Tres mujeres que las feministas ni conocen, ni homenajean y han hecho nada por ellas: Una Reina, una falangista y una liberal

Escrito por 2019-08-14 05:30:00 2: 27 minutos

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¿Son mujeres comunistas? No.

¿Son socialistas? No.

De algún movimiento de género? No.

Son una Reina (Isabel de Castilla), una falangista, Mercedes Formica y una liberal, Clara Campoamor.

A ninguna de ellas la vimos enseñar las tetas como a la gran feminista Rita Maestre, por ejemplo.

Isabel fue siempre una niña rebelde, una chica que se crió sin familia en un mundo violento y cruel gobernado por hombres. 

Pero a todo y a todos impuso su mente ágil, su voluntad de hierro, su fe inquebrantable, su disciplina, su decisión, su confianza en sí misma, su inteligencia, su espíritu asertivo, su transgresión. Así llegó más alto que ninguna mujer en la historia de la humanidad.

A los dieciocho años, en su boda clandestina en Valladolid. Allí llegó escapada una mañana fría y gris, y así habló a su futuro esposo, Fernando, su primo segundo de diecisiete años:

—Te he elegido yo y solo yo como esposo, en contra de la voluntad del Rey y sin el permiso del Papa. Pero a Dios pongo por testigo de nuestro amor y de nuestra determinación por reinar, cada uno, en Castilla y Aragón.

Mercedes Formica, en el ejercicio de la abogacía se ocupó de mujeres angustiadas y, a través de sus vivencias, denunció la ignominiosa situación jurídica de la mujer española. El 7 de noviembre de 1953, tras tres meses retenido por la censura, publicó en ABC el artículo "El domicilio conyugal", en el que revelaba la sufrida existencia de Antonia Pernia Obrador, que agonizaba en un hospital madrileño a causa de las diecisiete cuchilladas que recibió por parte de su marido, del que se veía impedida para separarse porque le advirtieron de que lo perdería todo: hijos, casa y bienes.

Ese estado de opinión, tras entrevistarse Formica con Franco, culminó el 24 de abril de 1958 con la reforma de numerosos artículos del Código Civil -la primera llevada a cabo desde su promulgación en 1889- y de otros cuerpos conexos, de la que este año se cumplen 60 años: la conocida (hoy olvidada) reformica. Entre otras medidas, la "casa del marido" pasó a denominarse "domicilio conyugal", como había solicitado en su artículo de prensa, y se suprimió el "depósito de la mujer".

Asimismo, la mujer podía casarse en segundas nupcias sin que les arrebataran a sus hijos menores, y los bienes que poseyera antes del matrimonio serían siempre suyos, sin que pasasen a manos del marido. Significó un punto de inflexión en el camino hacia la igualdad, aspiración por la que trabajó hasta casi el final de sus días, y la erradicación de la consideración de la mujer como imbecilitas sexus.

Formica fue una de las primeras juristas -o tal vez la primera- que en España analizó casos de violencia machista desde una perspectiva de género, Su nombre, en cambio, se encuentra ausente, incluso en los días en que, con motivo del Día internacional de la Mujer, se ha recordado a tantas mujeres que han trabajado por la igualdad en un mundo dominado por hombres.

En cuanto a Clara Campoamor y ante la ignorancia de este pueblo, se la quiere apropiar la izquierda, claro, pero no. 

El propio Manuel Azaña se atrevió a ironizar sobre el enfrentamiento entre Kent Campoamor en el Congreso al señalar que sólo había dos mujeres en la cámara y ni así podían ponerse de acuerdo. Una afirmación con cierto sesgo machista que ahora le condenaría al ostracismo social. 

Pero la historia la escribe quien la escribe, normalmente los vencedores, y ya se sabe, lo importante es la leyenda mientras la realidad sólo se tiene en cuenta en la medida que interesa.

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Francisco Lanzas

Francisco Lanzas

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LANZAS

Francisco Lanzas es la voz más irreverente de Madrid. Directo e incorrecto pero siempre con la verdad -o, al menos, con su verdad- por delante, reparte andanadas a diestra y siniestra a partes iguales. Utópico y romántico, es de los pocos que aún creen que España no es un concepto discutido y discutible y que a la Patria se la puede amar como a una mujer, aunque no siempre será correspondido. Y, por si fuera poco, todavía aspira a conseguir la Justicia Social.

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