Cualquier persona aun no corrompida por el veneno de nuestra época admirará sin duda el valor del soldado. El heroísmo en el campo de batalla ha sido una de las cosas que quizás más ha acercado a culturas dispares. Los enemigos más encarnizados paran la peor de las luchas para rendir homenaje al contrincante más fiero, a ese que empeña su vida precisamente en acabar con la nuestra. La historia está plagada de anécdotas de este tipo.

 

Curiosamente, y en especial para los cretinos del pacifismo que no entienden nada, los profesionales de la guerra son los que mejor saben que ésta debe ser siempre el último recurso: por saber de qué se trata no frivolizan con un evento tan terrible y tan consustancial al espíritu humano.

 

Po el contrario, son los políticos del peor pelaje, los intrigantes internacionales agazapados en los “think tanks”, los ideólogos fanáticos pertrechados en periódicos y academias varias, amén de otra gentuza, los que conspiran sin ningún reparo para que otros arriesguen su vida solo por satisfacer sus ansias de poder, sus delirios pseudointelectuales y su prurito personal egomaníaco.

 

Contra toda esta fauna se alzó un personaje poco o nada encasillable y desconocido en España. Su nombre era Justin Raimondo, fallecido el pasado día 27 de junio en Sebastopol, California, tras una dura batalla contra el cáncer de pulmón. Justin Raimondo arrastraba al final de su vida una biografía muy poco convencional. Nacido el 18 de noviembre de 1951, creció en Yorktown Heights, Nueva York, y pronto fue un niño conflictivo. Por los problemas con sus profesores fue enviado al psiquiatra, un tal Dr. Robert Soblen. Casi al final de su vida Justin pudo ver las notas de Robert Soblen sobre él mismo, para saber que le había diagnosticado “esquizofrenia”, debido a que Justin decía haber visto a la Virgen María y a su creencia en los milagros. Pero Soblen no era solo un psiquiatra si no un espía soviético de alto rango, amigo personal de Stalin, que había sido enviado a los EEUU para infiltrar el movimiento troskista en aquél país. En 1961 fue condenado a cadena perpetua por espionaje y se acabó suicidando en 1962 después de haber violado la libertad provisional, haberse fugado a Israel y haber solicitado asilo en el Reino Unido.

 

Con solo 14 años Justin Raimondo se vio envuelto en una polémica con la escritora y filósofa Ayn Rand, que provocó una amenaza del abogado de la escritora para emprender acciones legales contra Justin. El asunto se cerró cuando Rand conoció personalmente a su “adversario”, apenas un adolescente.

 

Justin Raimondo fue una de las figuras pioneras del actual sector “libertario” del Partido republicano. En San Francisco, lugar al que se mudó siendo poco menos que un adolescente y donde permaneció durante 40 años, desarrolló su actividad política como “libertario” y activista homosexual. En 1978 fundó el “caucus” del Partido Libertario radical, que se disolvió en 1983, e hizo numerosas manifestaciones contra el reclutamiento militar forzoso. Sin embargo, Justin nunca aceptó la totalidad del programa de la izquierda americana. Siempre pesó en él su educación católica y finalmente acabó concluyendo que la libertad se defendía mucho mejor desde los valores tradicionales, de inspiración religiosa. Por eso consideró la presidencia de Franklin Delano Roosevelt como un hito revolucionario que había devorado las libertades de los EEUU e inaugurado la época del imperialismo, totalmente suicida para la república. Justin creyó en que un vuelco electoral podría nuevamente acabar con esta situación. En 1987, Justin comenzó a organizar junto a sus amigos Eric Garris, Colin Hunter y Alexia Gilmore el Comité Organizador Libertario y Republicano dentro del Partido Republicano, precursor de la facción que lideraría luego el entonces congresista Ron Paul. En 1996 concurrió como candidato republicano contra Nanci Pelosi, denunciando el voto de ésta a favor de la intervención de la administración Clinton en Bosnia. A causa de sus fuertes convicciones contrarias a las guerras de los neoconservadores, Raimondo apoyó tres veces a Pat Buchanan en su candidatura a la presidencia en 1992, 1996 y 2000. Incluso en 2000 llegó a pronunciar el discurso de nominación de Buchanan en la convención del Partido Reformista en Long Beach. Así, el viejo militante homosexual acababa combatiendo codo con codo junto al histórico “paleoconservador”, católico y devoto de la misa tradicional en los EEUU, Pat Buchanan en su lucha común por sacar a su país del sin fin de guerras inútiles que habían empantanado la política americana y que se habían cobrado ya miles de vidas.

 

Pero de toda su actividad, lo más importante fue sin duda el portal antiwar.com que él fundara junto a Eric Garris en 1995, donde escribió más de 3000 artículos. Desde sus inicios, poco a poco, el portal creció en influencia hasta llegar a hacerse viral en hechos como el bombardeo de Serbia y Kosovo y creció más aún tras los atentados del 11/S, hasta abanderar la oposición a la guerra de Iraq en 2003. Raimondo salió en numerosas ocasiones en Fox News, CNN y MSNBC y estuvo en el punto de mira del “partido de la guerra” –Bill e Irvin Kristol, Robert Kagan, David Horowitz, Charles Krauthammer, etc. Pese a la hostilidad, nadie ha documentado mejor que Justin Raimondo los crímenes del “partido de la guerra. Él denunció a los conspiradores de la política estadounidense y a todas las cábalas para arrastrar a su país a la guerra. Consiguió, gracias a este portal, ser uno de los rostros más conocidos de la escena política de los EEUU, por su combate contra los que siempre quieren abrir una nueva guerra que ellos planean, diseñan y organizan para que vayan otros a morir. Merece por ello ser dado a conocer al público hispanoparlante y recibir el reconocimiento de todas las personas de buena voluntad.

Dios le de la paz que los hombres le negaron.