En la “maravillosa” democracia en la que vivimos se nos pasan por alto hechos, que por sí solos son absolutamente indicativos de la ruina moral y política de este agonizante régimen de 1978 (por no hablar de la ruina económica). Estamos acostumbrados, por ejemplo, a hechos como que el Jefe del Estado, el actual rey Felipe VI o el anterior, su padre Juan Carlos I, viajan a cualquier ciudad de España y no les recibe literalmente nadie a nivel popular. Y de hecho bastante suerte tienen si no han de afrontar una manifestación hostil en su contra, algo que cada vez es más frecuente.

Con los presidentes del Gobierno es aún peor. Pedro Sánchez es aborrecido por una parte muy importante del pueblo español como el traidor felón y el tirano sin escrúpulos, que con tal de retener aunque sea solo una sombra de poder está dispuesto a vender cuando no a regalar la Patria a sus peores enemigos. Él lo sabe y por eso nunca se atrevería a dar un paseo por Madrid, ni por ninguna ciudad de España si no va rodeado literalmente de cientos de escoltas (ya hablan de 400 en cualquier desplazamiento). Si viaja a cualquier parte nadie le recibe si no es un patético grupito de payasos trágicos como son los pocos sanchistas que quedan, bien protegidos por una cadena de policías nacionales, dado que nada significa ese ridículo grupito de analfabetos funcionales y a nadie representan en el seno de la sociedad española.

Últimamente incluso han de proteger al “presidente”con una maleta de origen ruso que le llevan los  escoltas que se abre y forma una especie de tienda de campaña. Tan “amado” es Sánchez por su pueblo. Probablemente por eso viaja siempre en avión oficial. En el aire es menos probable encontrarte con personas de una nación que te desprecia. Con los presidentes de Gobierno anteriores lo mismo ocurría en mayor o menor medida, a pesar de las mayorías absolutas que obtuvieron algunos de ellos en algún momento..

 

¡Que diferencia con el General Franco! Ahí están afortunadamente las imágenes del NO-DO o las fotografías (que por ejemplo reúne la última y magnífica biografía del General de SND Editores). ¡Un Jefe del Estado que era recibido por decenas de miles, cuando no centenares de miles de personas en cualquier ciudad española que visitaba!. Un Jefe del Estado, siempre aclamado por su pueblo, lo mismo en la Plaza de Oriente que cuando visitaba cualquier ciudad, un pueblo, la inauguración de un hospital, de una carretera, de un pantano, o de cualquier obra pública o equipamiento durante años y décadas.

¡Un Jefe del Estado, verdaderamente querido y respetado por su pueblo!. Un Jefe del Estado  que viajaba con menos de 10 escoltas y era aclamado siempre por las masas (con frecuencia en coche con el techo descubierto), no solo en Madrid, Toledo, Salamanca o Granada entre otras muchas ciudades, sino también en Barcelona, Bilbao, San Sebastián, Gerona, Manresa o Berga. Ahí están las imágenes para demostrarlo. Hoy el Gobierno antes que llevar al rey a Bilbao, Gerona o Manresa prefiere literalmente llevarlo a Afganistán, aunque sea un país en guerra. Tanto miedo les dan a algunos determinadas regiones, a pesar de que el mismo Gobierno se deshace en elogios a los golpistas catalanes y la “España plurinacional”, dentro de esta “idílica” democracia constitucional.

Ya pueden los enemigos de Franco argumentar ridículos mantras como que a la gente la obligaban a ir (sí, no se rían, lo han llegado a decir) o que daban día libre a los funcionarios para que fueran a recibirle (aunque así fuese nadie podía obligarles a salir de su casa si no querían, como es lógico). Aparte de que no había 20 millones de funcionarios, como es obvio. Y es que la comparación les duele. Al que llaman dictador y “criminal” le amaba su pueblo, como quizá ningún otro monarca o Jefe del Estado en la historia de España ha sido querido (quizá con la única posible excepción de los Reyes Católicos). Un pueblo, una nación agradecida al hombre que la salvó y la hizo prosperar como en ninguna época de la historia, con un nivel de justícia social incomparable. Por eso murió en la cama después de 40 años en el poder, por eso también fue llorado multitudinariamente como ninguna otra figura de la historia de España. Probablemente la figura más importante de toda nuestra historia, junto a los Reyes Católicos y Felipe II. Por eso se han escrito miles de libros sobre él lo que constituye el mejor homenaje a su importancia histórica. Desde luego si es verdad lo que dicen (sobretodo lo dice gente de izquierdas, no creyente) de que nadie muere de verdad mientras no es olvidado, el General Francisco Franco Bahamonde está más vivo que nunca y despierta más interés que nunca.

Javier Navascués Pérez