En los meses previos a octubre de 1934 la Generalitat había acumulado secretamente un enorme arsenal con más de 2400 fusiles Remington, Winchester y Mauser, 1500 pistolas, 115.000 cartuchos, 2500 granadas de mano, 1500 de gas, 2 lanzallamas y 300 kilos de dinamita. Todo ello se había escondido en los sótanos de diversos edificios de la Generalitat.

Exactamente igual que en nuestros días todo esto se había hecho ante la pasividad del Gobierno central republicano de centro derecha presidido por Ricardo Samper. Como reconoció luego Josep Dencás, entonces consejero de Gobernación, habían estado engañando al Gobierno haciéndole creer que las armas eran para luchar contra el terrorismo anarquista. (De la misma forma que hoy la Generalitat hacía creer al Gobierno que sus compras masivas de material de guerra para los Mossos eran con finalidad antiyihadista). Entonces -como ahora- solo cuando ya era tarde se dio cuenta el Gobierno de que las armas eran para ser usadas contra España y las últimas compras masivas fueron denegadas por el ya presidente Alejandro Lerroux.

Aún así el arsenal militar acumulado por el gobierno catalán era muy considerable. La Generalidad contaba entonces con 2 cuerpos de policía: los Mozos de Escuadra y la llamada Policía de la Generalitat Además según el Estatut de 1932, las Fuerzas de Seguridad estatales: Guardia Civil, Guardia de Asalto y Carabineros, también estaban bajo el mando de la Generalidad. Todo ello estaba bajo el mando del separatista radical Miquel Badia como jefe de Orden Público. Además Companys contaba también en teoría con el apoyo de al menos 10.000 “escamots”,militantes separatistas radicales armados (Palestra, ERC, Unió Socialista de Catalunya, Estat Catalá, Unió Democrática de Catalunya, Partit Catalá Proletari),junto con “rabassaires” o payeses separatistas de ERC.

Frente a esta sublevación armada organizada, el Ejército contaba en Cataluña con apenas 4000 hombres. Los oficiales más destacados en la lucha contra los separatistas catalanes entre el 6 y 7 de octubre fueron el comandante Jose Fernández Unzúe, del Regimiento de Artillería de Montaña 1, el capitán Gonzalo Suárez, del Regimiento de Infantería 10 y el capitán Fernando Lizcano de la Rosa, con su compañía de ametralladoras.

Al proclamar Companys el ”Estado Catalán”, al principio el Ejército únicamente dominaba en Barcelona una pequeñísima zona en el puerto entre Capitanía y las Ramblas en torno a lo que entonces se llamaba “cuartel de los Docks”(más o menos donde hoy está el complejo Maremagnum). Pero casi inmediatamente la Guardia Civil y la de Asalto y Carabineros desobedecieron a la Generalidad y se pusieron al servicio del Ejército

Aún así la fuerzas de la Generalitat, seguían siendo mucho más numerosas pero desde el principio dieron muestras de una muy escasa combatividad. Sin atreverse a hacer frente al Ejército se limitaban a intentar establecer una especie de cerco desde la Consejería de Gobernación, antiguo Gobierno Civil en la avenida Marques de la Argentera y el edificio de Correos junto a la Vía Layetana, esperando que el Ejército se rindiera.

Esta actitud tan pasiva de los hombres de Companys dio pie a que las fuezas militares formaran una columna de 50 hombres con soldados de las unidades antes citadas al mando de Unzúe, Suárez y De la Rosa que empezó a avanzar hacia la Generalidad. Companys había ordenado al Capitán General, Batet, catalán y de izquierdas que se pusiera a sus órdenes pero éste dio largas y mientras tanto se puso en contacto a través de un moderno sistema de teletipo con el presidente Lerroux que desde la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol le ordenó que aplastara la sedición.

Tuvieron lugar varias horas de combates esporádicos entre la Vía Layetana y San Jaime en los que murieron unos 15 hombres de cada lado pero los “escamots”empezaron a rendirse en masa a la Guardia Civil que estableció además controles en los accesos a Barcelona, deteniendo a cientos de escamots que llegaban desde la Cataluña rural. Fuerzas militares bombardearon y tomaron el CADCI, sindicato nacionalista de dependientes de comercio situado en la Rambla donde hoy está la sede de la UGT, desde donde se había disparado contra los soldados.

Ya en la plaza de San Jaime la resistencia de algunos Mozos de Escuadra fue “barrida por el fuego de ametralladoras” del capitán De la Rosa, según los informes militares, cuyos hombres desde los tejados de algunas casas de la plaza abatieron a los“mossos”

Tras un breve bombardeo artillero sobre la Generalidad, sin espoleta para no matar a los miembros del Govern y no causar daños excesivos al edificio, Companys y su gobierno se rindieron en la mañana del día 7 de octubre. Dencás y Badia huyeron por una alcantarilla. La rebelión independentista catalana había durado unes breves horas. En Asturias, en cambio, fue necesaria una pequeña guerra de 20 días para acabar con la rebelión de los mineros comunistas y socialistas y murieron casi 1000 personas.

Fuente: “La rebelión militar de la Generalidad de Cataluña contra la República”. Alejandro Nieto García. Marcial Pons 2014. “La revolución de octubre de 1934”.Francisco Aguado Sánchez. Editorial San Martín. Madrid 1972.