19 de mayo de 1935, el domingo amanecía primaveral, José Antonio madrugó y después de desayunar frugalmente se puso a repasar las notas que tenía preparadas para su discurso, no podía fallar nada ,era consciente de la importancia del mensaje.

Se puso su camisa azul proletaria con un impecable traje oscuro, había quedado a las 10 en la puerta de su casa con Pepe Gómez, para que le llevara en el coche y con Luis Aguilar, su inseparable sombra, le hubiera gustado recorrer el corto trayecto hasta el Cine Madrid andando, pero Luis se lo había desaconsejado.

Mientras les esperaba, estaba inquieto, el Cine Madrid era el local con más aforo dónde iban a hacer un mitin de Falange, más de 4000 asientos y con una capacidad de casi el doble si lo llenaban,
por eso había tenido sus más y sus menos con Aizpurua y con Ponce de León, que eran partidarios de un local tan amplio, el no lo tenía tan claro, le daba vértigo pensar que después de una mínima convocatoria con unos pocos carteles y panfletos no llenaran tan amplio local.

Antes de la hora fijada ya está montado en el coche, se alegra, es enemigo de prisas y de improvisaciones y le ordena a Pepe que no vaya directo al Cine.

Dan unas vueltas por Madrid, mientras va pensando que ha conseguido echar el lastre derechista del partido, pero también se ha quedado sin apoyos financieros, recuerda cuando tuvo que expulsar a Ansaldo y a gran parte de los monárquicos alfonsinos que entraron en aluvión en la Falange, ante el disgusto de Julio. De Alfonsito García-Valdecasas casi ni se acuerda, duró tan poco su paso que no le dio tiempo a entregarle el carnet.

Paquito Andes, también les ha abandonado pretextando que la Falange no es católica, y lo peor, ha tenido que expulsar a Ramiro conocedor de que estaba armando un complot contra su Jefatura.

Casi sin darse cuenta han llegado a los alrededores del Cine Madrid, a la entrada hay una gran muchedumbre, son casi las 11 de la mañana, baja del coche y entra en el local ante un bosque de brazos en alto.

Se queda parado observando emocionado el gran telón en negro, de casi 200 metros cuadrados, que ampara el nombre de los Caídos hasta entonces de la Falange, junto con el gran yugo y las flechas.

Antes de llegar a la tribuna presidencial observa cómo Agustín Aznar tiene formados a los muchachos de la Primera Línea con guiones y banderas, se muestra satisfecho, no puede haber ningún incidente, confía plenamente en Agustín, el gran luchador de la Falange qué pronto será parte de su familia pues está de novio con su prima Lola.

Después de tomar asiento en la tribuna se muestra totalmente tranquilo, el Cine está abarrotado, observa en los ojos de los que están más cerca una alegría que le refuerza en el mensaje revolucionario que va a mandar al pueblo español.

De su lado se levanta Raimundo, como secretario general, le tranquiliza, tiene una oratoria firme y contundente como Notario y se estremece cuando lee los nombres de los 17 Caídos y los Presentes que gritan los asistentes.

Después se acerca al micrófono Manolo Valdés, su íntimo compañero y amigo, aunque se entristece porque ya ha tenido quejas de muchos Jefes del SEU que le imputan su incapacidad para dirigir el Sindicato de Estudiantes, lo más preciado de su Falange, ya tiene en mente quién va a ser su sucesor ,un joven de Almería, Alejandro Salazar, que ha despuntado en la lucha universitaria.

Tras el ,toma la palabra Manuel Mateo, le ha nombrado jefe del sindicato obrero ,la CONS, tras la expulsión de Álvarez de Sotomayor, que se fue con Ramiro, confía plenamente en el ,su condición de excomunista le gusta, están acostumbrados a la firmeza y a la obediencia en la acción revolucionaria y además tiene plena sintonía con Manolo.

Sube después al atril Onésimo Redondo, no puede olvidar que hace muy poco tiempo secundo en principio la escisión de Ramiro, aunque luego afortunadamente ha podido convencerle de que no abandone la Falange, le gusta como habla Onésimo y su incansable labor por el partido.

Está ensimismado repasando mentalmente su discurso, pero para cuando sube Julio al estrado, entre sus magníficas condiciones no está precisamente la de orador pero Julio cumple como los mejores.

Le toca a él ,se dirige despacio y se coloca delante del gran micrófono, sabe de la importancia del mensaje, está muy tranquilo, comienza recordando el 14 de abril, la llegada de la República y el fin de la monarquía, repasa el nuevo concepto de España, les habla de su posición contra el marxismo.

Clama por la revolución y casi sin darse cuenta finaliza hablando del Paraíso ,no se puede estar descansando, hay que estar en vertical como los ángeles, quiere un paraíso difícil, implacable, un paraíso donde no se descanse.

Miles de gargantas gritan por España.

Todo ha salido a la perfección, como a él le gusta, en esta sagrada misión no caben errores se juegan la vida.

Solo echa de menos una canción de guerra y amor, que sería el broche maravilloso para este tipo de actos, le está dando vueltas en la cabeza hay que crear un himno para la Falange.

5066766_171775260_226726225712_n

(Foto inédita del mitin del cine Madrid, de mi archivo privado)