A partir de 1725 el primer ministro español Don José Patiño promovió una numerosa flota de guardacostas y corsarios propios en nuestro imperio americano para luchar contra la plaga de los buques contrabandistas ingleses y holandeses que infestaban aquellas aguas causando un grave daño a nuestro monopolio comercial. En el siglo XVIII los corsarios ingleses u holandeses ya no atacaban las ciudades españolas de América, como los piratas del siglo anterior pero sí llevaban a cabo constantes operaciones de contrabando que causaban un grave daño económico a la Corona española.

A partir de 1725 y sobretodo de la década de 1730 se intensificó la guerra naval entre corsarios y guardacostas españoles contra los buques contrabandistas y corsarios ingleses y holandeses. De hecho, hasta la década de 1790 la situación en el Caribe fue de guerra naval constante entre los buques corsarios españoles, ingleses y holandeses más allá de que hubiera guerra o paz oficialmente entre sus respectivas naciones. La falta de resultados a las protestas diplomáticas españolas ante Londres y Amsterdam obligó a España a responder a la fuerza con la fuerza a partir de 1725.

De hecho, la actividad de los buques hispánicos causó un gran escándalo en Inglaterra, acostumbrada a la impunidad de sus buques en la América española desde hacía décadas y fue la excusa utilizada por Londres para declarar la guerra a España en 1740.

El gobernador de Venezuela Martín de Lardiazábal había intensificado la acción de nuestros buques. Veamos unos cuantos ejemplos:

En septiembre de 1737 el corsario de Puerto Rico, Antonio González capturó en aguas de Santo Domingo una goleta holandesa tras un combate de dos horas. Poco después cuatro goletas españolas arrasaron el puerto venezolano de Maya, base corsaria holandesa, quemando dos buques enemigos.

En octubre de 1741 dos jabeques de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas sorprendieron y hundieron dos goletas holandesas en aguas próximas a las costas venezolanas tras un combate de una hora con numerosos muertos.

Entre 1745 y 1747 el corsario de Bilbao, Pedro de Garaicoechea capturó 18 buques enemigos, 16 ingleses y 2 holandeses en aguas próximas a Cuba

En 1751 los corsarios cubanos Baltasar y Pablo Bornel capturaron 15 naves inglesas y holandesas.

A partir de 1752 una flota española formada por el navío Septentrión, la fragata Galga y los jabeques (navíos de guerra de pequeño tamaño) CazadorVolante,Galgo y Liebre fueron puestos al mando de Don Pedro Mesía de la Cerda, el antiguo comandante del Glorioso, (buque español que en 1747 había hundido un navío de línea británico y una fragata antes de hundirse él en un combate de gran heroísmo), que llevó a cabo una intensa campaña en el Caribe, capturando o destruyendo 11 buques enemigos en aguas venezolanas, destacando el hundimiento de una fragata corsaria holandesa, tras un duro combate de 4 horas, muriendo 100 holandeses.

Entre 1725 y 1752 los corsarios y guardacostas españoles hundieron o capturaron más de 140 buques enemigos en aguas del Caribe, sufriendo también importantes pérdidas propias.

 Además, el profesor Héctor Feliciano Ramos, autor del libro “El contrabando inglés en el Caribe y el Golfo de México (1748-1778)” ha documentado la captura de alrededor de 200 buques corsarios y contrabandistas británicos en aguas españolas de América a cargo de los buques guardacostas y corsarios hispánicos durante este periodo.

Fuente: El contrabando holandés en el Caribe en la primera mitad del siglo XVIII”, 2 vols. Celestino Arauz. Caracas. 1984.