El pasado día 5 de abril se presentaron en Talamanca de Jarama dos libros sobre la historia de dicha localidad, publicados por su Ayuntamiento y escritos por José Manuel Castellanos Oñate. En ambos se incluye una extensa documentación inédita que sirve para reescribir con mayor precisión la trayectoria histórica de la villa desde sus inicios hasta las primeras décadas el siglo XX.

La "Historia de Talamanca de Jarama hasta la Desamortización y la quiebra de Osuna" presenta numerosos detalles novedosos acerca de su estructura urbana; del controvertido puente sobre el Jarama; de sus iglesias y ermitas, con datos hasta ahora desconocidos de las de San Juan Bautista y Santa María de la Almudena; de las familias hidalgas de la localidad; del temprano y conflictivo asentamiento en la villa de los frailes cartujos; de la transformación del señorío arzobispal inicial en señorío nobiliario del marqués de Auñón, condes de Villamor y duques de Béjar; del progresivo empobrecimiento y despoblación de la villa; y, por fin, del complejo y largo proceso de la desamortización y venta de las propiedades eclesiásticas y señoriales, en el que se llegó a subastar y enajenar una extensión de tierras equivalente a casi la mitad del territorio municipal actual.

 


"El puente antiguo de Talamanca de Jarama. La gran reconstrucción de 1542-44", por su parte, desvela la existencia de un puente antiguo de tan solo 3 ó 4 bóvedas pequeñas que en 1540 sufrió los efectos de una importante riada. El agua se llevó por delante las dos bóvedas bajo las que discurría el cauce del río así como la pila común de ambas, y se decidió sustituir las dos bóvedas caídas por una sola de mayor luz, que es la "grande" actual, ensanchándose para su apoyo las dos pilas laterales; se ampliaron también los tajamares y se alzaron hasta la plataforma los dos de aguas arriba. La obra se realizó entre 1542 y 1544, y con su motivo se colocó la famosa cartela con inscripción ilegible que todavía se conserva; el coste total fue de algo más de un millón de maravedís; el maestro de obras, Juan Campero, y suministró la piedra Andrés Díez de Pontones. Así las cosas, puede darse por seguro que prácticamente toda la obra actual es medieval y moderna, y que la discusión sobre el origen del puente ha de referirse a uno que ya no existe.