La mayoría de los medios fieles al Nuevo Orden Mundial y a la dictadura progre se llenan la boca hablando de Auschwitz, y lo que consideran uno de los episodios más negros y sin embargo nadie condena con contundencia la espeluznante masacre de Dresde en donde murieron 25000 personas inocentes, en su mayoría civiles, algo innecesario e injustificable, cuyo aniversario celebrábamos ayer y nos recordó D. Gil de la Pisa en una memorable conferencia contra el poder supremo sin rostro y la Sinagoga de Satanás.

Frank Walter Steinmeier, presidente alemán, no se salió del discurso políticamente correcto huyendo de equiparar las muertes de los aliados con las del Tercer Reich. Pareciera que solo está demonizado Hitler y los aliados tuvieran legitimidad para cometer todo tipo de crímenes.

Poco antes de las 10 de la noche del 13 de febrero de 1945 comenzó a caer desde el aire una constante "lluvia de fuego", como aún recuerdan unos pocos supervivientes, que durante dos días mató a unas 25.000 personas y redujo a escombros la ciudad de Dresde, en el este de Alemania.

Setenta y cinco años más tarde, el aniversario de aquel mortífero ataque, que tuvo lugar en el sexto año de contienda y con Alemania al borde de la capitulación, sirve para honrar a los fallecidos, pero también para reabrir una polémica que el resurgente nacionalismo trata de instrumentalizar en interés propio: el mito de una ciudad "mártir e inocente" asolada por la furia del fuego aliado con puro ánimo de venganza.

Una leyenda que se ha empeñado enérgicamente en deconstruir el presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, en un solemne acto de recuerdo en la capital de Sajonia celebrado esta mañana. "Quien todavía hoy compara a los muertos de Dresde con los muertos de Auschwitz, quien intenta minimizar los crímenes alemanes, quien falsifica los hechos históricos... nosotros como demócratas debemos enfrentarnos a ellos", ha afirmado Steinmeier.

El presidente alemán ha llamado a mantener vivo el recuerdo del dolor de la II Guerra Mundial sin olvidar que Alemania empezó la guerra y que según él fueron "los nazis" los responsables de la desolación y la destrucción que dejó tras de sí la contienda. "Cuando recordamos hoy la Historia de los bombardeos en nuestro país, recordamos dos cosas: el dolor de la gente en las ciudades alemanas y el dolor que los alemanes causaron a otros", ha explicado. Al mismo tiempo ha rechazado a quienes califican los bombardeos de "justo castigo" porque eso es cínico con las víctimas.