A.-El túnel de Usera

En un Madrid rusificado, La represión en aquella parte de Eurasia no importaba, el Partido Comunista, representante de la potencia que brindaba todo el apoyo a la España republicana,  había adquirido patente de corso para actuar a sus anchas en la España “democrática”. Era  sabido, pero ocultado,  cómo a Andreu Nin unos meses atrás le habían torturado y asesinado a partir de un montaje falso en donde se le vinculaba con documentos apañados a una conspiración falangista del quintacolumnismo en la capital. Los sucesos conocidos como “el túnel de Usera” ocurridos entre el 18 de Octubre y mediados de Noviembre de 1937 fueron una maniobra asesina promovida por el Servicio de Información Militar contra personas con ideología próxima al bando nacional y sobre las que se practicó la detención, la tortura, el expolio de bienes y el asesinato. El plan que se tramó consistía en contactar con ellos, escondidos en recintos diplomáticos para evitar su captura o escondidos en viviendas particulares y ,  tras el pago de fuertes cantidades, facilitarles el paso a zona nacional por el  frente de Usera. Se les hablaba de un túnel como medio de escapada por el que pasarían a posiciones del ejército de Franco. Para lo cual, como es lógico, harían acopio de alhajas o de dinero para la nueva vida que les esperaba. Todo era una trampa.

Acabada la guerra se procedió a la exhumación y al estudio tanatológico de los restos. Su análisis dio la lectura aproximada de lo que ocurrió en el frente de Usera, con la Brigada 36 del ejército popular, cumpliendo órdenes del SIM, dependiente del gobierno legítimo de la República.  El estudio  realizado en la escuela de medicina legal de Madrid por el doctor Piga  los días  21 y 22 de Agosto de 1939  habla de sesenta y siete cadáveres encontrados, inhumados sin féretro, con total ausencia de documentos identificativos. Los restos  desarticulados por la  presión de cuerdas de esparto, cables telefónicos y eléctricos con los que eran atados y posteriormente asesinados. Incluso se sugiere que  las  cuerdas  pudieron  en algún caso servir para la estrangulación “(trozo de cuero cabelludo con pelo de región occipital, único que se conserva, y una cuerda en forma de lazo”). Se detectaron lesiones anteriores al momento de la muerte, claro indicativo de haber sido torturados.  En los cadáveres eran frecuentes  las fracturas craneales por tiros en la cabeza (“fractura de cráneo en región occipital derecha”) y las bóvedas craneales destrozadas. Sugería también el análisis que otro medio de muerte pudo ser la sofocación –pañuelo en la boca del cadáver- o el empleo de una  “técnica mixta” de pañuelo en boca para ahogar los gritos y tiro en la nuca. De los restos humanos estudiados dos eran femeninos y la tercera parte de los cadáveres de personas menores de 30 años.

En el convento de las teatinas de la Inmaculada Concepción  se encuentra la cripta con los asesinados  del túnel de la muerte [i] Entre ellos  nobles, militares, falangistas y requetés, otros sin significación política partidista definida. Todos deseando llegar al terreno donde estaban los suyos, donde estaban los que se habían sublevado contra la “democracia”.

La ley de SU memoria histórica dice: …”manifestado por la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados que el 20 de noviembre de 2002 aprobó por unanimidad una Proposición no de Ley en la que el órgano de representación de la ciudadanía reiteraba que «nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática».

¿Será por ello por lo que la concejala de Usera no les realizó ni les realizará el reconocimiento debido? Quizás.

 

B.-El tranvía de la Ciudad Lineal.

A pocos metros de donde salía el tranvía de la CMU en las Ventas del Espíritu Santo con dirección a la Ciudad Lineal,  se levantaba el convento de  Santa Susana de las hermanas de la Caridad en la calle Pedro Heredia. El 20 de Julio de 1936 fue requisado y convertido en checa. Las monjas y alumnas allí asiladas huyeron, sufriendo persecución y muerte. A medio kilómetro del edificio anterior, remontando la pendiente y desviándonos hacia la derecha de los raíles del tranvía, en la Carretera del este 39, camino del cementerio de la Almudena estuvo otra checa,  edificio conocido  como Hotel Calahorra. Muy cerca, ya volviendo   por donde pasan las vías,   el oratorio del Carmen, perteneciente al Patronato de Enfermos en la carretera de Aragón 40, lugar de rezo  que con el tiempo dará lugar a la iglesia del Espíritu Santo, naturalmente incautado y  convertido también en checa.  El tranvía remontaba la zona más en cuesta de su camino y en el número 117 de la carretera de Aragón radicaba el Ateneo Libertario en la finca conocida como hotel Mi huerto. Muy cerquita  la checa de la carretera de Aragón 129 a la que se titulaba como checa de las Ventas. solo unos metros más adelante  en el número 149 otra establecimiento de secuestro, tortura y muerte, el conocido como hotel La Perla. Abandonando el eje de la carretera de Aragón, detrás de la última checa reseñada, a poco más de cien metros,  el   grupo escolar  de la Plaza de las Isabelas.

El testimonio que a continuación sigue sobre hechos  que se produjeron en ese edificio  es la muestra del grado  de fanatismo que había hecho mella en muchos españoles. El hecho de que un maestro hubiera enseñado religión (o se dijera que lo había hecho) suponía su detención y todas las posibilidades de que acabaran con su vida . La declaración que hizo el miembro del PCE  Manuel Vázquez Benito el 9 de Septiembre de 1942,  cuando ya habían pasado las “banderas victoriosas al paso alegre de la paz” ,  para descargo de su actuación no tiene desperdicio: “…que en cierta ocasión un hijo del que declara acudió llorando y diciendo que su maestro, perteneciente al mismo Grupo Escolar de la Plaza de las Isabelas, en que estaba instalado el Batallón, se encontraba detenido en el mismo edificio, acusado de haber enseñado religión a los niños, por lo que su vida corría peligro, el declarante que acababa de regresar aquel día del frente, acudió al Comandante, reclamando contra esta detención , y obteniendo la promesa de que no pasaría nada al detenido, después de haberse  convencido de que la acusación de enseñar religión no era cierta.”  Es decir,  que el ahora detenido Vázquez Benito,  sobre el que seguro podían caer penas muy severas, tenía claro que, en el caso de que hubiera enseñado religión el maestro, bien muerto estaría.

 

C.-Los trenes de la muerte

A principio  de Agosto de 1936 llegaba al director de la prisión de Jaén el siguiente telegrama:

EL DIRECTOR GENERAL  PRISIONES A DIRECTOR PRISION JAEN-.DE ACUERDO CON GOBERNADOR CIVIL ENTREGUE PARA SU CONDUCCIÓN A ALCALÁ DE HENARES CUATROCIENTOS A QUINIENTOS RECLUSOS DE LOS QUE SE HALLEN EN ESAS PRISIONES

Para cumplir el mandato se  organizaron dos expediciones. La primera expedición partió de Espelúy, un pueblo cercano a Jaén donde se encuentra estacionado un tren. Son en total 324 los reclusos que viajan Hacia las cuatro de la tarde entraba  el convoy en la madrileña estación del mediodía tras un viaje de amenazas, vejaciones, intentos de asalto. Iniciado el camino hacia Alcalá, interceptado el tren en Entrevías, 11 de los pasajeros fueron bajados y asesinados. Se había cobrado el tributo de sangre exigido. Pero lo peor llegaría con el segundo convoy. Viajaba un total de 245 presos  destino Alcalá de Henares. Protegía el convoy la guardia civil con 50 efectivos.

En el trazado que llega  a Madrid, en Villaverde,  la vía férrea está colapsada y no es posible continuar. Hay testigos que hablan de que las vías estaban interceptadas con sacos terreros. Da igual, la vía está cortada. Se ha diseñado un plan para desviar el tren y producir un escarmiento en masa contra los fascistas. Se realizará en Santa Catalina. Este apeadero de Santa Catalina, distante dos kilómetros y medio de Vallecas,  pertenecía a la ferroviaria MZA. Desde lo alto del terreno, en cotas que asciende la pendiente, se dispone un mirador natural, un promontorio. Unas dos mil personas procedentes de Vallecas y en donde había mujeres y niños, a quinientos metros de la escena del crimen,  viven con pasión la degollina que se está produciendo. Desde hacía siglos los fanales intelectuales de aquellas masas, luminarias elevadas a la categoría de héroes,  profetas laicos a los que nunca leyeron,  habían clamado contra el oscurantismo de los poderes que subyugaban al pueblo. Desde las Luces habían conspirado para acabar contra  altar y trono, habían creado todo un imaginario para la construcción de un mundo nuevo. Habían bramado, habían escrito novelas, dramas, libelos y hasta poemas reclamando el fin de la tiranía. Habían pintado, habían grabado, habían  esculpido imágenes y símbolos útiles contra la canalla gobernante encerrada en escoriales de sierra o en catedrales de provincia o en ermitas de aldea porque un mundo mejor era posible. Se habían espantado de los autos de fe, de las guerras de religión, del tartufismo sacramental,  de la doctrina cristiana  y ahora sus hijos predilectos, los destinatarios de sus enseñanzas falaces, EL PUEBLO, se agolpaba en la árida tierra del sur madrileño- arenas, gravas, arcillas y cantos -, subidos al cerro de Santa Catalina, en un día de Agosto, sofocante, sudando, para disfrutar de la matanza de varios centenares de seres indefensos (“con gran vocerío semejante al que se oye en los Toros y en las Verbenas”) y de la siguiente profanación, obligada y ritual,  de sus cadáveres,  al lado del camino de hierro que hizo la  compañía Madrid-Zaragoza-Alicante;  junto al ventorrillo de  Manuel Moreno.

La principal evidencia obtenida al respecto es que esta matanza, según sostiene Santiago Mata, fue autorizada por el Gobierno de la República con el consentimiento muy probablemente del presidente del Gobierno (José Giral), casi con certeza del ministro de Gobernación (Sebastián Pozas) y sin ningún género de duda.

 

 

Francisco Blanco