Ramiro Grau Morancho es Graduado Social, Licenciado en Ciencias del Trabajo y Abogado. Profesor de Derecho en varias Universidades, Públicas y Privadas. Ha publicado más de veinte libros sobre temas jurídicos y sociales, y miles de artículos en prensa, diarios digitales y revistas jurídicas especializadas. Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Le entrevistamos con la ocasión de la publicación de su libro: El feminismo y otra mentiras. Resume algunas de las ideas principales del trabajo y explica por qué es conveniente leerlo para tener las cosas claras al respecto del feminismo.

¿Por qué decidió publicar este libro, de recopilación de artículos sobre el feminismo, un tema que ha tratado usted mucho?

Precisamente por eso mismo. En los últimos años, por suerte o por desgracia, es uno de los asuntos que más preocupan a nuestra sociedad, y a los que más tiempo dedican los medios informativos.

Parece que el sexo femenino está oprimido y avasallado por los hombres, que somos la estructura dominante de la sociedad…, cuando en la práctica es todo lo contrario, y es algo que sabemos todos los que estamos casados. Me atrevería a decir que en el noventa por ciento de las casas, por lo menos, quien manda es la mujer. Los hombres solo mandamos…cuando no está la señora de la casa.

En definitiva, se está intentando que haya un enfrentamiento, una guerra de sexos, sin darse cuenta de que somos complementarios, y que de un hombre y una mujer nace la familia, que es la estructura básica, natural, de nuestra sociedad.

Y los hijos, que suponen la continuidad de la especie, de la raza humana, y que solo en la familia encontrarán el apoyo y la educación que son básicas. La enseñanza, que es otra cosa bien distinta, se la darán los maestros y profesores, con la ayuda de los padres, por supuesto, siempre que se pueda, pues las matemáticas de ahora, por ejemplo, no son las mismas que yo estudie en mi época, y me atrevería a decir que incluso otras materias.

Pero eso es tangencial. Lo verdaderamente importante es la educación en valores, en principios, la adopción de buenos hábitos, la autodisciplina, el exigirse uno a sí mismo, y no dedicarse a la molicie y a ver pasar los días, sin aportar nada bueno a la sociedad.

¿Qué otros temas trata en el libro relacionados con el feminismo?

El libro comienza con la publicación de una entrevista que me hiciste hace unos meses, para El Correo de Madrid y le siguen quince temas distintos, de entre los que sobresale la lucha por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

Obviamente me he visto obligado a criticar al PP, ese partido que no es cristiano, aunque sus dirigentes digan que sí, pues ha favorecido inmisericordemente el aborto… ¡Durante sus siete años de mandato, después de Zapatero, han permitido el asesinato de más de setecientos mil niños en España, a razón de más de cien mil cada año!

Tampoco se han atrevido a modificar la ley del aborto, la ley de violencia de género, absolutamente injusta con los hombres, pues parte de la premisa, falsa, de que todo denunciado es culpable, de forma que tienes que demostrar tu inocencia, cuando el proceso penal es justamente a la inversa, etc. Y, por supuesto, están suprimiendo de nuestras calles los nombres de Santos, de Obispos, de Sacerdotes, o de Héroes de la Guerra Civil, por mor de la ley de memoria histórica, que yo llamo de “desmemoria histérica”, pues solo quieren recordar lo que les interesa…

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¿Por qué merece la pena leer el libro?

Creo que presenta una visión distinta, a contracorriente, no “políticamente correcta” de esta falsa guerra de sexos, a la que pretenden llevarnos…, y que es una mercancía averiada.

Además, al tratarse de artículos publicados en varios diarios digitales, pero con un nexo en común, el tema al que se dedican, creo que su recopilación es interesante, pues permite, a un precio módico, acceder a todos ellos en conjunto, de forma que quien los lea tenga argumentos distintos a los que le pretenden imponer los medios de comunicación del sistema.

Antiguamente era la lucha de clases, hoy es mujer contra hombre…

Así es, y me da mucha pena ver como las nuevas generaciones de mujeres se engancha a esta falsa bandera, pensando que el aborto, el divorcio, etc., son grandes “conquistas sociales”.

Ahora hemos tenido el caso reciente de doña Juana Rivas, al que dedico un artículo, por cierto. Una pobre señora manejada por el lobby feminista, que, a la hora de la verdad, la han dejado tirada como a una colilla.

En el fondo me da pena, pero ella mismo e ofreció, supongo que voluntariamente, a hacer el papel de heroína del movimiento feminista radical… De cualquier forma, lo que realmente me parece injusto es que su “asesora”, la falsa abogada, doña Francisca GRANADOS, no haya sido condenada también a penas de prisión.

De cualquier forma, tengo entendido que el Colegio de Abogados de Granada la ha denunciado por un presunto delito de intrusismo profesional.

Dicen igualdad, pero en realidad es supremacía de la mujer…

Así es. La igualdad de oportunidades creo que ya existe desde hace varios años. Cuestión distinta es que fisiológicamente los hombres y las mujeres somos distintos, y para muchas señoras su “realización” pasa por ser esposas y madres…, algo que al lobby feminista le repugna.

Tampoco está nada claro que el trabajo sea el medio de realización de las mujeres, compitiendo con los hombres, y descuidando el cuidado de la familia. Ello produce una nueva generación de mujeres masculinizadas, que son tan malas, competitivamente hablando, como los hombres, o incluso más.

Muchas señoras son lo suficientemente inteligentes como para saber que el trabajo es un medio para ganarse la vida, y poder subsistir con una cierta suficiencia económica, pero nada más.

A mí no me hace feliz el trabajo. Me gusta, pero nada más. Lo que realmente me hace feliz es la familia, mi mujer, mi hijo, etc.

El pasado 8 de Marzo, fue un aquelarre promocionado por Soros y los partidos y la prensa afecta…

El 8 de marzo se ha convertido en un acto electoral, o preelectoral, y más en este año. Los partidos y sindicatos ofrecen todo a las mujeres, en la búsqueda de un supremacismo que ya empieza a tomar cartas de naturaleza en la legislación vigente

La “reserva” de un determinado porcentaje de escaños para las mujeres, con independencia de su posible valía, o no, de puestos en consejos de administración de las grandes empresas, e incluso de puestos de trabajo en la función pública, van en esa línea.

Pero, en cambio, por lo visto a nadie le “molesta” que el 70% de los fiscales sean mujeres, o que el sesenta y tantos por ciento de los jueces sean juezas… ¡Es decir, se quiere “igualitarismo” para lo que les interesa, pero no en todo!

 

El último asesinato de una mujer a sus hijos menores en Valencia lo achacan también al padre para evitar decir que fue una mujer y probablemente de las que estuvo el 8M.

Como  es un asunto sub iudice, y en fase de comienzo de la instrucción, como jurista que soy, creo debo abstenerme de opinar, por respeto al Poder Judicial.

De cualquier forma, si es significativo que haya numerosos observatorios para llevar las estadísticas de los hombres asesinos o maltratadores, mientras que se ocultan los mismos datos cuando los hechos son realizados por mujeres, pues no hay observatorio alguno que lo controle y cuantifique.   

Tampoco hay estadísticas de los hombres que se suicidan, varios miles al año, y en cantidades que triplican a las cifras de mujeres, muchos de ellos tras sufrir varios años en largos procesos de divorcio, sin poder ver a sus hijos, tras recibir numerosas denuncias, en muchas ocasiones falsas, y sentirse totalmente desamparados por la sociedad y por el Estado.

Por lo visto la única violencia que preocupa es la que se realiza sobre la mujer, pero no la que sufren los mayores indefensos, o los menores de edad, o incluso hombres casados, que viven en una auténtica “dictadura” femenina en sus casas.

En definitiva, y para concluir, sigo pensando que los hombres y las mujeres no somos enemigos, sino complementarios, y que debemos trabajar juntos, codo con codo, por mejorar esta sociedad en la que vivimos, y dejar un futuro mejor, más justo, a nuestros hijos y familiares.

Quiero despedirme con unas palabras de agradecimiento a la labor de El Correo de Madrid, que es imprescindible en la defensa de España. Además tienen unos colaboradores de mucha categoría.