En un Estado social y de derecho, los ejércitos forman parte de su estructura. Teniendo encomendada, además, la esencial función de su defensa. Por ello deben estar y están, supeditados a la jefatura de ese sistema del que forman parte. Esto no es necesario recordárselo a los militares, pues todos ellos están acostumbrados a obedecer, dentro de su estructura orgánica, a quienes ostentan el mando o jefatura de las diferentes UCOS (unidades, centros y organismos).

Los militares saben que la esencia del Mando es “hacerse querer y respetar”. Y de ahí surge precisamente la disciplina, que no es otra cosa que la obediencia de buen grado, elemento básico de toda estructura social. Pero igual de claro que lo tienen los militares, al ser la esencia de los ejércitos, debe tenerlo el poder político. A ningún militar se le ocurre faltar al respeto a un subordinado, pues sabe que con ello dará pie a que este pierda su confianza y se quiebre la disciplina. Al Gobierno de la Nación le corresponde trazar la “política de defensa” para el mejor cumplimiento de las misiones que los ejércitos tienen encomendadas, pero no debe inmiscuirse en asuntos de índole moral como son sus tradiciones… y menos aún faltar el respeto a su historia. A sus símbolos y a sus héroes.

El “poder político” nunca debe olvidar que ese respeto a la Institución Militar es la base para hacerse querer y respetar. Como ya se ha dicho, a ningún capitán se le ocurre ofender los sentimientos de sus soldados, a quienes deberá exigir, llegado el caso,  entregar su vida en cumplimiento de las órdenes recibidas. Y esto que resulta esencial, parece que lo olvidan algunos políticos en relación con su ejército. “Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios” dice el alcalde de Zalamea al juez que investiga el desacato cometido. “Vuestro soy, vuestra mi casa, de mi disponed y de ella, pero no toquéis mi honra, y respetad mi conciencia” le dice el Conde de Benavente al Emperador Carlos I en el poema “Un Castellano Leal” del Duque de Rivas. Y ejemplos similares encontramos en los soldados españoles a lo largo de la historia. Porque tanto Calderón de la Barca, como Ángel de Saavedra, habían sido soldados (el Duque de Rivas en la Guerra de la Independencia). “Todo lo sufren en cualquier asalto, solo no toleran que les hablen alto” es decir, que les falten el respeto.

Y si a esto le unimos una característica esencial, que ya describen los historiadores romanos como propio de los guerreros de Hispania, y definen como “devotio ibérica” es decir, la lealtad al caudillo, llegaremos a la conclusión de lo nocivo que puede resultar para el poder político el obligar a los ejércitos a renegar de esa lealtad. Porque la “devotio ibérica” pervive en España tras más de veinte siglos, y el político debe comprender las nefastas consecuencias que, para la disciplina de los ejércitos, tiene el herir el honor de los soldados. Lo que sin duda se hace al obligarles a olvidar o menospreciar a sus antiguos jefes, o al prohibir las seculares tradiciones de los ejércitos. Siendo precisamente, una de las tradiciones más inveteradas, el recordar y honrar a sus héroes.

Sirva este exordio para poner de manifiesto las ofensas gratuitas que se están infligiendo al ejército desde la entrada en vigor de la infame Ley 52/2007. No se trata ya solamente del intento de profanar el sepulcro del Caudillo, humillando la “devotio ibérica” sino también otras iniciativas, que de forma inaudita han sido admitidas por la Institución Militar, confundiendo disciplina con servilismo…. y obediencia con mansedumbre.

Y como para muestra vale un botón, se expone uno de los ejemplos más recientes de esa injerencia del poder político en la moral de los soldados.

El 18 de julio del 2017 La Agrupación de Apoyo Logístico Nº 61 (AALOG 61) ubicada en el “Acuartelamiento la Rubia” de Valladolid, publicó en la “Orden del Cuerpo” el siguiente texto como efeméride del día: “En este día de 1936, oficialmente, se inicia en España un alzamiento cívico-militar en el que participa la mayoría del Ejército. Es un día importante en la historia de nuestra patria, que merece ser recordado, para que las generaciones futuras eviten el que se produzcan las circunstancias que propiciaron el enfrentamiento bélico. Los pueblos que olvidan su historia están irremisiblemente condenados a repetirla”.

Por si algún lector lo desconoce, es preciso decir que la “Orden de Cuerpo” es un documento interno de las UCOS (Unidades, Centros y Organismos) elaborado diariamente donde se reflejan los servicios, actividades y  en general todo lo que pueda ser de interés o deban conocer los integrantes de la unidad correspondiente al día siguiente. Esta “Orden de Cuerpo” antiguamente era leída a la tropa formada para la “lista de retreta” en presencia de los oficiales de semana. Además se imprimía y era distribuida para que pudiera ser consultada en diversos lugares del acuartelamiento, como el cuerpo de guardia, hogar del soldado, bares de oficiales y suboficiales y despachos. Aunque actualmente la “Orden” ya no es leída en formación de retreta, se sigue confeccionando, imprimiendo y distribuyendo con el mismo fin que antaño. Igualmente se conserva la “tradición del día” o “efeméride” con el que se encabeza el documento, antigua tradición del ejército español que está directamente entroncada con el artículo 16 de las Reales Ordenanzas… “Los ejércitos de España son herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. El homenaje a los héroes que la forjaron es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”

Estas “tradiciones” o “efemérides” del día servían para fomentar ese conocimiento de su historia que tan necesario es para los ejércitos. Además, al ser redactadas por las propias unidades, en no pocos casos se aprovechaba para poner de relieve algún hecho histórico notable en que hubiera participado la unidad o el regimiento. Pues bien, a pesar de  que la efeméride publicada por la AALOG 61 no puede ser más aséptica, incluso “alzamiento” está escrito deliberadamente con minúscula, dio lugar a airadas protestas e interpelaciones parlamentarias, exigiendo responsabilidades al jefe de la unidad. Y ello a pesar de que cualquiera que lea el texto tiene que admitir que no ensalza a “ninguno de los dos bandos”.

En realidad la infame ley 52/2007 a cuyo supuesto amparo se realizó la protesta, lo que únicamente proscribe es ensalzar a los “Nacionales” pues aunque en la “exposición de motivos” dice con cinismo inaudito que quiere contribuir a cerrar heridas todavía abiertas en los españoles y hace referencia al espíritu de reconciliación y concordia de la Transición es lo cierto es que mientras sataniza a los “Nacionales” eleva a los altares laicos a los “Rojos” que ahora, en contra de la denominación que ellos mismos se daban, llama “Republicanos”. Esta parcialidad es una constante en todo el articulado de la sectaria ley, como es el caso que tras “el reconocimiento expreso a los miembros delas Brigadas Internacionales” (exposición de motivos y Art.18-1) no hace lo mismo con los voluntarios de la “Legión Cóndor” o el CTV italiano.

Julio Rodríguez (a) «el rojo»
Zaida Cantera en un mitin del PSOE

Pero es que como puede verse en el texto que ha provocado “la indignación” del Congreso de los Diputados, no hay ni una sola frase, ni una sola idea, que permita, ni remotamente, hacer referencia a la infame ley de La Revancha Histórica. Y a pesar de ello, ante la interpelación parlamentaria, el Gobierno se consideró en la obligación de justificarse. La disculpa o explicación no pudo ser más mezquina. Como la airada protesta, según parece, partió de Julio Rodríguez “El Renegado” (aunque presentada por otra renegada, Zaida  Cantera, al no tener Julio Rodríguez escaño en el Congreso) se le contestó que esa tradición del día llevaba publicándose en la AALOG 61 desde el año 2004… en que Julio Rodríguez era nada menos que el JEMAD. Y claro, ello dejaba en el aire una duda: ¿es que no se enteró antes? ¿o es que todavía no había decidido dedicarse a la política en las filas del enemigo, los antimilitaristas, tras renegar de la milicia?

Pero por si todo esto no fuera suficientemente bochornoso, hay todavía algo más indignante. A raíz del “incidente” se tomó la determinación de redactar unas únicas “efemérides” para todo el ejército, creando para ello la oportuna comisión de cipayos que habrían de redactarlas “políticamente muy correctas” para que no se ofendieran todos aquellos que a lo largo de la historia se han enfrentado al ejército español, ya sean moros, norteamericanos, sudamericanos, franceses, ingleses, aztecas… o los romanos que asediaban Numancia. Y mientras se redactaban estas nuevas efemérides que deberían ser “light” “descafeinadas” “macrobióticas” “edulcoradas” “sin gluten”  y sin colorantes -sólo prohibido por supuesto el color azul Mahón- EL INSTITUTO DE HISTORIA Y CULTURA MILITAR envió un mensaje a las unidades centros y organismos para que a partir de esa fecha NINGUNA EFEMÉRIDE FUERA RELATIVA A LA GUERRA 1936-1939…. ¡¡¡NI A LA DIVISIÓN AZUL!!!

De nada sirvió que se hubiera demostrado hasta la saciedad, por activa y por pasiva, que la infame Ley 52/2007 en nada podía afectar a la División Azul. La comisión de cipayos puso el tafanario al enemigo, haciendo escarnio del artículo 16 de las RR.OO…. mientras pomposamente era citado en los actos oficiales: “Los Ejércitos de España son herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. El homenaje a los héroes que la forjaron es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”

Pues bien, si unimos el vergonzoso episodio de claudicación protagonizado por el Instituto de Historia y Cultura Militar, al hecho de que, según parece, fue alguien de la propia AALOG 61 quien informó al renegado Julio Rodríguez del texto insertado en la orden, nos viene a la memoria otra gloriosa efeméride. El último radiograma que emitieron los defensores del Cuartel de Simancas al Crucero Almirante Cervera que les había prestado apoyo durante el asedio: ¡¡¡Tirad sobre nosotros!!! ¡¡¡El enemigo está dentro!!!

Y LA IGNOMINIA SE CONSUMÓ   

Conociendo el grado de vileza y cobardía al que se ha llegado, obedeciendo dócilmente las exigencias del enemigo, era de suponer que las nuevas “efemérides oficiales” serían “políticamente muy correctas”

Pues bien, así ha sidoEl Instituto de Historia y Cultura Militar[i] ha confeccionado una relación (las únicas que las Unidades pueden insertar como “Tradición del día” en la “Órdenes de Cuerpo”) seleccionando para cada día del año las que según su muy peculiar criterio son las más representativas del “heroico acervo del ejército español”. La selección incluye varias para cada día, con el fin de que las Unidades, Centros y Organismos puedan elegir las que más les cuadre, sin que todos los años corresponda la misma efeméride para el mismo día. Naturalmente la premisa básica de la tal selección es su “corrección” política. Por ello han desaparecido, como era de suponer, todas las que hacían referencia a hechos históricos -por muy señeros o heroicos que fueran- si correspondían a la guerra de 1936-1939 o a la División Azul.

La Ley 52/2007 es infame y revanchista. Pero ha superado con creces su iniquidad por la aplicación torticera que de ella se hace. Al exigirse, invocando su mandato, el anatema y la persecución de elementos que de ninguna forma están contemplados en el articulado de la ley. Tal es el caso de la División Azul, a la que ni afecta ni puede afectar, al ser imposible relacionarla con ninguno de sus artículos. Y lo peor es que, a pesar de que esto resulta evidente para cualquier persona que analice la ley y el cómo se está aplicando -no digamos ya para quien tenga conocimientos jurídicos- con esa inaudita vileza y cobardía a la que ya se ha hecho referencia, se ha consentido que, invocando la ley 52/2007 se persiga a la División Azul, a sus hechos gloriosos (que serían motivo de orgullo en cualquier país) e incluso a los propios héroes que los protagonizaron.

Sepultura del Alférez Astruga en Rusia

Es preciso decir también que el heroísmo de la División Azul, y su nobleza en combate, hoy en día es reconocido incluso por quienes fueron sus enemigos en el campo del honor, en los frentes de guerra. Pero a pesar de ello es actualmente denostada en España. No debe sorprendernos cuando los herederos políticos, y no pocas veces también de ADN, -los viles enemigos chequistas de la retaguardia- han impuesto su ley. Pero lo que resulta más inaudito, alcanzando el grado de ignominia, es que un organismo del Ejército se pliegue a los designios del enemigo. Ignorando la historia y a los héroes que la forjaron. Y si ha intervenido el IHCM es una ignominia por partida doble. Como Instituto de Historia y Cultura por incoherencia con la historia… y por cobardía en su carácter  Militar.

Y si tenemos en cuenta que la cobardía es la mayor infamia de la que se puede acusar a un militar, habrá de convenirse en que proscribir el heroísmo de la División Azul, por exigencia del enemigo, no puede recibir otro calificativo que “ignominia” con que se encabezan estas líneas.

De las nuevas efemérides “light” promulgadas, ha desaparecido cualquier referencia a un hecho histórico, por muy glorioso y heroico que sea, si ha sido protagonizado por la División Azul, ciscándose con ello en el Art. 16 de la RR.OO….  Los Ejércitos de España son herederos…  deber de gratitud…

Pues bien, el IHCM -o el MADOC- han obviado esas “glorias militares que son deber de gratitud y estímulo para su emulación” sin que a nadie se le haya caído la cara de vergüenza por ello. Y así por ejemplo, para conmemorar una fecha tan señera para las armas españolas como es la gesta del 10 de febrero de 1943 en Rusia, no hay ninguna referencia a los combates de Krasny Bor, siendo sustituida tal efeméride por una relación de acontecimientos “importantes” entre los que las Unidades pueden elegir alguno para insertar en la “tradición del día”

Tumba del Sargento Legionario Silverio Arellano Vega en Rusia

Y para general bochorno -de los lectores, no de quienes se han plegado al veto impuesto a la División Azul- pues han perdido tal capacidad, vamos a consignarlas:

10 de febrero 

-Vuelo del “Plus Ultra”: Ruiz de Alda aterriza en Buenos Aires

-Creación del Regimiento Montesa

-Denominación Regimiento Lusitania 10 de Dragones

-Se crea la dirección de Adquisiciones

-Se crea la Dirección de Integración de Funciones Logísticas

-Creación del Centro de Historia y Cultura Militar Noroeste

-Guerra de Cuba, Paz de Zanjón

-Nacimiento de Fernando de Aragón

Divisionarios camino del combate

Puede apreciarse que todos los hechos históricos conmemorados tienen superior “rango heroico” que la batalla de Krasny Bor…. Especialmente la creación de diversos organismos como la “Dirección de Adquisiciones” y otros igualmente “heroicos” y dignos de ser homenajeados como recomienda el Art. 16 de la RR.OO. Pero “a mayor abundamiento” unas consideraciones. En el vuelo del Plus Ultra se hace referencia al tripulante Ruiz de Alda… pero no al comandante de la aeronave Ramón Franco (ni al mecánico Rada). Sin duda “pesa” en ello el apellido Franco y el que fuera hermano del Caudillo. Posiblemente también que Ramón Franco, aunque masón y republicano, abandonó la secta. Y la ley 52/2007 -redactada “entre columnas”- (Art. 2-2) no se lo perdona.

Por otro  lado se conmemora el nacimiento de “Fernando de Aragón” obviando lo de “Rey Católico”…. Todo “políticamente muy correcto”

Y para más INRI del Ejército en general, y del IHCM o del MADOC en particular, si buscamos en la página de efemérides hoy en  la historia.com la correspondiente al 10 de febrero de 1943 nos encontramos con el siguiente texto: “En el marco de la Segunda Guerra Mundial se libra la batalla de Krasny Bor. La Wehrmacht, auxiliada por la división 250 de voluntarios españoles, la División Azul, vence a los soviéticos”

Semana Santa en Sevilla con el Gral. Queipo al frente

En línea con esta obsesión por sepultar lo más glorioso de la historia de España, y atentar contra sus tradiciones, Esta Semana Santa de 2019 Margarita Robles, la “Okupa” del Ministerio de Defensa, ha resucitado la prohibición de colocar la bandera a “media asta” en cuarteles y centros militares. Le hubiera gustado además prohibir la asistencia de militares a procesiones y celebraciones religiosas, en la más pura tradición jacobina de inspiración masónica, consustancial con el PSOE. Pero no se ha atrevido a tanto. Ha “tragado” con la presencia de militares en las procesiones al considerar que es simplemente una manifestación folclórica beneficiosa para la economía…. Y sobre todo pensando en la posible influencia negativa que podría tener la prohibición para las próximas elecciones del día 28. “Sapo” tragado a la espera de que una posible victoria electoral les permita llevar a cabo, en los próximos cuatro años, sus designios.

La prohibición de poner las banderas a media asta comenzó en tiempos de Zapatero (escaqueada dentro del nuevo reglamento de honores militares) en cuanto las logias tocaron poder. Quiero exponer unas consideraciones relativas a la tradición de izar la bandera a media asta como señal de duelo durante la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Durante el Régimen de Franco, el Jueves Santo era un día de gran fiesta, porque en él se conmemoraba la institución de la Eucaristía. La mujeres llevaban mantilla blanca y no se consideraba día de luto. Era uno de los tres jueves del año “que relucían más que el sol” Y aunque la “Pasión” empezaba esa misma noche, con “el prendimiento” no era hasta las tres de la tarde del viernes con la muerte del Redentor, cuando se arriaban las banderas a media asta, se “destemplaban” las “cajas” (tambores) y se ponían sordinas a cornetas e instrumentos de viento. Todo ello como muestra de duelo al conmemorar la muerte de Jesucristo. Las banderas permanecían a media asta sin ser arriadas al toque de oración y no se izaban a tope de los mástiles hasta primera hora de la mañana del Domingo de Resurrección. Todo ello acorde con un profundo simbolismo que se sustentaba en la tradición. Posteriormente, “ya en democracia” comenzaron a ponerse las banderas a media asta el mismo Jueves Santo lo que era un contrasentido y ponía en evidencia que se había “perdido el oremus”. Posiblemente por una simbiosis entre el Concilio Vaticano II y la Transición.

Hecha esta digresión y volviendo a Margarita Robles, decir que según parece ha considerado, como la forma más eficaz para resolver los graves problemas que acucian a su departamento, el prohibir que las banderas ondearan a media asta en esta Semana Santa. Es también preciso reconocer que tan perspicaz forma de resolver los problemas es acorde con las capacidades que en ella vio Pedro Sánchez al elegirla para el cargo. A saber, la aptitud morfológica de su “careto” para tocar el “cornetín de órdenes”. Virtud en la que ha demostrado notable maestría, tocando con donaire “envainen”, tras sus reiteradas prevaricaciones en el caso del vicealmirante Alfonso Carlos Gómez Fernández de Córdoba.

Y volviendo también al vergonzoso hecho de que se haya proscrito el recuerdo de gestas heroicas protagonizadas por ejército español, por imposición de sus enemigos, decir que se está llegando a los más bajos niveles de dignidad sin que nadie ponga el bastón ni los atributos de mando sobre la mesa. Y es preferible creer que esto es por un mal entendido sentido de la disciplina… y no por el acomodaticio interés personal. Pero en cualquier caso olvidando que obedecer los designios del enemigo no es disciplina. Es cobardía y traición.

Y a quienes persisten en el viejo sueño de Azaña -triturar el ejército- no estaría de mas recordarles aquello de “Roma legiones ab ira tremuit”. 

Un Castellano Leal

[i] El mensaje enviado por el IHCM a los organismos que de él dependen, en el que se les advertía que no se publicara nada relativo a la guerra 1936-1939  ni a la División Azul, a la espera de que se redactara la relación de “efemérides autorizadas” ha podido verlo quien esto escribe.

Por el contrario la redacción del listado “políticamente correcto” en donde ha desaparecido toda mención a hechos heroicos de la Cruzada o de la División Azul, no se tiene la certeza de si es obra del IHCM o del MADOC (Mando de Adiestramiento y Doctrina). Pero en cualquier caso ambos  organismos pertenecen al Ejército.