¿Sabías qué...? Tal día como hoy, 27 de julio, pero de 1909, tropas españolas caen devastadas bajo la emboscada de los marroquíes en el Barranco del Lobo.

En esta época el control de las cabilas que circundaban Melilla estaba en manos de un pretendiente al trono de Marruecos, Bu Hamara, que decía ser el hermano del sultán de Marruecos, por lo que una compañía española y una francesa negocian con él la explotación de yacimientos mineros. Sin embargo, estas concesiones hacen que las cabilas que apoyaban a Bu Hamara consideren que éste las ha traicionado, por lo que el 8 de agosto de 1908 atacan las explotaciones y Bu Hamara es apresado y enviado a Fez, donde moriría. Su muerte deja a España sin interlocutor con los rifeños y la situación se tensa más.

El general Marina, Comandante General de Melilla, pide refuerzos, con sus fuerzas no puede asegurar la continuidad de las explotaciones mineras. El gobierno se limita a pedir calma y no hace nada; es más, le prohíbe cualquier acción militar. La tranquilidad dura poco, a finales de junio comienza una gran agitación alentada con la predicación de la yihad en las cabilas. Marina ordena una expedición por estas cabilas, y lo único que consigue es capturar seis agitadores. Las detenciones son el detonante de la sublevación, y el 9 de julio de 1909 se produce en Sidi Musa un ataque de los rifeños a un grupo de obreros españoles que construían un puente para un ferrocarril minero, matando a seis de ellos. El presidente Maura manda tres brigadas mixtas de Cazadores, formadas en su mayoría por reservistas, lo que provoca disturbios en Madrid y Barcelona (la Semana Trágica).

En días sucesivos, menudean los enfrentamientos con francotiradores ocultos en las alturas que dominan las posiciones españolas. El 20 de julio se produce un nuevo ataque rifeño en Sidi Musa, aunque fue rechazado por los españoles bajo un sol abrasador, sin agua y sin comida. El 22 los ataques se aproximan a Melilla. El general Marina acantona una columna de seis compañías de infantería y una sección de obuses en las proximidades de la ciudad, al mando del coronel Álvarez Cabrera. Éste ordena una marcha nocturna hacia Ait Aixa, perdiéndose durante la noche y amaneciendo en el barranco de Alfer, donde son sorprendidos y diezmados por los francotiradores rifeños. Esta imprudencia, que cuesta la vida al coronel, produce además 26 muertos y casi 230 heridos. Sin embargo, se consigue el objetivo de sacar a los rifeños de sus posiciones y de hacerlos retroceder.

El 26 de julio se reciben noticias de confidentes rifeños sobre la preparación de un potente ataque. Marina ordena la salida de tropas para proteger la posición. Asimismo, dispone que la brigada de Cazadores de Madrid vigile la zona del barranco del Lobo y el de Alfer. En el barranco del Lobo los españoles se ven expuestos al fuego graneado de los rifeños que continúan dueños de las alturas. Y para más inri, se comete el error de intentar la retirada sin apoyo de la artillería, lo que causa gravísimas pérdidas. El general Marina, viendo la gravedad de la situación, se hace cargo del mando y organiza la retirada con apoyo artillero y fuerzas de refresco.

La emboscada causó más de 100 muertos, entre ellos el General Pintos, al mando de la expedición, y casi 600 heridos. El desastre del Barranco del Lobo ha sido considerado, junto con el de Annual, como una de las más sangrientas derrotas del ejército español en la guerra de África. Sin embargo, a pesar de las pérdidas de vidas, se consiguen los objetivos marcados y se rechaza al enemigo.

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