-Espero que la tierra me dé el calor que me han negado mis mejores amigos - lamentó, con un gesto de profunda consternación, un visiblemente emocionado Cipriano Mera.

 

-A eso que llamas tú tierra lo llamo yo Dios. Y te aseguro que la tendrás (lo tendrás, a Dios), en premio a tu vida entregada al Ideal -le replicó Julián Gómez del Castillo, también emocionado, e incorporado en ademán de fundirse con su anfitrión en un abrazo final.

 

Diálogo entre Cipriano Mera (anarcosindicalista, albañil de profesión hasta el final de sus días, miembro destacado de CNT-FAI, mando o jefe al frente de milicias revolucionarias durante nuestra Guerra Civil) y Julián Gómez del Castillo, fundador de HOAC, ZYX y Movimiento Cultural Cristiano, maestro de militantes cristianos. 

 

Con España al rojo vivo tras las pasadas elecciones en las que, más allá del mantenimiento del Partido Popular y del vertiginoso ascenso de VOX, el PSOE logró salvar los muebles (perdió tres diputados con relación a las ahora ya penúltimas elecciones generales), se vuelve arduo para los que no somos profesionales de la pluma, ni somos periodistas de oficio ni beneficio, y ni siquiera nos consideramos especialmente perspicaces en nuestros análisis de la realidad autonómica, nacional e internacional, el vertebrar unas líneas capaces de analizar, dicho a la manera del Juan de Mairena machadiano, "lo que acontece en la rúa".

En la rúa de una España atribulada, sumida en una profunda crisis moral, económica, institucional... Bueno, vaya, ya compruebo yo mismo que he empezado a analizar algunos aspectos, como quien no quiere la cosa o casi sin darme cuenta...

Continuemos así las cosas con el filón. Si nada menos que a ese hombre bueno que fue el anarquista Melchor Rodríguez García, el Ángel Rojo (su compasión humana, su sentido de la justicia, sus entrañas de misericordia lo llevaron a salvar de una ejecución más que probable a cientos de nacionales presos en el bando republicano), algunos círculos próximos al siempre totalitario marxismo lo llegaron a calificar poco menos que de "facha, fascista, colaborador con el franquismo", que a un imberbe como yo, desde amplios sectores del progresismo o acaso desde todos ellos, tanto monta monta tanto, lo califiquen de "facha, neofascista, neofranquista", es algo que le importa cada vez menos.

 

Si algo soy, lo que soy se llama seguidor de Cristo y de su Iglesia. Y justo por esta fidelidad a Cristo y a su Iglesia me asombran testimonios tan generosamente humanos, tan luminosamente solidarios, como el de tantos viejos anarquistas que, sin creer en Dios y sí a menudo desde posiciones ferozmente ateas o antiteas, colocaron con heroica firmeza en el centro de sus vidas la pasión por el Ideal: el compromiso en favor de un mundo de justicia social, fraternidad y pacifismo, sin explotados ni explotadores...

 

En definitiva, ante personalidades de la talla descollante de los clásicos del anarquismo yo suelo repetir lo que tanto quería el francés, católico y filósofo Emmanuel Mounier con respecto a ciertos hombres luchadores desde el ateísmo: "No soy digno de desatar sus sandalias". Y asimismo me gusta imaginar diálogos imposibles entre alguien como el santo padre Pío, pongamos, y ese otro gigante del movimiento libertario que se llamó Diego Abad de Santillán, ¿qué se dirían? De hecho, en algunos de mis escritos inéditos (la mayoría de lo que escribo permanece inédito, claro) he imaginado diálogos entre el santo de Asís Francisco y el escritor maldito germano-norteamericano Charles Bukowski, antecedente de la llamada beat generation (autor de La máquina de follarCarteroFactótumMujeresEreccioneseyaculaciones, exhibicionesPulpSe busca mujerHijo de Satanás, entre otros abundantes títulos del llamado realismo sucio), entre ese misionero incomparable llamado Francisco Javier (ni que decir que santo) y Víctor García, llamado por el filósofo personalista, historiador del anarquismo y polígrafo español Carlos Díaz, el Marco Polo del anarquismo, etcétera.  

Mas por lo mismo, por ese anhelo de fidelidad a Cristo y a su Iglesia, es por lo que me desconciertan, apenan y cabrean los insultos, injurias y desprecios que se vierten contra un partido como VOX desde posicionamientos comunistas. ¡Los correligionarios del comunismo (la ideología más genocida de cuantas ha habido en la historia de la humanidad: en apenas 100 años de aplicación práctica, 120.000.000 de muertos directamente causados) dando lecciones de moralidad nada menos que a los militantes, partidarios y simpatizantes de un partido político que, hoy por hoy, allende todos sus límites, fallos e imperfecciones, propios por lo demás de toda obra humana, se presenta como la formación política con posibilidades reales de representación parlamentaria más próxima a la doctrina de la Iglesia católica, sin por ello ser VOX una organización confesional, y mucho menos integrista, y por supuesto que en absoluto fascista, como se empeñan en espetar contra el partido de Santiago Abascal tantos progres!

¿Necedad, sectarismo, ruindad moral, maldad, cinismo, pertinaz rechazo al orden moral querido por Dios? Esto es, qué puede llevar, me pregunto, a simpatizantes, seguidores y correligionarios de la ideología más inhumana, perniciosa y genocida de cuantas ha habido en la historia de la humanidad a insultar, despreciar de tan ruines maneras a un partido como VOX, al que incluso algunos de esos voceros del criminal comunismo desprecian llamándolo Fox* (jugando con el canarismo fos, término para indicar el mal olor). 

Es intolerable esto: esbirros del proyecto político de Pablo Iglesias, alias el Coletas o el Chepas (proyecto político antidemocrático, filoterrorista, comunista bolivariano, totalitario, y que va a llevar a España a una ruina económica sin precedentes si Dios no pone su santa mano y...), ni cortos ni perezosos tienen la poca o nula vergüenza de insultar, despreciar, injuriar a VOX, al tiempo que blanquean la asquerosamente imblanqueable imagen de tantos dictadorzuelos de corte marxista que no han acarreado sino pobreza, desempleo, miseria, delincuencia, corrupción y tiranías en las sociedades que han tenido la desgracia de creerse y sufrir sus falsos mesianismos y demagogias.

 

En fin, ya por el noveno párrafo... No vamos tan mal, desde luego. Y yo que estas líneas escribo recuerdo aquí y ahora los versos de Lope de Vega: "Un soneto me manda a hacer Violante,/ que en mi vida me he visto en tanto aprieto;/ catorce versos dicen que es soneto;/ burla burlando van los tres delante"...

 

Así que prosigamos, ya encarando la recta final de esta reflexión.Y lo haremos deteniéndonos en un hecho que, de no ser dramáticamente penoso (esto es, revelador del ínfimo nivel de idealismo y de salud de la fe católica que imperan en este país aún llamado España), sería hilarante, sin más. Me refiero a lo que sigue: en Arucas, municipio norteño de la isla de Gran Canaria, los socialistas obtienen mayoría de votos: en total, 51 de las 53 mesas electorales.

 

 

Alucinante. Con la que está cayendo en España y nos encontramos con un hecho como este. ¿Será que los que han votado PSOE no conocen la historia criminal, corrupta, cleptómana y guerracivilista del PSOE? Será. ¿Será que aún hay hombres y mujeres en edad de votar de tan ingenuamente buena voluntad que creen que el PSOE es el partido de los descamisados, los obreros y los pobres...? Difícil de concebir pero posible. ¿Será que hay una gran falta de idealismo y de fe católica militante, sustituidos por altas dosis de pragmatismo, clientelismo, laicismo...? Muy probablemente. 

Pero como quiera que sea, para servidor es un desastre. No así para los voceros del comunismo en Canarias, para los cuales es una buena noticia, o siquiera no tan mala, a condición de que el PSOE de Pedro Sánchez pacte con Podemos, con los separatistas vascos y con los catalanes.

Y por cierto, como VOX es Fox* para estos comunistas recalcitrantes e incólumes al desaliento, no han dicho ni dirán una sola palabra sobre este hecho: en cuatro de los cinco municipios considerados más pobres de España, sitos todos en la Andalucía saqueada por 40 años casi de socialismo nepotista y caciquil (Níjar, Almería; Alhuarín el Grande, Málaga; Vicar, Almería; Isla Cristina, Huelva), VOX ha sido la fuerza más votada.

Pero de qué extrañarse, cómo iban a ponderar y para qué estos hechos y datos, de suerte que siempre sucede  en estos casos lo ya archisabido: para un comunista la verdad no importa tanto; importa la propaganda, esto es, incluso la mentira, cuando esta puede usarse como arma revolucionaria.