En julio de 1909 España se vio envuelta en la guerra de Marruecos. Empezó lo que se conoce como la campaña de Melilla. Una guerra muy dura que duró varios meses entre el ejército y decenas de miles de rebeldes de la región del Rif bien armados, en el dominio colonial conocido como el Protectorado español en el norte de Marruecos. El objetivo de los que se llamaban a sí mismos “muyahidines” era tomar Melilla. Después de duras batallas, Melilla quedó asegurada a finales de año. Pero a partir de 1911 se reanudaría la guerra en todo el Protectorado que concluiría finalmente con victoria española y la pacificación de la zona en 1927, aunque a un precio humano y económico muy elevado

 

El distrito de Melilla estaba apenas estuvo guarnecido por menos de 10000 soldados (por culpa de que el Gobierno conservador de Antonio Maura no había podido aprobar un aumento de gastos militares en la zona al no tener mayoría en el Congreso). Los rebeldes marroquíes reunieron en pocas semanas casi 30.000 hombres. Y la propia ciudad de Melilla se halló en grave riesgo. Todo ello obligó a un reclutamiento inmediato y de urgencia de reservas militares en toda España para enviarlas a Melilla.

 

El 22 de Julio los batallones de las Navas y los Arapiles fueron activados desde su cuartel en Madrid en la calle del Rosario para ser trasladados en tren hasta Málaga y de allí a Melilla. Partieron desde su cuartel los soldados en formación y pasaron desde el Viaducto y la calle Mayor, hasta la calle de Atocha hasta llegar a la estación de tren. Durante todo el trayecto un gran gentío aclamó a los soldados. En la estación y sus inmediaciones había casi 3.000 personas que ovacionaron a los soldados para despedirlos vitoreando a España y al Ejército. Pero también había un numeroso grupo de personas que se mantuvo en silencio.

 

En un determinado momento parte de este segundo grupo de gente empezó a gritar consignas antibélicas. “Muerte a la guerra”, “viva la paz” y gritos contra el gobierno. Pronto ambos grupos llegaron a las manos, todo ello con los atónitos soldados formados junto al tren. La Guardia Civil cargó contra los contra manifestantes antibélicos y se produjeron numerosos heridos. Finalmente los antibélicos se retiraron entre gritos de los manifestantes patrióticos de “Viva España, muerte a los cobardes”.

 

Finalmente los soldados subieron al tren en dirección a Málaga donde también fueron aclamados. Allí embarcaron hacia Melilla. Quedó clara la división de la sociedad española respecto a la guerra de Marruecos, preludio de la inminente revuelta anarquista de la Semana Trágica de Barcelona. El entonces recién nacido PSOE de Pablo Iglesias declaró una huelga general contra la guerra que, aunque fue escasamente seguida, supuso una eficaz campaña de propaganda para un PSOE hasta entonces diminuto. Pablo Iglesias era abiertamente partidario de abandonar no solo el Protectorado español en Marruecos sino incluso hasta las ciudades de Ceuta y Melilla( que obviamente no formaban parte del Protectorado sino que eran ciudades españolas a todos los efectos).

 

En Barcelona los primeros embarques de tropas a mediados de julio aunque se llevaron a cabo con relativa normalidad ya se vieron perturbados por algunos agitadores anarquistas y socialistas que insultaron a las damas patrióticas voluntarias que despedían a los soldados y les entregaban Escapularios y medallas de la Virgen aunque fueron detenidos por la Policía. Pero el 26 de julio empezó la revuelta revolucionaria mayoritariamente socialista y anarquista de una semana donde fueron quemadas 60 iglesias y murieron casi 100 personas. Era la paz “pacifista”.

 Fuente: Crónica de la Guerra de África de 1909. 2 vols. Manuel del Corral Caballé. Barcelona 1910.