Fotografía: Gregorio López Bravo y Alberto Ullastres.

Uno de los mantras preferidos de la izquierda para intentar estigmatizar el Régimen de Franco  es del aislamiento de España durante 40 años. Se compara continuamente esa situación con la del Régimen posterior, cuando supuestamente España goza de un “fuerte prestigio internacional” gracias a que estamos integrados en todas las organizaciones internacionales políticas y económicas. Eso sí, se oculta siempre en qué condiciones estamos en esas organizaciones y cuál es nuestra capacidad de influencia real dentro de ellas.

Se afirma también que la realidad económica española es hoy mucho mejor, eso sí evitando cuidadosamente la comparación de datos relativos, de ambas épocas. Y se ocultan también cuidadosamente datos fundamentales sobre la economía española durante el Régimen de Franco. Es un tema éste que daría para muchísimo, pero fijémonos hoy en un punto clave que permanece olvidado para los españoles dado que se suele ocultar y por ello hoy solo lo recuerdan historiadores y eruditos.

Entre 1970 y 1985 España logró una proeza económica y comercial que pocas veces se recuerda hoy. España pasó a tener una balanza comercial positiva con las principales naciones de la entonces Comunidad Económica Europea, Gran Bretaña (que ingresó en la Comunidad en 1975), la República Federal Alemana, Francia e Italia. Después de siglos de déficit comercial con esas naciones, se había logrado un milagro al conseguir exportar a ellas más de lo que importábamos desde las mismas. Hoy en día el presidente Trump afirma que las auténticas batallas por el poder internacional se libran en torno a tener superávit o déficit comercial con sus competidores. Estados Unidos hoy tiene déficit comercial con sus grandes competidores, especialmente China y la Unión Europea. Por eso intenta revertir esa situación con sus políticas proteccionistas en su guerra comercial básicamente contra China y en parte contra la UE,

Pues el general Franco logró lo que Trump de momento todavía no está logrando. ¿Como lo hizo? Pues básicamente gracias ( aparte de la voluntad de trabajo y esfuerzo de los españoles de su época) al Acuerdo Preferencial firmado por España con la Comunidad Económica Europea en octubre de 1970. El Acuerdo, firmado por el embajador español ante la Comunidad Europea, Alberto Ullastres, (que fue su principal arquitecto, junto con su equipo de economistas expertos) y el ministro de Asuntos Exteriores Gregorio López Bravo, después de una negociación de dos años, fue el acuerdo comercial internacional más favorable para España de toda su historia.

Mediante el Acuerdo, las naciones de la entonces Comunidad Económica Europea rebajaban sus aranceles en un 40 por ciento a las mercancías españolas sin que España tuviese que hacer lo mismo respecto a las mercancías europeas. El efecto del Acuerdo fue rápido. Se dispararon las exportaciones españolas a Europa. No sólo de productos agrícolas y alimenticios, sino de bienes industriales como el acero o los coches. España pasó de exportar mercancías a Europa en 1969 por un valor de 797 millones de dólares a exportar por un valor de 9. 593 millones de dólares en 1983, en plena época de vigencia del Acuerdo de 1970. La mejor prueba del éxito del acuerdo para España fue el coro de lamentos que empezaron a levantarse en sectores industriales y políticos británicos, franceses e italianos sobretodo y a pedir la derogación del Acuerdo.

En 1981 el ministro de Comercio británico, del gobierno de Margaret Thatcher, Cecil Parkinson se lamentaba de que “España ha obtenido del Acuerdo de 1970 mucho más de lo que ha obtenido Europa”, “La industria británica está enfadada con razón” “Cada año penetran en nuestro país 125.000 coches fabricados en España, sin que los nuestros apenas puedan entrar en el mercado español”. Y pedía que en las negociaciones para la entrada de España en la UE el Acuerdo de 1970 quedara explícitamente cancelado o sustancialmente modificado.

Desgraciadamente para España eso fue lo que ocurrió gracias a la incompetencia y la debilidad de los negociadores de los gobiernos de UCD y luego del PSOE. Cuando España entró en la Comunidad, en 1986, el Acuerdo quedó derogado y España abrió de par en par sus puertas a la industria alemana, francesa y del resto de Europa. ¿El resultado? España volvió al déficit comercial crónico con las principales naciones de Europa, mientras desmantelábamos nuestra industria, construida en tiempos de Franco, para quedarnos en un país agrícola y de servicios, siempre subordinado económicamente al norte de Europa, con las consecuencias de todos conocidas(un proceso completado por el gobierno de Aznar con la entrada de España en un Euro hecho a la medida de la industria alemana). Europa había aprendido la lección de su error de 1970 y la debilidad de los gobiernos“democráticos” españoles hizo el resto.

Ni siquiera el Reino Unido ha logrado hasta ahora, ni con May ni con Boris Johnson un acuerdo comercial tan favorable con la UE para después del Brexit, como el que logró Franco para España en 1970. De hecho, los acuerdos que han logrado May y luego Johnson todavía implican su subordinación a la legislación comercial de la UE. Por eso la controversia en Gran Bretaña en torno al Brexit sigue siendo tan fuerte.

 Y es que los logros del oficialmente denostado Caudillo parecen agigantarse con el paso del tiempo.  Por eso algunos le odian tanto.