Durante la campaña de Melilla, entre julio y diciembre de 1909, la primera fase de la que iba a ser larga guerra de Marruecos, 35.000 soldados españoles fueron desplegados para proteger la ciudad de la amenaza de decenas de miles de guerrilleros marroquíes bien armados que querían tomarla. Entre las unidades militares de nuestro ejército hubo varias que estaban acantonadas en Cataluña y cuyos soldados eran mayoritariamente catalanes. Ya vimos el caso, por ejemplo, del Batallón de Cazadores de Barcelona. Otro ejemplo fue el del Batallón Estella que estaba acantonado en Granollers.

Este Batallón tuvo también una importante y meritoria participación en la guerra. Ya el 23 de julio los soldados del Batallón Estella, catalanes en su mayoría, tuvieron una importante participación en el combate del Barranco de Alfer. El 22 de julio por la tarde se advirtió una gran concentración de miles guerrilleros marroquíes que avanzaban hacia Melilla. El general Marina, gobernador de Melilla despliega con urgencia 6 compañías al mando del coronel José Ibáñez Marín. Parte de sus tropas son del Batallón Estella. En una arriegada marcha nocturna los soldados españoles avanzan hacia el aduar de Ait Aixa donde se supone se halla el grueso de los combatientes enemigos pero al amanecer las tropas españolas son emboscadas por cientos de rifeños en el barranco de Alfer.

Tuvo lugar un durísimo combate que duró hasta el mediodía en el que finalmente las tropas españolas consiguieron sacar de sus posiciones elevadas a los marroquíes y hacerlos retroceder. Murieron 26 soldados españoles y otros 230 resultaron heridos. El número de muertos marroquíes superó los 100. En el combate murió gloriosamente el coronel Ibáñez Marín (natural de Enguera, Valencia).

Cuatro días más tarde, el 27 de julio, tendrá lugar el llamado “Desastre del barranco del Lobo” (aunque tal vez el termino “desastre” sea excesivo) cuando en un combate de similares características 153 soldados españoles morirán por disparos de los tiradores marroquíes desde alturas próximas al monte Gurugú. No obstante en este combate, de gran heroísmo por parte española, se alcanzó el objetivo de expulsar a los moros de sus posiciones elevadas y causarles graves pérdidas, pero el número de bajas españolas, 153 muertos y casi 600 heridos se consideró muy excesivo.

Después de estos combates y viendo que los guerrilleros del norte de Marruecos eran enemigos duros, el Gobierno del mallorquín Antonio Maura reforzó considerablemente al Ejército español en la zona de Melilla para lanzar un gran ofensiva con decenas de miles de hombres, buques de la Armada y un elevado número de cañones y municiones de todo tipo. A finales de agosto las tropas españolas lanzaron su contraofensiva y a pesar de la dura resistencia marroquí la total pacificación de la zona fue un hecho a principios de diciembre. Las tropas del Batallón Estella siguieron siendo parte importante del esfuerzo militar español en esos últimos meses de la Campaña de Melilla.

Fuente: Crónica de la guerra de África de 1909. 2 volúmenes. Manuel del Corral Caballé. Barcelona 1910.