Mientras asistimos con estupor al debate de investidura de un Gobierno de extrema izquierda, hipotecado con los nacionalismos periféricos (que se convierten en centrales) y dispuesto a hipotecar la economía nacional, al margen de la ley y de toda decencia, mirar al pasado y establecer paralelismos entre lo que hoy sucede  -en nuestras narices y sin que podamos hacer nada, mas que rezar o protestar- y lo que sucedió en la Segunda República, con tan funestas consecuencias, es un ejercicio necesario.

 
Quizás hoy el conflicto civil nos pueda parecer impensable o, al menos, poco probable, pero si hay algo que la Historia nos enseña es que, aunque algunos patrones se repiten, nadie es capaz de predecir con exactitud los grandes acontecimientos, en particular los que el pensador libanés Nicholas Nassim Taleb denominó Cisnes Negros
 
Si finalmente gobierna la coalición del PSOE con Unidas Podemos, con la aquiescencia arrogante de Esquerra Republicana de Cataluña, los Bilduetarras y el PNV, y se sigue adelante con la hoja de ruta, llena de borrones y cuentas nuevas, que han trazado los coaligados y sus acreedores, a todas luces totalitaria y desvertebradora de España, podemos razonablemente temer que nuestras libertades se resientan, incluso se conculquen, y que nuestra economía colapse.
 
Pío Moa, que nos habla en su última obra de Por qué el Frente Popular Perdió la Guerra Civil, no tiene una bola de cristal para ver el futuro, pero como estudioso de la historia, puede ver los patrones que se repiten, y aunque no pueda augurar con precisión lo que va a suceder, sí puede ayudarnos a interpretar el presente y a deducir sus posibles derroteros futuros, a partir de su conocimiento del pasado.
 
De ahí que le hayamos trasladamos algunas cuestiones inquietantes, cuya respuesta, que agradecemos enormemente, tienen abajo.
 

1.- En el debate político actual en España, todos apuntan como primer movimiento y principal cimiento a la Constitución de 1978. Una Constitución con grietas por las que se han ido filtrando los males que ahora nos asolan, y que amenazan con su demolición. El caso es que hoy, la Constitución, como Ley Fundamental sobre la que se asienta el Estado de Derecho, debe defenderse frente a los totalitarios que buscan destruir el Estado de Derecho en sí. Pero es frágil, y debe ser modificada porque no es buen garante de estabilidad institucional, lo cual es difícil porque está blindada contra los grandes cambios. ¿Qué actitud cree que debemos tener ante nuestra Constitución?

La Constitución es ambigua, pues lo mismo proclama la individibilidad nacional como facilita los medios para ir desintegrándola. Desintegrarla supone también atacar los más elementales principios democráticos, como vamos viendo. Por consiguiente debe defenderse la Constitución en cuanto proclamación de la unidad nacional y la democracia, pero con propósito de reformarla.

2.-En las escuelas y universidades, en los grandes medios de comunicación se educa en la ciudadanía, en la ideología de género, en la memoria histórica y en las singularidades nacionales de cada región y su idioma (si lo tienen) y como paradójica compañía, en un europeísmo idílico y soñador...¿Es la época del adoctrinamiento masivo en identidades impostadas? Si el "mundo de la cultura" lo forman principalmente actores, escritorzuelos y payasos de diverso pelaje ¿Dónde quedan la verdadera cultura y el sentido crítico?

La derecha ha abandonado la universidad y el terreno de la cultura a los herederos del Frente Popular. Ha sido un verdadero crimen. Pero, por desgracia, también los críticos con el PP han sido incapaces de desarrollar una cultura algo seria, y sus análisis históricos y políticos suelen ser grotescos. Por tanto se impone una reconquista de la universidad que exige una gran clarificación y debate político. A eso intento contribuir con mis libros.

3.- El asalto a la Segunda República por el marxismo, que usted tan bien ha estudiado, tiene hoy su paralelo en el asalto a la Democracia del marxismo cultural. Algunos, como Iñaki Ezquerra, hablan de totalitarismo blando cuando se refieren al de los actuales marxistas, frente al totalitarismo duro que representó el viejo marxismo. Pero blando o duro, siempre conduce a la ruina económica y moral de las sociedades en las que logra implantarse.

¿Cómo ve la actual situación de España bajo el prisma de su no tan lejana Historia de enfrentamiento civil?

Tenía bastante razón Santayana cuando decía que un pueblo que olvida su historia se condena a repetirla. A repetir lo peor de ella. Y lo que ha pasado es que el frente popular que intentó constituirse a comienzos de la transición fracasó entonces ante el referéndum de 1976, que decidió la democracia desde los impresionantes logros del franquismo y contra el intento de nuevo frente popular. Pero el abandono del terreno de las ideas y la cultura por la derecha ha permitido que se constituyese un nuevo frente popular con Zapatero, un nuevo régimen con leyes totalitarias, impulso a los separatismos, etc. Y eso, si no es contenido a tiempo, conducirá otra vez a la violencia.

4.- El relato incoherente del relativismo posmoderno ha calado hondo en España. La gente ha perdido sus referentes y un individualismo colectivista es la nueva religión que sustituye a Dios por el Estado, y al derecho natural por la proliferación de leyes dictadas por el Leviatán para regularlo todo, hasta las relaciones familiares. ¿Cómo liberar de sus cadenas a los que suplican ser esclavos?

El problema es viejo, y no debe abordarse políticamente invocando a Dios como si este tuviera un trato privilegiado con alguna opción política. A Dios lo que es de Dios, etc. En mi ensayo sobre Europa señalo cómo, ante los desastres de la Revolución francesa y otras posteriores, parece que la Iglesia debería haber recobrado su fuerza moral y sugestiva sobre los pueblos, pero no ha sido así, y es la Iglesia la que se está dirigiendo por las ideologías, en lugar de dirigir espiritualmente a los pueblos. ¿Por qué es así? El problema está planteado, pero la solución no es clara. El Vaticano II quiso superar la crisis, y la empeoró. La Iglesia ha tenido varias reformas y en todo caso, la solución no puede ser la vuelta sin más  a lo anterior.  El problema concreto es que en España, y en todo Occidente, se avanza hacia un totalitarismo que ya previó Tocqueville, en que, con apariencias de libertad,  el hombre perdería hasta sus características humanas.  Actualmente asistimos a una reacción, todavía confusa, en partidos que se oponen a esa deriva. Esto es muy esperanzador.

5.- ¿Cómo explicar lo que es España a todos sus detractores o a quienes se avergüenzan de ser españoles?

Pues explicando su historia, entre otras cosas. Es lo que vengo haciendo desde hace años, con resultados muy modestos, porque mis libros no han tenido eco político, y porque  la literatura e historia antifranquista y anti leyenda negra es en su mayor parte poco sugestiva, incluso tosca, y pocas veces ofrece un horizonte ante los problemas actuales. No puede limitarse a rememorar el pasado, aunque esto es también esencial: debe orientarse también a la actualidad. Cantar las glorias del siglo de oro no va por sí solo a generar un nuevo siglo de oro, dicho sea esquemáticamente. De todas formas creo que vamos avanzando

6.- En el actual panorama internacional ¿Qué países o grupos quedan todavía que defiendan, aunque sea parcialmente, los valores que hicieron grande a Occidente?

No creo que existan tales países, y habría que definir primero esos valores, cosa que no sería nada fácil. Lo que existen son movimientos en diversos países, creo que un tanto confusos pero que van en la buena línea. Parece que Hungría o Polonia están haciendo frente a algunas de las imposiciones peores de la UE, y eso es positivo. En España está surgiendo también una resistencia. Espero que todo esto vaya cuajando en alternativas generales más amplias y concretas.  

7.- ¿Qué cree que haría Francisco Franco hoy, que murió persuadido de que había dejado una España con clase media y paz social, si levantara la cabeza?

No me planteo lo que haría Franco sino lo que podemos hacer nosotros en las condiciones actuales, que son bastante críticas pero diferentes de las de los años 30... salvo en el punto esencial de que el Frente Popular destruyó la legalidad republicana y el frente actual está destruyendo la de la democracia posfranquista, y estas cosas generan violencia de modo inevitable. Por i parte, y aunque con éxito muy limitado, como dije, llevo 20 años tratando de clarificar la historia y las ideologías de nuestro tiempo, porque sin eso no llegaremos lejos. La causa de ese escaso éxito está en la falta de cauce político para ideas nuevas. Llevamos 40 años de falsificación de la historia y por tanto de la política actual, debido sobre todo a la complicidad del PP con los enemigos de España y de la libertad. Ese panorama siniestro está cambiando, y ha surgido un partido, VOX, que va cobrando fuerza y arrebatando al nuevo frente popular la bandera de la democracia, con la que estos partidos han encubierto  sus mil fechorías y desmanes totalitarios.  Esto ha cambiado notablemente el panorama. Ahora mismo estamos en una situación política y yo diría que histórica, nueva y esperanzadora. Eso me da cierta dosis de optimismo, aunque prefiero no exagerar.