Joaquín Planell Riera fue un valeroso oficial en la guerra de Marruecos y experto en la fabricación y diseño de bombas de aviación y proyectiles de artillería cargados con gas.

 

Nació en Vitoria en 1891, siendo hijo de padres catalanes. Su padre era militar. Ingresó en la Academia militar en 1910 y se graduó como oficial de artillería en 1915. Fue uno de los muchos artilleros que destacaron entonces como expertos en aspectos como la química industrial o la siderurgia.

 

Trabajó en la Fábrica de Artillería de Trubia, Asturias, la más importante de España entonces en la producción de proyectiles de nuestro Ejército. Pronto destacó como uno de loa mayores expertos en el tema. Asesoró a la gran industria Altos Hornos de Vizcaya en la fabricación de cromo níquel y acero. Estudió en Estados Unidos la fabricación de gas con finalidad militar y la posible instalación de una fábrica de agresivos químicos en España para uso militar.

 

Fue uno de los principales expertos en España en la fabricación y uso táctico de gases como arma de guerra, siguiendo la estela de todos los beligerantes de la I Guerra Mundial. El gobierno decidió en 1922 (espoleado por la opinión pública española que pedía fuertes represalias contra los marroquíes, que habían masacrado a los prisioneros españoles en el desastre de Annual, en 1921) el uso militar de gases en la guerra de Marruecos contra objetivos militares enemigos y campos cultivados, si bien contrariamente a lo que afirman autores sensacionalistas en nuestros días, éste fue muy limitado en comparación con el empleado por ambos bandos en la I GM.

 

Sobre todo se utilizó en las campañas de 1924, 1925 y 1927 a cargo de la recién nacida entonces Fuerza Aérea española (que tuvo una participación muy intensa y decisiva en la guerra de Marruecos) y también como carga de proyectiles de artillería. Se emplearon unas 100 toneladas (muchísimo menos que el usado por cada bando en la I Guerra Mundial)

 

Planell participó en el diseño de proyectiles de artillería con fósforo y espoleta a tiempo en el Taller de Gases de Melilla. En marzo de 1925 sufrió un accidente industrial que le causó quemaduras de gravedad en los ojos pero se recuperó pronto. En julio de 1925 fue destinado al Peñón de Alhucemas al mando de una batería artillera.

 

El 21 de agosto la posición fue duramente bombardeada por los rifeños, que lanzaron fuertes ofensivas contra los peñones españoles de la costa y contra Tetuán, capital del Protectorado español, dando lugar a durísimos combates. Era un intento desesperado por parte de Abd el Krim, el líder de la revuelta militar rifeña por abortar el inminente desembarco español en la costa de Alhucemas. Se vivían los momentos decisivos de la guerra de Marruecos. Planell ordenó responder con toda la fuerza disponible. En un determinado momento le alcanzó el fuego enemigo sufriendo una herida muy grave con perforación de cráneo pero se negó a evacuarse, a pesar de reposar su cabeza sobre un charco de sangre y ordenó responder hasta que el fuego propio acalló al enemigo. Recibió la Cruz Laureada de San Fernando. Fue ascendido a comandante.

 

Años más tarde durante la Guerra Civil fue encarcelado en Madrid pero pudo fugarse y refugiarse en diversas embajadas hasta que pudo pasarse a la zona nacional en 1937. Fue nombrado jefe de la Sección de Fabricación de la Comandancia General de Artillería, un puesto con gran responsabilidad y mando sobre la fabricación de proyectiles en el Ejército Nacional.

 

Tras la guerra, siendo ya coronel su competencia técnica e industrial fue premiada con importantes cargos como subdirector del Instituto Nacional de Industria, INI y siendo ya general fue nombrado por Franco ministro de Industria, durante 11 años, entre 1951 y 1962. Murió en Madrid el 3 de julio de 1969.