A principios de siglo XVII el problema de la piratería musulmana al sur de Filipinas, en los archipiélagos de Mindanao y Jolo había alcanzado una enorme gravedad. Devastaban toda Filipinas y se calcula que habían esclavizado 20.000 indígenas cristianos desde 1600.

 

En 1635 tomó posesión del Gobierno General de Filipinas Don Sebastián Hurtado de Corcuera, natural de Burgos, caballero de Alcántara y ex gobernador de Panamá. Desde el principio, Corcuera dio muestras de querer emprender enérgicas campañas contra la piratería mora, animado por la Corona y por los jesuitas, muy influyentes en el gobierno de Filipinas.

 

Tras 2 años de campañas logró conquistar diversas islas del sur de Filipinas, matando a más de 600 moros, apoderándose de más de 100 embarcaciones piratas y destruyendo 16 pueblos.

 

En 1638 emprendió su ofensiva más ambiciosa: la conquista de la isla de Jolo. El 4 de enero, su escuadra de 80 buques (40 de ellos caracoas o grandes canoas indígenas) con 600 españoles y 1000 tagalos. Las fuerzas se dividieron en 2 columnas al mando de los sargentos Don Nicolás González y Don Juan de Cáceres. El primero desembarcó por la parte oeste de la isla y el segundo por el este. Defendían la isla 4000 joloanos. La fortaleza del sultán de Jolo tenía poderosas murallas.

 

Tras 3 meses, una mina excavada por los sitiadores explosionó matando a 50 moros y se abrió una pequeña brecha, pero el asalto español fracasó. El ingeniero español Almonte construyó en 3 días un fuerte que dominaba la fortaleza enemiga. La artillería española, subida a hombros, causó grandes pérdidas al enemigo.

 

Finalmente los moros sitiados intentaron una salida desesperada, pero fueron acuchillados y acribillados por las armas de fuego de las tropas hispanas. Murieron 500 moros y 60 hispanos. El sultán pudo escapar, pero los españoles quedaron dueños de la mayor parte de la isla durante algunos años.

 

Desgraciadamente el problema se reprodujo más tarde. En los siglos XVIII y XIX aún fueron necesarias duras y costosas campañas hispanas en el sur de Filipinas. La fuente de este artículo ha sido el libro: “Historia de la Piratería, en Mindanao, Jolo y Borneo” de José Montero.