23 de Julio de 1969. Pleno Extraordinario de las Cortes Españolas. Juan Carlos de Borbón, como Príncipe de España, acepta la designación como Sucesor a la Jefatura del Estado, a título de Rey, y presta, ante el Jefe del Estado y ante las Cortes Españolas, fidelidad a aquél y a los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional y demás Leyes Fundamentales del Reino. Se cerraba así el edificio del Nuevo Estado.

El día anterior, 22 de Julio, el Generalísimo Franco había propuesto, ante las Cortes Españolas reunidas en Pleno Extraordinario, a Juan Carlos de Borbón y Borbón como Sucesor. No se trataba de una Restauración monárquica sino de una Instauración: el Nuevo Estado nacido de la Cruzada instauraba la Monarquía Tradicional, Católica, Social y Representativa.

La propuesta del Generalísimo fue aprobada por abrumadora mayoría por los Procuradores en Cortes: 491 votos a favor, 19 en contra y 9 abstenciones. Los votos en contra corresponden a los Procuradores Juanistas, encabezados por Torcuato Luca de Tena y Rafael García Valiño.

No creo que Franco dudara un segundo acerca del camino torcido que iba a tomar su Sucesor, pero tenía conciencia de la necesidad de asegurar su Sucesión. En definitiva, el tiempo le ha dado la razón a su "todo está atado y bien atado". Pese a los perjurios, las cobardías, las traiciones, las claudicaciones de los custodios del Estado y de sus Leyes; pese a que se abrieron las puertas de las Instituciones a manifiestos enemigos de la Nación Española, el Estado ha perdurado y el actual estado de cosas es reversible.

FUENTE: Del Facebook de Pedro Pablo Peña