Cuando Javier Gómez de Liaño llegó a lugar del atentado, su amiga Carmen Tagle ya estaba en el suelo junto a su Renault 12 blanco y alguien buscaba una manta para cubrirla.
 
Nada fue lo mismo tras aquel día, un martes irrecuperable en el que ETA mató por la mañana en Madrid a la fiscal Carmen Tagle y por la tarde en Bilbao al pescadero Luis Reina Mesonero. El crimen de Bilbao fue "un error irreparable", según el cínico baremo de los Derechos Humanos que aplicaba la banda. El de Madrid fue para el terrorismo un orgullo, pero hizo una muesca en el calendario de la historia: jueces y fiscales empezaron a llevar escolta, ETA inauguró una línea de atentados contra juristas (Fungairiño, Lage, Alfaro, Emperador, Querol, Portero, Tomás y Valiente), a Francia se le acumuló otra razón para colaborar, España amplió su sociología del horror y una familia quedó marcada para siempre.
 
- Somos creyentes, y mi hermana sigue viviendo para nosotros. Sigue existiendo, pero no sé cómo.
 
Como todos los 12 de septiembre, José Antonio Tagle y sus hermanos pondrán este jueves un ramo de rosas rojas en la tumba de Carmen. Y entonces lo habrán hecho 30 veces, porque este jueves hace 30 años que un pistolero de ETA acribilló a una fiscal de hierro que escribía con pluma.
 
Ésta es la historia de la fiscal que pedía el cumplimiento íntegro de las condenas e incluso la ampliación del tiempo máximo de 30 años.
 
La que decía que en España «cuesta lo mismo matar a una persona que a siete».
 
La que mandaba comportarse en la sala a un acusado.
 
La que pidió procesar a Pujol o a Samaranch.
 
Y la que se preocupaba de que los etarras estuvieran bien alimentados porque «son personas».
 
Ésta es la historia de Carmen Tagle.
 
«Era correcta en el trato profesional, durísima en los interrogatorios y cariñosa en lo personal cuando había confianza», dice el juez Baltasar Garzón, que no olvida su implicación «absoluta» en la investigación a la cúpula y el entramado de ETA.
 
«Tenía un pronto agresivo. Era muy dura con los criminales y muy humana con las víctimas», dice la abogada y ex fiscal María Dolores Márquez de Prado, que no olvida a Tagle una hora antes de que la mataran.
 
«Era apasionada en lo personal y para acusar. Muy beligerante como fiscal», dice el abogado y ex juez Javier Gómez de Liaño, que no olvida los años en los que Tagle «llevaba tres juzgados y seguía estudiando».
 
«Era un encanto en lo personal, pero estricta en su trabajo. A un acusado le dijo: 'Abróchese la camisa y hable con respeto'. Y no se casaba con nadie: ni con ETA, ni con los GAL, ni con Rumasa...», dice su hermano José Antonio, que no olvida.
 
Ese verano mi hermana se cortó el pelo, estaba rara y nerviosa. Yo creo que mascaba la tragedia. Luego supimos que Josu Ternera dijo: 'A ésta, matarile'.
FUENTE: EL MUNDO