La historia medieval de España ha estado profundamente marcada por los dos siglos de presencia de la Orden del Temple en la península Ibérica. Los enclaves templarios diseminados por toda nuestra piel de toro son diversos: encomiendas, fortalezas, iglesias, ermitas, hospitales, capillas y casas.

 

La Orden llegó a España en 1131, cuando el conde de Barcelona Ramón Berenguer III, yerno de El Cid, ingresa en la orden poco antes de fallecer, tras haber donado a los caballeros templarios el castillo de Granyena en Lérida. Rápidamente se expanden por todo el territorio, creando encomiendas por todos los reinos cristianos de la península.

 

En la provincia de Madrid la historia de los Templarios está relacionada con las figuras de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. En tierras madrileñas se hicieron famosos los milagros de San Isidro y de su esposa María Toribia. Se cuenta de ella que trabajó para la Orden del Temple, custodiando el fuego sagrado de la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad en Torrelaguna, una virgen negra venerada por los caballeros de la Orden.

 Son varios los enclaves templarios situados en la provincia de Madrid, entre los que se encuentra la localidad de Navalagamella en la Sierra Oeste.

 Los restos arqueológicos medievales hallados en la zona de la Mesa del Salobral y en los despoblados de Malpartida y Los Degollados, han permitido constatar la existencia de una población durante esa etapa histórica. Concretamente en la desaparecida Aldea de Los Degollados, y según una leyenda incluida en las ”Respuestas” de Lorenzana, habría existido un convento de la Orden del Temple en donde fueron asesinados varios templarios, de donde procede el nombre de Degollados.

 

Si bien no se conservan restos que permitan verificar la veracidad de estos hechos, se cree que el poblado pudo estar localizado en las proximidades de la Ermita de San Miguel.

 La aldea de Los Degollados acabaría por ser abandonada a comienzos del siglo XVIII

En 1782, D. Antonio Suárez de Bustamante recopiló información sobre el suceso (aparición de San Miguel) para remitírsela al cardenal Lorenzana, así como del degollamiento de varios caballeros templarios ocurrido siglos antes.