Fundación de Falange Española. Madrid 29 de octubre de 1933. De izquierda a derecha: Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera.

 

Tengo que reconocer que me encanta, pues la sigo con gran interés, la labor investigadora que a cerca de la Falange Española de las JONS, viene llevando a cabo, a través de Facebook y ahora desde las páginas del Correo de Madrid, Juan Manuel Cepeda. Su labor es impagable. Algo que lo está convirtiendo en el historiador, por derecho propio, más importante de la Falange Española y de las JONS, sobre todo por sus textos y fotografías, completamente olvidadas y en muchos casos inéditas. Por ello quiero sumarme a su gran archivo de datos, aportando, como coruñés que soy, al igual que Juan Canalejo, mi visión particular sobre tan importante y desconocido personaje.

 Juan Canalejo Castells. Jefe de la Falange Española y de las JONS en Galicia.

 

La figura de Juan Canalejo Castells ha sido en estos últimos años -debido a la lamentable y enferma, sectaria y odiosa ley de la memoria histórica del malvado Zapatero y sus secuaces, entre ellos, el profanador Sánchez, objeto de una campaña difamatoria de desprestigio, llena de calumnias y falsas acusaciones, presentándolo ante la ciudadanía como un ser despreciable, un matón de baja estofa, un asesino despiadado. Por medio de esa ley, su nombre fue retirado del complejo sanitario de La Coruña, inaugurado en 1972, así como su nombre de la calle donde nació.

 

Un diputado del bloque separatista gallego y su secuaz en La Coruña, un tipo sectario y mendaz de apellido frailuno, le compararon, debido a su tremenda maldad, amplios bolsillos subsidiados y sublime ignorancia, con el doctor nazi Méngüele, sin haberse ocupado ni tan siquiera en saber que Juan Canalejo no fue médico sino militar.

 

Juan Canalejo, hijo de panaderos, que tenían abierto al público un horno en la calle del Socorro, creará, junto a alguno de sus hermanos, la Falange Española en Galicia y por consiguiente en La Coruña y será asesinado por las hordas marxistas –socialistas y comunistas- en la zona de Paracuellos del Jarama (Madrid), en la noche del 4 al 5 de noviembre de 1936. Teniente de Intendencia del Ejército, retirado por la ley de Azaña de 1932, Canalejo, como muy bien dice Juan Manuel Cepeda, estará presente en el acto de afirmación Nacional que el 29 de octubre de 1933, se celebra en el teatro madrileño de la comedia. Allí, José Antonio Primo de Rivera, funda Falange Española.

 

“Yo creo que está alzada la bandera”, dirá José Antonio en su memorable discurso. “Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Que equivocación! A los pueblos no los ha movido nunca más que los poetas y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!”. “Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo y en lo alto las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tersa, fervorosa y segura ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas”.

Desde aquella inolvidable jornada, Juan Canalejo, que ya tenía contactos con el jonsismo de Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo, trabajará codo con codo con José Antonio, quien le distinguirá con una entrañable amistad.

Sus grandes delitos contra la república serán declararse profundamente español y anticomunista; repartir propaganda de Falange Española; ordenar, sin haber sido probado de ninguna manera, a escuadristas falangistas, suministrar una importante dosis de aceite de ricino a un muchacho que se había afiliado a Falange para espiar sus actividades y repeler las continuas agresiones de las juventudes socialistas capitaneadas por personajes siniestros como los hermanos de la lejía y el “cristo de Vioño, entre otros. Sirvan como ejemplos el asalto fallido al local de la Falange coruñesa, perpetrado por elementos marxistas el 20 de enero de 1936, donde Juan Canalejo y los falangistas son tiroteados y apedreados los cristales de su sede.

Unas horas después del fallido asalto, Canalejo y su hermano Antonio, tendrán que responder con las mismas armas, enfrentándose en la calle del Sol a un grupo de socialistas capitaneado por Bebel “el de la lejía”, un matón de baja estofa que tenía, junto a varios de sus hermanos, atemorizados a numerosos miembros de partidos derechistas coruñeses. Por aquel suceso el juez de guardia José Spiegelberg no procesará a Juan Canalejo e incluso le devolverá, debido a las amenazas que venía soportando, una de las dos pistolas que se le habían ocupado después del suceso, por parte de las fuerzas del orden. Canalejo, en su condición de teniente retirado de Intendencia, tenía permiso de armas. La causa contra los hermanos Canalejo, -Antonio fue declarado en rebeldía-, sería posteriormente archivada.

 

De igual modo sucederá sobre las diez y media de la noche del 12 de febrero de 1936 en la Plaza de María Pita, donde los falangistas Juan Canalejo, Ramón Bermúdez de Castro y Francisco Mosquera, serán tiroteados desde los soportales de la plaza por miembros de las juventudes socialistas, que venían provocándoles e insultándoles desde la calle de Riego de Agua. En aquella ocasión la guardia de asalto ocupó una llave inglesa al falangista Bermúdez de Castro y una pistola a Juan Canalejo, la misma que le había devuelto el juez Spiegelberg. La causa será sobreseída por la amnistía concedida por la llegada al poder del Frente Popular y el juez Giavina le devolverá de nuevo a Canalejo la pistola incautada.

 

En junio de 1932, antes de que Juan Canalejo se afiliase a Falange Español elementos marxistas habían atentado con una bomba contra el kiosco de venta de pan, que el padre de Juan Canalejo tenía en la calle de San Andrés, a la altura de la Capilla de San Andrés. La explosión haría añicos el kiosco.

 

Otro “importantísimo” delito de Canalejo fue izar una bandera rojigualda en un edificio público de El Ferrol y otra de la Falange en un balcón de la sede del casino republicano en La Coruña en noviembre de 1934. La propaganda marxista lo acusó en aquella ocasión de retirar la bandera de la república para hacer ondear la enseña roja y negra de la Falange Española.

 

Para demostrar la falacia de esa acusación debemos echar mano de la hemeroteca y consultar las páginas de la Voz de Galicia con fecha 2 de noviembre de 1934 donde dice textualmente:” Incidente nocturno. A las cuatro de la madrugada unos jóvenes se encaramaron hasta el balcón de la fachada del Cantón Grande donde está instalado el casino republicano. Este centro está clausurado según oportunamente dijimos. En el mástil que en dichos balcones existe colocaron la bandera fascista. Al verla, así como a los jóvenes que descendían del balcón acudieron algunos guardias de seguridad, que detuvieron a los muchachos. Son tres que en unión de la bandera fueron puestos a disposición de la autoridad militar”. La autoridad militar sancionó a Canalejo con una pequeña multa y no con cárcel como dice Cepeda.

 

De forma mentirosa y torticera acusaron también a Juan Canalejo, de irrumpir, a los pocos días del comienzo de la Revolución de octubre del 1934, junto a su camarada de Falange, José Docampo, en mitin que Manuel Azaña ofreció en La Coruña, provocando disturbios, sacando una pistola a relucir. Eso es falso de toda falsedad, pues en octubre de 1934, Azaña no dio ningún mitin en La Coruña, pues se hallaba detenido en Barcelona por motivo de los sucesos de la revolución socialista y comunista de Asturias y el golpe separatista contra la republica de la Generalidad de Cataluña.

 

En el mes de junio de año 1934, Juan Canalejo y Sáez Alfeiran, organizaron en la playa de Bastiagueiro, desde la cual se divisa una bellísima panorámica de La Coruña, una reunión con unos cincuenta miembros de la JONS, presidida por Ramiro Ledesma Ramos. Ahí comete un error Juan Manuel Cepeda. Juan Canalejo se encuentra en libertad y es él quien organiza la reunión con Ramiro Ledesma Ramos.

 

Kiosco de venta de pan, propiedad de la familia de Juan Canalejo, situado en la calle de San Andrés de la Coruña y destrozado por una bomba marxista en junio de 1932.

 

El 16 de marzo de 1935, José Antonio llega por la noche a Orense procedente de Puebla de Sanabria y es recibido por Fernando Meleiro y la Falange Orensana. Al día siguiente, 17 de marzo, será la fecha elegida para la fundación de la Falange Gallega. El jefe Nacional, José Antonio Primo de Rivera, pronunció ese día, un discurso en el teatro principal de Villagarcia de Arosa. Cientos de personas venidas de toda Galicia, llenaron a rebosar el teatro. Entre ellos, mi querido padre, Marcelino, que sin ser militante, fue atraído por la arrebatadora personalidad y acendrado patriotismo de José Antonio.

 

En el escenario, la mesa presidencial cubierta con la bandera roja y negra y el yugo y las flechas, símbolos legendarios de la Falange Española. A las 11, José Antonio hace su entrada en el Teatro, vestido con un traje oscuro y luciendo su camisa azul. Daniel Buhigas, jefe local de Villagarcía, presenta a los oradores que serán el Jefe territorial, el ferrolano, Jesús Suevos; Manuel Mateo, obrero de artes gráficas, que se había afiliado a la Falange madrileña proveniente del comunismo y Manolo Valdés Larrañaga. Raimundo Fernández Cuesta, presente en la mesa presidencial del acto no hará uso de la palabra. Más de 2000 personas abarrotan del teatro, quedándose fuera una gran parte de los allí congregados, que con sus respectivos mandos, han llegado en autobuses desde todos los rincones de Galicia, Entre ellos están Eduardo Paz, Juan Canalejo, Cedrón del Valle, Meleiro y Gutiérrez Flores.

 

José Antonio cerrará el acto con un discurso sencillo, valiente, vibrante y emocionante. “Se quiere escindir a España en cien pedazos, sin pararse a pensar que el separatismo local es signo de decadencia que surge cuando se olvida que una Patria es una misión en la historia, una misión en lo universal”. “Pero eso no es lo peor. Lo peor es que si se levanta, como lo está haciendo virilmente la Falange, contra los turbios manejos, se delinque. El nombre de España está siendo cada vez más prohibido y no hay nada que se considere más vituperable que el proclamar la fe resuelta en ella”. “Además del separatismo disgregador están los partidos políticos que nos dividen. Los partidos políticos están llenos de inmundicias. Tan sólo quieren el triunfo de sus programas y les tiene sin cuidado el programa común de la Patria única e indivisible”. “Falange Española de las JONS, continúa José Antonio, que no es de derechas ni de izquierdas censura a unos y a otros. Las derechas cayeron en la trampa al embestir el trapo rojo que las izquierdas le enseñaban en los comicios electorales. Las izquierdas han arrojado al ruedo de la Nación todo el inmenso caudal de sus odios ancestrales sin preocuparles en absoluto los auténticos problemas de España”. “Las derechas se desentienden del hambre y las izquierdas no saben hablar de esas ansias de justicia social si no es arrancando a las mesas las esencias espirituales, a cambio de pan quieren privarle del sentido de la Patria"

“Camaradas de Galicia: en este acto fundacional de las Falanges Gallegas os llamamos bajo la advocación del nombre de España a la labor áspera y difícil de encontrar bajo los escombros de una España derruida la clave enterrada de una España dura y difícil pero gloriosa, capaz de cómo en sus mejores tiempos, recuperar la fe irrevocable de sus destinos. ¡Arriba España!

 

Comida celebrada en el Hotel Casablanca de Villagarcía de Arosa, el día 16 de marzo de 1935, con motivo de la fundación por parte de José Antonio, de la Falange Gallega.

 

Una grandísima ovación acompañó las últimas palabras de José Antonio que entre un bosque de brazos en alto, salió del teatro, acompañado por los principales jefes regionales. El acto de afirmación Nacional finalizo con un recuerdo a los Caídos de Falange y Luis Aguilar (Lugarteniente Nacional de la Primera Línea) grito: “Escuadras de Galicia, "a tus órdenes".

 

En el céntrico hotel Casablanca, se celebró una multitudinaria comida, donde a la hora del café volvió a hablar José Antonio diciéndoles:" es la segunda vez que vengo a Galicia y qué diferencia, la primera vez todo fueron para mí amarguras, la segunda vez todo fueron éxitos y satisfacciones, cuando vuelva por tercera vez será para tomar el poder".

 

Al finalizar el acto, José Antonio, partió para La Coruña donde pasaría la noche, alojado en el hotel Palas. En visita privada inspeccionó el local de la Falange coruñesa en el segundo piso del número 28 de la calle de la Barrera. Allí fue cumplimentado por Juan Canalejo y demás miembros del movimiento. Sería la única visita que como Jefe Nacional de la Falange Española realizaría José Antonio a Galicia.

 

Aquella primitiva Falange coruñesa, se distinguiría desde la fecha fundacional en una amplia y valerosa labor de defensa de la unidad de España.

Con motivo de las elecciones de febrero de 1936 la Falange de José Antonio se dispuso a convocar para el domingo 2 de febrero un acto de afirmación Nacional en los cines madrileños Europa y Padilla. Allí por vez primera se entonaron las estrofas del Cara al Sol, canción de amor y de guerra, una bellísima página musical.

 

A la Falange coruñesa el himno le llegaría a través de Diego Salas Pombo, José María Velasco y Arias Prado, presentes en el acto del cine Europa. El destacado miembro de la Falange coruñesa, José María Velasco Calvo, contó al autor de este trabajo lo que sigue: “creo recordar que febrero de 1936 era bisiesto. No llego a precisar si nos reunimos el sábado 29 o el domingo 1 de Marzo a la tarde en el local de la calle de la Barrera. Creo de todas formas que tenía que ser domingo pues yo había acudido a la mañana, completamente solo, a un lugar muy cercano a la Silva, en la afueras de la Coruña, llamado “el abismo rojo”, donde habitaban duros extremistas de izquierda para predicar el ideario falangista. Un grupo de camaradas dirigidos por Paco Fuentes, a quien, como a mí, le gustaba mucho la música y el canto, comenzó a entonar las estrofas del Cara al Sol. Al principio no salió muy bien pero gracias al saber musical de Fuentes el orfeón se fue entonando y al final se cantó francamente bien. Fue la primera vez que juntos cantamos El Cara al Sol en La Coruña. Después llegarían los días de cárcel y persecución. Allí en la prisión lo cantábamos todos los días”.

 

Como no podía ser de otra forma, la Falange coruñesa, que no tuvo sobre su conciencia ningún delito de sangre, en aquella convulsa época, sufrió la dureza y rigores de una terrible persecución por parte de las autoridades frente populistas, a partir de marzo de 1936, encabezadas por el “señorito de La Coruña” presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga.

 

Diego Salas Pombo, uno de los miembros más destacados de la Falange coruñesa.

Juan Canalejo, puesto sobre aviso por el teniente coronel de la Guardia civil, Benito de Haro, logrará evitar la cárcel y un atentado contra su persona, al esconderse en diversos domicilios coruñeses, desde donde se trasladará a Madrid. Entrarán sin embargo en las frías celdas de la prisión coruñesa los siguientes militantes: Chemaría Velasco, magnífico atleta; Bernardino Vidal Verdes, valiente escuadrista y excelente poeta; los hermanos José y Antonio Salgado Torres; Diego Salas Pombo, bravo estudiante, intelectual indómito y conocedor de los peligros de la calle; el intrépido, de elevada estatura, Gerardo Fernández; Jesús Díaz Seoane; Redondo, otro valeroso muchacho; el “gordito” Ripoll; el inquieto chiquillo Chicho “Balilla”, José Luis Mariño Cea; el magnífico estudiante Antonio Martínez Almoyna; Paco Fuentes, a quien en la cárcel los vigilantes le llamaban “el loco” porque siempre estaba entonando himnos y marchas; el herrero de profesión, Gerardo Martínez Pan; Arias Prado, terror de la plebe comunista; Naya Neira formidable boxeador; Panchito Fernández; Benito Dans, conocido relojero; Juanito Molina; el compostelano Puente; Eduardo Patiño, un joven con cara de niño, bravo y valiente; Carlos Folla, con su gran barba que le daba aire de misionero; el ex legionario Iglesias; el funcionario del Gobierno civil de La Coruña, Jesús García Pardo; Gato; Sáez Alfeirán, que moriría de forma heroica en el frente de la ciudad Universitaria en 1937; Juan Pardo Ramos, “Juanito Palomo”; Perico Álvarez de Sotomayor; José Laciana; Gerardo Salvador y Merino, que había militado en el socialismo, el cual abandonó en 1933 al haber sido asesinada su madre por elementos socialistas, cuando buscaban en su propia casa al padre de Gerardo, con intención de matarlo por su afiliación derechista; José Andrés Do Campo; el prestigioso médico, Carlos Colmeiro Laforet y Antonio Canalejo, hermano de Juan.

 

A estos habrá que añadir a los dos últimos en entrar en los calabozos: Togores, detenido por dar vivas a una bandera roja y gualda de la Patria y Mosteiro, encerrado por llevar un escapulario. También los falangistas que cursaban sus estudios universitarios en Santiago de Compostela, sufrieron detenciones y represión. Fue el caso de Manolo Estevez Souto, que tuvo que presentarse a un examen escoltado por la guardia de Asalto.

 

En La Coruña quedarán en libertad los hermanos Rafael y José Fernández García, Ramón Bermúdez de Castro Rebellón, Javier Sanz de Andino y Francisco Pena Manso, este último convaleciente de las heridas que le produjo un apuñalamiento por parte de los “hermanos de la lejía” en la calle del Hospital esquina a la del Tren; el vecino de la calle de Rubine, Antonio Loureiro, herido leve en el atentado contra Pena Manso al que acompañaba; José Luis Gómez-Díez Miranda, que moriría de forma heroica en Rusia; el pintor Carlos Martínez; el conserje de la sede de Falange, vendedor de Arriba y carpintero de profesión, Avelino Méndez Núnez; Arturo Roldán, huido y en paradero desconocido, así como los recordados amigos personales, Rafael Salgado Torres ,Arturo Molina Rey y el gran aficionado taurino, Miguel Sáez Vinós, “Miguelón”, un flecha de quince años de edad, que era el encargado de llevarles a la prisión comida y tabaco. La casi totalidad de la Falange coruñesa entre rejas. Allí podrán entonar casi a diario el himno de amor y de guerra de la Falange Española. Saldrán a finales de mayo, no sin antes, -avisados por el teniente de asalto, Reigada, simpatizante del ideario falangista-, tomar grandes precauciones, pues elementos de extrema izquierda preparaban una emboscada para asesinarlos en masa.

 

 

Manuel Hedilla Jefe Nacional de Falange Española y de las JONS.

En mayo del 36, Juan Canalejo es detenido en Madrid, en compañía de varios jefes falangistas. En su proceso, el juez no encontró motivos para procesarle, pero la horda marxista lo condenará de todos modos. No le permitirán casarse con su joven novia, que estaba embarazada, a la que ya no volverá a ver. Ni podrá conocer a su única hija que con el paso del tiempo tomará hábitos y será religiosa de la Compañía de María de La Coruña: la madre Canalejo.

 

Juan Canalejo compartirá galería con José Antonio, hasta primeros de junio en que las autoridades frente populistas, trasladan al jefe Nacional de Falange a la prisión de Alicante donde será fusilado, en plena contienda civil, un 20 de noviembre. Presenciará con horror y se salvará de milagro de morir, tras el asalto por elementos marxistas, socialistas-siempre los socialistas por el medio-, comunistas y anarquistas a la cárcel Modelo de Madrid, el 22 de agosto, donde encontraran heroica muerte Julio Ruiz de Alda y Fernando Primo de Rivera, entre otros falangistas, En noviembre, con la columnas Nacionales en el parque del Oeste y Ciudad Universitaria, a las puertas de Madrid Juan Canalejo será sacado por la fuerza de la prisión Modelo de Madrid y asesinado de forma innoble y alevosa, entre Paracuellos del Jarama y Rivas Vacíamadrid en la madrugada del 4 al 5 de noviembre de 1936.

 

Con la conspiración en marcha, en el mes de julio, dos días después del vil asesinato de líder del bloque Nacional, José Calvo Sotelo, a manos de fuerzas del orden y pistoleros socialistas, llegará a La Coruña, Manuel Hedilla Larrey, haciéndose pasar por un viajante de comercio de nombre José Pasaván. Hedilla, jefe Regional de Cantabria y miembro de la junta política Nacional, -uno de los pocos jefes que conservó la libertad-, enlazó con los militares y se dispuso, por orden de José Antonio, y para no levantar sospechas, a conocer a algunos de los miembros de la Falange coruñesa y nombrar nuevo jefe provisional, ya que tanto Juan Canalejo, que estaba detenido en Madrid, como Arturo Roldán, en paradero desconocido, mantenían descabezada a la organización azul en la ciudad de cristal. Se presentó en casa de una afiliada a la Sección Femenina, Dolores Martínez Romero, haciéndose pasar por el viajante. Lo recibió la madre de esta y le dijo que su hija había sido detenida y que estaba en la comisaría de policía. Hedilla compró una caja de bombones y compareció con su documentación falsa en la comisaría para interesarse por Dolores, alegando que era un buen amigo de la detenida. Pudo verla y ella le proporcionó la dirección donde Arturo Roldán estaba oculto. Al día siguiente, en una buhardilla del barrio de pescadería, la Falange coruñesa, Salas, Velasco, Colmeiro, Salgado y compañía se juramentaban para acudir a la llamada de la guerra de liberación española. Raúl Boo se hacía cargo de la jefatura provincial. El calendario marcaba el 16 de julio de 1936.

 

Ese mismo día, a las diez de la noche, el tercer Tábor de Regulares indígenas de Alhucemas nº 5, al mando del Comandante Joaquín Ríos Capapé, recibe la orden de trasladarse desde las Torres de Alcalá, enfrente al peñón de Vélez de la Gomera, hasta Villa Sanjurjo, haciendo noche en la Alcazaba de Snada. Es la primera unidad de Ejército que se subleva contra el Frente Popular. Un ciclón va a recorrer España en todas las direcciones de la rosa de los vientos. España va a ser víctima de una espantosa guerra civil. La Falange coruñesa, alejada de las rejas, se aprestará al combate. Saldrá a las calles con los militares el lunes 20 de julio de 1936. Es la hora del alzamiento Nacional salvador de España.