El coronel Jaime San Feliu y Codina (1839-1899) fue un distinguido militar español de origen catalán que destacó especialmente por su pericia y valor al frente de unidades guerrilleras contrainsurgentes en la Guerra de los Diez Años de Cuba (1868-1878). Pero no solo en Cuba, también en Filipinas luchó con valor y eficacia en defensa de la soberanía española. Acabada la primera gran guerra cubana, en atención a sus méritos fue nombrado comandante del distrito 5 de la conflictiva isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, epicentro de una endémica guerra que duraba siglos en realidad, entre el ejército y la marina españoles y los rebeldes musulmanes piratas de los archipiélagos del sur de Filipinas.

Considerado uno de los oficiales españoles más experimentados en tácticas de guerra contrainsurgente, tuvo ocasión de demostrarlo también en Filipinas donde en la década de 1880 dirigió diversas ofensivas militares españolas contra los grupos rebeldes musulmanes. Las más importantes tuvieron lugar en 1886 y 1887. Destacó especialmente la que se llevó a cabo en enero de 1887 contra el Sultán de Kudaranga, uno de los principales líderes piratas de la isla.

La expedición militar española, compuesta por casi 4000 hombres tanto españoles peninsulares como filipinos en los buques de guerra, Lezo, Mariveles, San Quintín, Sirena y Manila, partió el 13 de enero desde el puerto de Pollock hasta el territorio rebelde y estaba encabezada por el Gobernador de Filipinas en persona, el general Emilio Terrero. Entre los soldados españoles iban casi 100 guardias civiles. (La Guardia Civil jugó un importante papel en las guerras coloniales españolas en Cuba y Filipinas del siglo XIX)

El coronel San Feliu iba al mando de la segunda columna de la expedición, de casi 1200 hombres. El 26 de enero las fuerzas españolas empezaron abrirse paso por territorio pirata en la zona de Bacat. La artilleria española bombardeó intensamente las principales cottas o fuertes piratas de la zona afrontando el fuego de cañon y fusilería de los rebeldes. En los primeros días de febrero se inició el avance español por el corazón del territorio enemigo en medio de fuertes lluvias monzónicas y terrenos pantanosos que hicieron la marcha muy penosa. Las fuerzas de San Feliu cubrían el flanco Izquierdo del dispositivo español.

Los cañones españoles bombardearon 18 fuertes enemigos y los soldados asaltaron las posiciones rebeldes duramente defendidas, pero finalmente las fuerzas españolas se apoderaron de todas ellas y el 13 de febrero llegaron al llamado “bosque sagrado” donde se neutralizó, la última resistencia musulmana. Las fuerzas de San Feliu se apoderaron de otros 13 fuertes. En los días siguientes el Sultán manifestó su voluntad de negociar y el 13 de marzo aceptó la soberanía española sobre su territorio en un acto de adhesión formal ante el general Terrero.

La campaña había durado algo más de un mes, había costado 5 millones de pesetas de la época y aunque las bajas españolas en combate habían sido relativamente pocas, cientos de soldados enfermaron a causa del clima. Las tropas fueron recibidas solemnemente en un acto de homenaje oficial en Manila el 23 de marzo. La ciudad se engalanó con música, luces y banderas y miles de personas encabezadas por las autoridades civiles, militares y religiosas aclamaron a las tropas.

El coronel Jaime San Feliu fue uno de los oficiales más felicitados, también desde Madrid por el Gobierno y la reina Regente. Al año siguiente en 1888, el coronel San Feliu se retiró del Ejército y volvió a España, instalándose en Barcelona.

Fuente: “Historia de la pirateria malayo mahometana en Mindanao, Jolo y Borneo.” José Montero y Vidal. Madrid 1888.