Versión de los asesinatos en la Cárcel Modelo, publicada en el periódico Política, de Madrid, de 23 de agosto de 1936, página cuarta:

"Los fascistas provocan un incendio en la Cárcel Modelo.—El fuego fué sofocado rápidamente.—Ayer, a las cinco de la tarde, se declaró un incendio en la Cárcel Modelo. Como parecía adquirir una gran importancia, y era fácil suponer que el incendio había sido intencionado, se avisó rápidamente a todas las organizaciones obreras para que se personasen en la Cárcel y adoptasen las necesarias medidas para evitar que los fascistas allí detenidos, aprovechando la natural confusión, pudiesen escapar. También se cursaron avisos a las autoridades y al Parque de Bomberos.—Complicidades y complacencias.—El hecho tenía sus antecedentes, y no ciertamente próximos. Es sabido que los facciosos allí detenidos venían haciendo objeto de constantes amenazas y provocaciones a los milicianos y guardias encargados de la vigilancia del edificio. Un día eran cánticos estentóreamente ejecutados a coro; otro, era una fraseología del peor gusto; otro, todavía, era la organización de un descomunal escándalo. La lenidad demostrada en la represión de estos hechos vergonzosos—y que luego se comprobó no era sino complicidad placentera—dio lugar a la detención de algunos funcionarios.

Sabido es que en los registros efectuados en las celdas de dos militares recientemente ajusticiados se encontraron documentos que demostraron cómo aquellos reclusos se comunicaban con el exterior, no tan sólo para transmitir noticias íntimas a sus familiares, sino para hacer propaganda del movimiento subversivo.—Venía todo ello a comprobar la existencia de un estado de indisciplina que presagiaba fatalmente la actitud intolerable adoptada ayer. Actitud anunciada en un rasgo de flamenquería por el falangista Ruiz de Alda, al decir días anteriores: «Pronto arderemos todos».—Se sofoca el incendio con toda rapidez. Apenas declarado el incendio, para provocar el cual los fascistas utilizaron sus colchones y la leñera, aquéllos promovieron un formidable tumulto. Mediante este ardid, antes pretendieron evadirse y pidieron a grandes voces que les sacasen del edificio. Y, como es lógico también, los milicianos se trasladaron a otros pabellones; lo que aumentó la indignación de los sublevados.—Al mismo tiempo que llegaban los bomberos con un tanque, comenzaron a recibirse refuerzos para la guardia del exterior e interior, consistente en milicianos y guardias de Asalto. También se personaron las autoridades, siendo de las primeras en llegar el Director General de Seguridad y el Teniente Coronel Inspector de Asalto, Sr. Sánchez Plaza. Igualmente se presentaron fuerzas de Infantería del Ejército, que inmediatamente montaron la guardia. El Servicio de Bomberos logró rápidamente localizar primero, y dominar después, el incendio.

Noticia publicada en el diario El Liberal, de Madrid, el jueves 27 de agosto de 1936, en su página sexta:

El incendio de la Cárcel Modelo.—Desde el incendio intencionado, los milicianos del Frente Popular que, como un solo hombre, acudieron a su puesto para evitar fugas de elementos peligrosos, han controlado con energía el perfecto orden en dicha prisión.—Los días 24 y 25, por la mañana, visitaron las galerías de la Cárcel Diputados del Frente Popular, así como los Jefes de Milicias, quienes comprobaron un orden perfecto y una disciplina ejemplar, que nos alegra a todos los afectos al régimen, y que conviene decir a la opinión para que sepa que la normalidad en dicho centro es absoluta.—El Director General de Prisiones, ayer mañana, por medio del compañero Bonilla, felicitó, en nombre del Gobierno, a las milicias del Frente Popular, y muy especialmente a las milicias de Izquierda Republicana, C. N. T., comunistas y socialistas, por su disciplina y valor probado.-Se sabe que es idea del Director General de Prisiones hacer esta felicitación a todos los que se distinguieron ese día.—Felicitose también al capitán de Asalto, Sr. Serna y fuerzas que mandaba.—A partir de hoy jueves, quedan restablecidos los servicios de información, comunicaciones y encargos, en las condiciones ordinarias.