La derecha aproximadamente patriota solo desconfía de "su" guardia civil cuando profanan tumbas o toleran la entrada masiva de inmigrantes ilegales. Fingen reaccionar y hacen pucheritos. Buah, buah, buah. Continúan sin querer asumir la desorejada e intrínseca maldad de los beneméritos sicarios del Sistema. Se cumplen durante estas calendas 175 años de su negra, nigérrima historia. Oscurísimo devenir. "175 años a tu lado” exhibe la Guardia Civil últimamente en vehículos, vídeos promocionales y propaganda oficial. Patético postureo. 175 años a tu lado, controlándote. Desde su nacimiento hasta hoy. Primer recordatorio. Función axial: cumplir órdenes, mantenimiento del orden vigente. El que sea. Fin del asunto. Vigilar y castigar. En tantas ocasiones, impunidad absoluta. Recordatorio lorquiano: pasan, si quieren pasar. Más de 80.000 tíos reprimiendo y disciplinando. Su lema es conciso: El Honor es mi Divisa. Cacarean ellos que el honor es un conjunto de obligaciones que, de no cumplirse, hacen que se pierda. Poseerían, de esa suerte, una serie de cualidades basadas en ideales de lo que constituye un comportamiento honorable. Todo mentira. Ni honor ni ná. Tal vez, deshonor. Un difuso híbrido entre maderos y milicos, disfrazándose de noviembre, cogiendo lo peor de ambos brazos armados del Leviatán.

Oscurísimos inicios

Ya desde el inicio, sombrío deslizarse. El 28 de marzo de 1844, el Duque de Ahumada maquina la Guardia Civil. Será utilizada para proteger eficazmente las propiedades del campo. En sus primeros años se dedicaran, sobre todo, a la lucha contra el bandolerismo y  las asonadas de campesinos. Fíjense en el detalle. Con sus siniestras capas a cuestas, defensa perruna de la propiedad privada. Para gestionar el inmenso malestar que estalló tras la demencia de las desamortizaciones y la cruel evaporación del comunal, con toda la colosal pobreza que generó, la labor de la guardia civil caminera consiste esencial y primordialmente en atenazar con extrema dureza cualquier anhelo de pan y tierra y libertad. Contra esas tres innegociables demandas, sus acharoladas calaveras repartieron innúmeras hostias y culatazos. De vez en cuando, descarga de fusil.

Lóbrego perpetuarse

También fue un cuerpo utilizado políticamente por los conservadores para acabar con cualquier tipo de mejora social. Una España menos injusta. Siempre con los poderosos. Recordándonos quién es el que manda. Hasta hoy. Hitos históricos infatigables. Veamos. Durante la revolución de 1854 lucharon contra los revolucionarios. Durante los años de la Restauración borbónica, los picoletos participarían en la sanguinaria represión de la Semana Trágica de 1909. Cuando arriba ilegítimamente la Segunda República, la Guardia Civil arrastra una merecidísima fama de espanto, abuso y oprobio. La Guardia Civil con sus tercos fusiles agudos fue utilizada por los diversos gobiernos republicanos para reprimir a obreros y campesinos.  En lugar de reformarla, la funesta segunda experiencia republicana en nuestra patria, crea otro cuerpo, la Guardia de Asalto. Participa esos años en reyertas con muertos, aunque el más grave, el de Casas Viejas (Cádiz, 1933) es protagonizado por los de Asalto. Durante el bienio derechista, sus sables cortabrisas someten despiadadamente a los obreros que habían dado un golpe de Estado de trazas bolcheviques en 1934.

Franquismo y narcorrégimen del 78

Durante el franquismo, más de lo mismo. Represión inicua. Como antaño. En principio, los picolos a favor de la podrida República. Sucesos como el asedio al Santuario de Santa María de la Cabeza y el Alcázar toledano viran ciertos puntos de vista. Franco entrevé la posibilidad de suprimir el Cuerpo. Chaqueteros, cambian. Con el ferrolano al mando, avanzada la guerra, hacen de vanguardia en muchos pueblos. La jurisdicción de los pueblos ganados por las armas pasa a la Guardia Civil y el comandante militar de la localidad pasa a ser el jefecillo del cuartel. A partir de ahí se desanuda una barbarie caracterizada por la impunidad y los abusos. Los archivos militares están llenos no de grandes casos, sino de cientos de modestas historias de torturas, tundas, asesinatos, violaciones, incluso en serie, a veces por pábulos ridículos. Preferentemente desde 1939 a 1950, cohabitando en los pueblos víctimas y verdugos. Miedo, locura, odio. Otra vez una España contra otra.


Y la benemérita democracia. Bla, bla, bla. Más represión con otro disfraz. Hitos memorables, vuela pluma. Golpe de Estado de Tejero. Participación entusiasta en la banda terrorista GAL, rama verde. El máximo mando de Intxaurrondo, icono de la lucha antiterrorista, Rodríguez Galindo, fue condenado a varios decenios de prisión por el secuestro y asesinato en cal viva de los etarras Lasa y Zabala. La salvajada del Caso Almería. La fastuosa corrupción de su primer director general civil, Luis Roldán. El turbio asunto del narco. Memento, paradigma, caso UCIFA. Una gran parte de la benemérita responsable de la lucha antidroga fue cazada con las manos en la masa, memorable asunto noventero. El poder del narco siempre es tentador. No dejemos de lado que al excoronel Pindado, cabecilla de la mafia traficante en la frontera sur, le otorgaron pensión indefinida en 1999. O que el comandante Rafael Masa –enredado en el asesinato del dirigente filoetarra Santi Brouard– fue ágilmente trasladado a Bolivia, cuando ya se le vinculaba con el terrorismo de Estado, para destinarlo en la lucha contra el narco. Vuelta de tuerca: finalizó convicto a once años por trapichear con farlopa. Otrosí. El teniente coronel Máximo Blanco fue detenido en Sant Carles de la Rápita (Tarragona), en 1999, cuando procuraba meter 4.000 kilos de chocolate. Última reseña sobre él. Ascenso. A coronel.

Nuevo Orden Mundial, tirar a matar y torturas

Sobreabundantemente, caballerizos de las mafias de la inmigración ilegal. Salvamento Marítimo no “rescata” a nadie, sino que aguarda a que las mafias de la inmigración ilegal (con la chilabesca anuencia de Marruecos) destraben las embarcaciones en el mar para ir a recogerlas y más tarde remolcarlas hasta las costas españolas. Pero en ocasiones, vuelco de la situación: acusación de la muerte de 15 inmigrantes inermes en Ceuta cuando nadaban hacia la frontera. Se juzga estos días si tiraron a matar. Y el nuclear asunto de las inhumanas torturas. Desde el principio. Bajo cualquier régimen político. Un suma y sigue inacabable. La magnífica El Crimen de Cuenca de Pilar Miró. Un bigote arrancado con unas tenazas, dejando medio labio al aire. PP y PSOE indultaron a 39 policías y guardias civiles condenados por torturas. Y, posteriormente, ascenso de torturadores con condena firme.

Desideratum

Muchos guardias civiles de base, tal vez los polillas, desean acabar con esa fuliginosa sombra de represión y violencia política de la Guardia Civil. Y recordar con gratitud a tantos compañeros vilmente masacrados por la banda asesina ETA. Acabar de una vez con una Guardia Civil que parte del imaginario colectivo sigue estimando como golpista, torturadora, corrupta, narcota, mentirosa y liberticida. Sobre todo, obediente. Cumpliendo dócilmente las leyes, sean éstas justas o injustas. Se trata, en tantas ocasiones, de desobedecer. Non serviam. No cumpliré decisiones injustas. Si no hay luminosa desobediencia, todo seguirá trágica y dolorosamente idéntico a sí mismo. Otros 175 años más. Y los que hagan falta. En fin.