Aunque contra Lutero se han vertido a lo largo de la historia todas las condenas del catolicismo por herejía contra la Iglesia de Roma, al releer la bula de indulgencia de León X, es obvio que Lutero tenía motivos de conciencia y de coherencia con su fe para su denuncia pública, pues en el momento que le tocó vivir, la absolución de los pecados más horribles se podían comprar con una suma de dinero, algo habitual en una Iglesia que como institución incuestionable y asentada en el poder se había corrompido durante la Edad Media. La reforma era necesaria en la Iglesia católica, pero desgraciadamente esta vendría más tarde en forma   de  contrarreforma  como  respuesta  al  cisma  que  produjo  el protestantismo, es decir, la división entre los reinos cristianos por no hablar de las numerosas guerras de religión entre las potencias europeas y que llevaron a la quiebra las finanzas de Felipe II hasta en tres ocasiones.

Conozco hace muchos años el texto de la bula de indulgencia de León X, un asunto vergonzoso arrinconado bajo llave en algún rincón oscuro de la historia, de la que no se habla y que inútilmente se ha tratado de hacer pasar en tiempos modernos como falsa, y que me hizo sondear una vez al historiador y teólogo Don César Vidal (sospechoso por ser protestante para los incrédulos), y que efectivamente me confirmó personalmente la veracidad de esta bula, proporcionándome amablemente pruebas necesarias que disipasen cualquier duda que se pudiera albergar.  Pero mejor léanla primero y juzguen ustedes.

TEXTO DE LA BULA DE INDULGENCIA DE LEÓN X DE 1517:

 

  La Taxa Camarae  es una tarifa promulgada, con el fin de vender indulgencias, eso es perdonar las culpas, a todos cuantos pudiesen pagar por ellas. Como veremos en la transcripción que sigue, no había delito por horrible que fuese, que no pudiese ser perdonado a cambio de dinero, dice así:

 

  1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.

 

  1. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Mas si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.

 

  1. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.

 

  1. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.

 

  1. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.

 

  1. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.

 

  1. La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al Papa 87 libras, 3 sueldos. En caso igual, el marido pagará igual suma; si hubiesen cometido incestos con sus hijos añadirán en conciencia 6 libras.  

   

  1. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio, costará a los culpables 131 libras, 7 sueldos.

 

  1. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.

 

  1. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.

 

  1. El marido que diese malos tratos a su mujer, pagará en las cajas de la cancillería 3 libras, 4 sueldos; si la matase, pagará 17 libras, 15 sueldos, y si la hubiese muerto para casarse con otra, pagará, además, 32 libras, 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.
  1. El que ahogase a un hijo suyo, pagará 17 libras, 15 sueldos (o sea 2 libras más que por matar a un desconocido), y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras, 1 sueldo por la absolución.

 

  1. La mujer que destruyese a su propio hijo llevándole en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos.

Cuando Lutero, profesor de Teología, colgó sus famosas 95 tesis en la universidad de Wittenberg para el debate académico sobre la conveniencia de las bulas de indulgencia, no imaginaba que aquello sería el inicio de lo que conocemos como la Reforma protestante, ni tampoco estaba en el ánimo del agustino alemán provocar una escisión en la Iglesia, pero su inmediata condena, persecución por el emperador y su excomunión por el papa de Roma, le llevó a Lutero junto a sus seguidores a liderarla de facto. Aunque esta no hubiera tenido éxito sin el apoyo que recibió de los príncipes alemanes, pues pocas cosas hay más útiles para un gobernante que movilizar a los pueblos con la fuerza de un nuevo mensaje religioso, como sucedió con la expansión del Islam en los primeros 100 años.

 

  Fue la búsqueda de mayor poder y autonomía de los pequeños principados del norte de Europa y también de los pequeños reinos, los que vieron en el protestantismo un programa político-religioso para oponerse y liberarse de los grandes imperios como el español o el austríaco que continuaron siendo católicos. Y siglos después, una iglesia católica “contra reformada” y más coherente a las enseñanzas de los evangelios podría haber promovido la vuelta a su unidad, algo harto complicado por las particularidades culturales y siglos de historia en los que a los protestantes les dio más por trabajar y a los católicos les dio más por las buenas obras, pero sospecho que con el actual Papa montonero y argentino, el Vaticano acabará antes afiliado a la Internacional Socialista LGTBi por el clima climático y el Wellcome refugees.