gonzalo de Porras es Doctor por la U.C.M, Diplomado por el E.T en Informática Militar, Psicotecnia y Artillería ATP. Premio “Ejercito” en Humanidades y Ciencias Sociales en el 2º centenario de la Guerra de Independencia. Diplomado en Ciencias Heroicas por el Instituto Salazar y Castro de CSIC. Ingresó en la AGM de Zaragoza sirviendo en los RACA 11, 13 y 14.

Profesor de las Academias de Artillería, Especial y Auxiliar Escuela de F.P. del Ejercito y Escuela de Informática del ET, en la que fue Director y Jefe de Estudios, colaborando en su creación, primeros cursos y 1ª Base de Datos de Personal del E.T. Es autor de publicaciones y conferencias sobre Historia, Archivística, Islam, Liturgia, Genealogía y 1ª Guerra Carlista. Es Correspondiente de la Real Academia de Córdoba, Profesor Visitante de la “Universidade Moderna” y miembro de la “Sociedade de Geografía”de Lisboa.

En esta entrevista nos habla de los aspectos más interesantes de su último libro De Mendizábal a Madoz, editado por SND.

 

¿Cuál es el objeto de este libro?

El estudio de las consecuencias económicas, diplomáticas, sociales y religiosas derivadas del advenimiento de Isabel II al trono de España y de las dos desamortizaciones que se realizaron en el periodo que abarca desde 1831 a 1861.

¿Podría hacernos un pequeño resumen del mismo?

Se comienza por los antecedentes de la ruptura de relaciones diplomáticas con Roma, causada por la postura neutral de la Santa Sede ante el problema sucesorio ocasionado por la Pragmática Sanción, el problema del Nuncio Amat y la ruptura de relaciones. Tras estudiar la supresión de la Inquisición, la matanza de religiosos y la supresión de la Compañía de Jesús, se pasa a las sucesivas leyes desamortizadoras, comenzando por la supresión de conventos con menos de 12 miembros, a las leyes que impiden la vida religiosa en general, las leyes para el Culto y Clero y el problema de los exclaustrados. Estudiamos luego las leyes expropiatorias de los bienes de la iglesia secular y el expolio de los bienes del clero. Tras la caída de la Reina Gobernadora, cuya reconciliación se detalla, se analiza la actitud de Espartero y su intento de separación de la Iglesia española de la Santa Sede.

Se continua con los intentos de reconciliación hasta el Concordato, con la previa devolución de los bienes eclesiásticos y la ayuda a la Santa Sede, para reponerla en su poder temporal, fijándose especialmente mas que los asuntos militares, a los que solo me refiero en lo mínimo posible, para tratar de la Conferencia de Gaeta de países católicos. Tras el Concordato y sus consecuencias, se pasa a las Leyes Desamortizadoras de Madoz, concluyendo con el nuevo arreglo con la Santa Sede

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Háblenos del primer antecedente de pérdida de relaciones entre España y Roma.

Aunque desde la Jura como Reina de Isabel II hubo algunos obispos que no asistieron a ella pues consideraban que la Santa Sede había reconocido de “facto” al hermano de Fernando VII, D. Carlos María Isidro en 1829 y oficialmente el 22 de Septiembre de 1831, no fue hasta la salida de los representantes de la Iglesia en 1834, provocada sin duda por R.O. de 22 de Abril de 1834 en el que se creaba la “Real Junta Eclesiástica” que usurpaba funciones eclesiásticas y de la gobernación de la Iglesia en España.

Sin embargo tras abolir la Inquisición se pierden de nuevo las buenas relaciones.

La abolición del Tribunal de la Santa Inquisición por el R.D. de 15 de Julio de 1834, fue acogida con júbilo por el mismo pueblo que anteriormente había consentido esta institución y más curioso es el hecho de que el mismo Pretendiente D. Carlos, dos años mas tarde, prometiese que nunca la restablecería. Ademas desde la creación de “Real Junta Eclesiástica” esta había asumido las funciones de esta.

Háblenos de la importancia de la matanza de religiosos y de la expulsión de la Compañía de Jesús.

Como consecuencia de la injerencia de la Junta en el gobierno de la Iglesia, se había perdido el prestigio y respeto hacia ella por parte de muchos sectores del pueblo iniciándose las matanzas y asalto a los conventos en Zaragoza y Murcia durante el año 1834, así como el expolio de la S. J., cuya supresión y expulsión se llevó a cabo el 4 de Julio de 1835, haciéndose caso omiso a la Nota de Protesta que había enviado la Santa Sede en Febrero de aquel año.

¿Cuáles son los antecedentes de las leyes de desamortización?

Hay numerosos antecedentes de legislaciones similares en muchos países de Europa, aunque los más cercanos a la de Mendizábal son sin duda los de Portugal por el Decreto de 9 de Agosto de 1833 de supresión de Comunidades Eclesiásticas, en las que se ve la mano de Mendizábal, que ya estaba tras de ella.

¿Las leyes que permiten las desamortizaciones son leyes justas o arbitrarias?

Indudablemente se presentaron como un intento entre reforma agraria y restitución de propiedades a personas y corporaciones, ya que al no ser explotadas totalmente podrían ser beneficiosas para la Nación. Sin embargo lo que ocurrió es que al producirse las subastas de estas propiedades, no teniendo los campesinos posibilidades de adquirirlas los que concurrieron y se lucraron de ellas fueron personas con posibilidades económicas, con lo cual el presunto objetivo de la desamortización quedó desvirtuado. Por otro lado al quedar abandonadas muchas propiedades eclesiásticas las perdidas de edificios, obras de arte, bibliotecas y documentos fue trágica e irrecuperable.

¿Qué importancia tuvo la figura de Espartero y su intento de separar la Iglesia española de la Santa Sede?

Bajo el mandato y supervisión de D. Baldomero se fueron dando sucesivas órdenes, decretos e instrucciones que culminaron en la propuesta del diputado Caballero “Reforma y arreglo del Clero”, el 27 de Mayo de 1841. Se pretendía implantar una nueva organización eclesiástica en España, que de haber sido aceptada, hubiesen separado la Iglesia española de la potestad espiritual de la Santa Sede, pudiendo decirse que era un intento de creación de una Iglesia nacional.

Háblenos del Concordato de 1844 y su importancia.

 

Apoyándose en un Concordato francés de 1831, el 17 de Octubre de 1844, se remitió a Martínez de la Rosa, mediador de España en Roma un borrador sobre un concordato en el que la Santa Sede reconocería la venta de los bienes eclesiásticos ya efectuada y aceptaba la devolución de todo lo no enajenado. Así durante casi más de siete años, con sucesivas idas y venidas, discusiones, juegos diplomáticos, canje de documentos... el 11 de Octubre de 1844 se firmó el nuevo concordato con la Santa Sede que regularizó la situación eclesiástica de España.

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Tras el Concordato y sus consecuencias viene una nueva desamortización, esta vez de Madoz.

 

También por iniciativa de Esparteros y apoyándose en la misma idea de movilizar las propiedades de la llamadas “manos muertas” del Ministro Madoz, a la semana de su toma de posesión, el 5 de Febrero de 1855, hizo la primera lectura del proyecto de Ley en que se declaraban en venta todos los predios rústicos y urbanos, censos, foros etc pertenecientes al Estado, a los ayuntamientos y corporaciones locales y provinciales, así como los pertenecientes a la Iglesia, establecimientos de beneficencia e instrucción pública, obras pías, cofradías, fundaciones y en general a todo lo que se consideraba como “manos muertas”.