Desde el 27 de diciembre pasado, la moción por la autonomía de la region leonesa triprovincial ha sido aprobada en más de 20 municipios de las provincias de Salamanca, Zamora y León; representan a del 35 % de la población de la provincia de León. Esto no es baladí. Tampoco la reacción de las cúpulas de los partidos centralistas que quieren amordazar a sus concejales de toda la región. Y esto es muy grave, porque supone una flagrante violación de derechos humanos fundamentales individuales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y la Constitución Española amparan a todos y cada uno de los concejales en sus derechos a la libertad de pensamiento y de conciencia, así como la libertad de manifestarlos tanto en público como en privado; en su derecho a la libertad de opinión y de expresión, que incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones y el de difundirlas por cualquier medio de expresión. Por ello, las reacciones liberticidas de las cúpulas de los partidos PP, PSOE y Ciudadanos resultan inadmisibles en un Estado democrático, aunque parece que casi nadie se escandaliza de las mismas.

La propia Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que “toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad”. Todos los concejales de todos y cada uno de los municipios de la Región Leonesa, adscritos a un partido político o independientes, tienen derechos y deberes respecto a la comunidad de la que forman parte, representan “la voluntad del pueblo [que] es la base de la autoridad del poder público” y también su pluralidad.

La moción por la autonomía de la Región Leonesa, integrada por las provincias de León, Zamora y Salamanca, constituye la oportunidad para que el debate que está en la calle se traslade a los ayuntamientos de toda la Región; para que brille la pluralidad de opiniones y el voto en conciencia de los concejales ante una realidad social y económica tozuda de décadas de despoblación y empobrecimiento, de pérdida de servicios públicos y deterioro social e institucional. En todos los municipios, en especial en los de las provincias de Zamora y Salamanca, donde las coacciones partidistas son más evidentes, se impone el “voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.

Que existe una conciencia y un sentimiento regionalista leonés en las tres provincias es indudable; también que existe en miembros de todos los partidos políticos y en ciudadanos no encuadrados en ellos. Puede constatarse en los movimientos juveniles, ya sean independientes o constituyan las ramas juveniles de partidos como las Juventudes Socialistas (sobre todo de las provincias de Zamora y León) o las Nuevas Generaciones del Partido Popular. Así lo prueban las manifestaciones realizadas en 2019 tanto en “III Jornadas Gaspar Barrero en sobre la Región Leonesa”, realizadas en Benavente por parte de las Juventudes Socialistas de León y de Zamora, como las expresadas por Javier Santiago, el que fue durante más de cinco años presidente de Nuevas Generaciones del Partido Popular y alcalde de Almanza: “Está claro que en esta provincia hay un sentimiento muy importante de identidad leonesa, independientemente del partido político al que se vote, ya que dentro de todos ese orgullo leonés lo tenemos. El 90 por ciento de los leoneses y yo tendríamos claro el voto en caso de un referéndum sobre Castilla y León o la Autonomía Leonesa.”

En Salamanca y Zamora el silencio se impone, por ahora, para vergüenza en especial de los partidos políticos de estas provincias. Veremos más adelante si hay libertad de voto.

Miguel Ángel Diego Núñez. Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas leoneses del siglo XX (una antología)’