1) Juan José Domínguez y los inicios del sabotaje falangista
 
Es de sobra conocida la connivencia política existente durante los años 30 y especialmente 40 de la segunda guerra mundial entre la España de Franco y la Alemania hitleriana. Sin embargo, algo menos conocida es la relación militar existente entre ciertos sectores falangistas y los servicios de inteligencia alemana en el Gibraltar de los años 40 en el contexto de la segunda guerra mundial consistente en perjudicar los intereses británicos en la zona, propietaria del Peñón y la zona aledaña, y de alguna forma realizar una campaña intensa en pro de la recuperación de la soberanía española en esta zona. Si bien, el caso de los dos activistas falangistas mencionados, Domínguez y Perales, no fueron los únicos ejemplos de sabotajes españoles a la Roca (también destacaron los planes militares de Eleuterio Sánchez-Rubio y Dávila, José Martín Muñoz, o Luis López Cordón Cuenca), estos ejemplos si resumen el esfuerzo específico de sectores falangistas militantes de sabotear las posesiones británicas en territorio gibraltareño.
 
De los primeros conatos falangistas en alianza con la inteligencia alemana en la zona que conocemos, destaca el caso del activista falangista Juan José Domínguez. Tal y como narra la propia hija de Domínguez, María Celia Domínguez, su padre Juan José era oriundo y natural de Sevilla, nace en torno a 1916  y desde muy joven  mostró una inquietud y sensibilidad social muy marcada y una fuerte atracción por lo que iba leyendo de la figura de José Antonio Primo de Rivera.
 
Nada más crearse la Falange, Juan José se integra rápidamente en el núcleo fundacional de la Falange sevillana dirigida por el primo del fundador, Sancho Dávila, y Narciso Perales, un joven activista entonces recién llegado a las filas falangistas del nacionalismo monárquico español de Albiñana. 
 
Juan José Domínguez 
Domínguez, según afirma Antonio Esteban en su artículo "La verdadera historia de Juan José Domínguez" escrita en el periódico El Buscador, se debió introducir en política siendo aun posiblemente muy joven y menor de edad en lo poco que había en la Sevilla de pre-guerra, el tradicionalismo monárquico y conservador, afirmando Esteban que;
 
"....ha sido fundador de la Juventud Tradicionalista de Sevilla, donde sus familiares estaban afiliados a dicha Comunión, fue detenido por tomar parte en el Movimiento de agosto de 1932 y herido en aquellos hechos en compañía de un dirigente de la Comunión Tradicionalista de Granada que lo auxilió eficazmente, ocultándose en el domicilio del Conde de la Jarosa quien lo llevó a Córdoba en su coche".
 
Los sucesos de agosto de 1932 a los que se refiere fueron la llamada Sanjurjada, el intento de golpe de estado que José Sanjurjo intentó llevar a cabo contra el gobierno progresista de Manuel Azaña y que tuvo su epicentro precisamente en la capital hispalense, como lo confirma Miguel Ángel Gimeno Álvarez en su artículo "Sabotajes en Gibraltar durante la segunda guerra mundial", que afirma también que;
 
"....de acuerdo con su hoja de servicios, que se guarda en el Archivo General Militar de Ávila, había participado en Sevilla en la fallida sublevación de Sanjurjo. Tras conocer a Narciso Perales se afilió a la Falange, combatió en la Guerra Civil y alcanzó el grado de alférez. Finalizada la contienda se convirtió en Inspector Nacional de Deportes del SEU, cargo que le permitía moverse libremente por toda España".
 
Así pues, en algún momento de 1933, Domínguez, posiblemente convencido por su amigo personal Narciso Perales, pasa de las filas del tradicionalismo al falangismo.  Entre 1940, tras el final de la guerra, y el año de su ejecución, 1942, la vida de Domínguez se asemeja a toda una película bélica, participando en secreto en operaciones militares y siendo participe del complejo juego de espionaje y contraespionaje de la Europa de la segunda guerra mundial. 
 
María Celia cuenta que Domínguez no llega a integrarse en la División Azul, aunque se muestra partidario de la contienda y cuenta con amigos cercanos que van al frente ruso, y a cambio formará parte de un complejo sistema de espionaje en Gibraltar de la inteligencia naval alemana en España al mando del controvertido Almirante Wilhelm Canaris.
 
Gibraltar y España fueron, en los años 30 y en los primeros años 40 un campo de experimentación y espionaje que serviría de entrenamiento para la conflagración mundial. Ya conocemos cómo durante la guerra civil, soviéticos por un lado, y alemanes e italianos por otra, utilizaron y entrenaron a sus ejércitos, aviaciones, marinas y servicios de espionaje para combatir al enemigo y entrenarse. 
 
Especialmente, los bombardeos aéreos sobre decenas de poblaciones españolas por parte de unos y otros fueron utilizados como un elemento de entrenamiento para probar su eficacia y testar el material de guerra.
 
Además, y una vez acabada la contienda, se utilizó conscientemente parte del territorio español, Gibraltar, que desde el siglo XVIII se encuentra ocupado por los británicos a resultas del Tratado de Utrecht, como lugar de conspiraciones, rivalidades y espionajes mutuos de cara a conquistar este importantísimo lugar estratégico. Gibraltar, en manos españolas, fue arrebatado precisamente por ser considerado un lugar geoestratégico de primer orden, una zona de control del paso del Atlántico al Mediterráneo y puerta de entrada a la Europa del sur y al todopoderoso camino que conducía a Asia a través de la ruta del levante mediterráneo, además de servir estratégicamente para poder controlar y servir de cabeza de puente entre Europa y África.
 
Debido a ello precisamente, cuando en 1939 estalla la segunda guerra mundial,  todas las posesiones británicas en Europa, África y Asia, como herencia del antaño poderoso imperio colonial británico en todo el mundo, el más poderoso en ese tiempo, empiezan a ser ambicionados por los nazis, que fijan a inicios de los años 40 sus objetivos en el norte de África, con el objetivo de controlar el acceso mediterráneo, y en alianza con la Italia fascista de Mussolini, hacer pinza y aislar a las potencias aliadas.
 
Entre 1941-1943, los alemanes, liderados por el famoso Erwin Rommel, aliados con los italianos, inician una campaña bélica contra británicos y franceses en el Norte de África y para ello sabían que había un punto estratégico, a las puertas de África que para sus enemigos británicos resultaba imprescindible; Gibraltar. 
 
Esta colonia inglesa resultaba vital para los británicos, por ser base material del ejército británico en su campaña de abastecimiento a las tropas africanas, y ser punto de conexión entre la alejada metrópolis en las islas del norte y sus ejércitos del sur, además de ser un lugar estratégico en mitad de una Europa en guerra, por lo que para los alemanes, tomar y controlar Gibraltar resultaba esencial, y en ese sentido pusieron el foco de sus conspiraciones secretas para tratar de desestabilizar la Roca y en última ocasión, ocuparla, desalojar a los británicos de ella y establecer una todopoderosa base de operaciones alemana en pleno corazón de la Europa occidental mediterránea, creyendo que tendría el apoyo y la connivencia de un General Franco que creía dócil y sumiso a los planes alemanes en el conflicto bélico.
 
Así lo afirma en su artículo "La segunda guerra mundial en España, delicada neutralidad" para la revista Descubrir la Historia los historiadores Álvaro López Franco y Carlos Núñez del Pino;
 
"Los alemanes elaboraron su propio plan para conquistar el Peñón, y así involucrar por fin a los españoles en la guerra, pues Gibraltar era una de las reclamaciones de Franco. Los alemanes comenzaron la preparación de  la Operación Félix, que se programó para enero de 1941.
 
Hitler, que no estaba muy convencido del interés de la participación de España, invitó a Serrano Suñer a Alemania para solicitar que entraran en la guerra, o que facilitasen el tránsito de tropas alemanas para dirigirse a Gibraltar. La Operación Félix quizá hubiera supuesto la conquista del Peñón. 
 
Los británicos no eran ajenos al interés alemán por tomar Gibraltar y prepararon su propio plan, conocido como Operación Tracer, que suponía que un equipo permaneciera oculto en una sala escondida dentro del Peñón, y que pudiera transmitir al ejército británico desde dentro toda la información que facilitara la reconquista de la plaza".
 
Esos dos años últimos de vida de Domínguez, acaso los más controvertidos y misteriosos y los más desconocidos, los pasa Domínguez como organizador de actos de sabotaje militar en Gibraltar contra los intereses y buques británicos, a las órdenes del mencionado Canaris. 
 
Según Jesús García Barcala en su artículo "Wilhelm Canaris: en la sombra del Tercer Reich", publicado en su blog profesional Ciencia Histórica el 12 de mayo de 2018, Canaris inicia su carrera naval en la primera guerra mundial, donde recibe los grados de comandante de submarinos y luego capitán y, ya durante el ascenso de los nazis al poder en 1933, de los cuales él mismo era un firme partidario y convencido, se hace cargo, según Barcala, entre 1935-1944 de la Abwehr , el todopoderoso  Servicio de Inteligencia Alemán, dedicado al espionaje, información, inteligencia y servicios secretos en general.
 
Durante su mandato en la inteligencia alemana, Canaris (que según Barcala jugaba a un doble juego en el liderazgo de la Abwehr como jefe de la inteligencia nazi, y a la vez opositor y conspirador anti-hitleriano casi desde el inicio, en connivencia con los británicos), extiende su aparato a España entre 1941-1943 y en esos poco menos de 3 años claves en el desarrollo de la segunda guerra mundial, contacta con los más entusiastas partidarios de la Alemania nazi que había en la España de posguerra, los falangistas convencidos y acérrimos, totalmente anticomunistas y antiliberales y agradecidos por la ayuda alemana al bando nacional en la guerra civil concluida apenas 2 años antes, contando primero con Juan José y luego, tras su ejecución en Bilbao, con Narciso Perales.
 
Según cuenta Carlos Domínguez, nieto de Juan José en una Tribuna monográfica sobre su abuelo celebrada en Madrid en 2016;
 
"Juan José fue una víctima de una lucha de poder. Era necesario quitar a un elemento que era bastante perjudicial para el régimen de Franco. Juan José era agente de la inteligencia naval alemana, que estaba a las órdenes del Almirante Canaris, y pretendió volar la Roca.
 
Mi abuela (la esposa de Juan José), me contó que tenían un piso alquilado en la Línea de la Concepción, y desde el balcón veía como reventaban los barcos mercantes de la marina británica. Juan José, su nombre en clave era DO, y así consta en los archivos que le pasaba el contraespionaje británico a Winston Churchill, y DO estaba haciendo mucho daño.
 
Eso, probablemente, influyó de manera decisiva para quitárselo de en medio, porque interesaba al régimen franquista. Su llegada a Begoña en 1942 no se sabe si fue casual o si estaba en órdenes para encontrarse con otro camarada falangista que le suministrase material de guerra e información, para reventar un canal de comunicación  que se extendía desde Portugal a las islas británicas".
 
Ello aparece confirmado en su estudio "Sabotajes en Gibraltar durante la segunda guerra mundial" por Miguel Ángel Gimeno que afirma;
 
"La autorización para realizar actos de sabotaje en Gibraltar llegó en el otoño de 1940. El primer cargamento con material explosivo e incendiario fue introducido en el Peñón a comienzos de 1941. El objetivo era atacar depósitos de combustible, aviones y la pista de aterrizaje. La mayoría de las bombas fueron descubiertas por los británicos y neutralizadas.
 
El organizador de todas estas tentativas fue Juan José Domínguez, nombre en clave DO. Según Hummel, Domínguez habría participado en el intento de sabotaje contra el buque cisterna Blossom, utilizando 5 kilos de explosivo plástico de manufactura británica con su correspondiente detonador, que estaban escondidos en una caja de huevos que viajaba en un transbordador anclado en Algeciras. 
 
A finales de 1942, Berlín autorizó un incremento de las acciones contra Gibraltar. Sin embargo, Domínguez había sido ejecutado en Bilbao el 1 de septiembre de 1942, como consecuencia de su participación en los conocidos como "Sucesos de Begoña", y el grupo de saboteadores había perdido a uno de sus miembros más activos".
 
Así, parece ya meridianamente claro que Juan José Domínguez, con la excusa oficial de ser Inspector Nacional del SEU, pudo moverse por todo el territorio nacional, y se encargó entre 1941-9142 del contraespionaje y especialmente del sabotaje de intereses británicos en Gibraltar a las órdenes de Canaris y la inteligencia naval alemana, y fue más que posiblemente esta faceta desconocida suya y no un encuentro fortuito en un incidente sin trascendencia real en Begoña la causa más que posible de que el régimen franquista, presionado por los aliados británicos en tema económico (aunque no ideológico), se lo quitara de encima, algo que según su nieto Carlos Domínguez, le venía muy bien al régimen y a los británicos a los que sus acciones estaban perjudicando.
 
¿Sabía Narciso Perales de estas acciones de Domínguez entre 1941-42? Sabemos que él mismo continuó el trabajo de Domínguez en la zona en 1943 después de su confinamiento, pero ¿ese trabajo ya lo desempeñaba Narciso Perales mientras era Gobernador de León entre 1941-42, o se enteró de estas acciones a posteriori y decidió tomar la antorcha de su amigo ejecutado en Begoña? 
 
Sea como fuere, bien de forma fortuita, bien víctima de una maniobra de engaño a gran escala, lo cierto es que tras unos incidentes aun poco claros, Domínguez se ve involucrado en un incidente armado en Bilbao el domingo 16 de agosto de 1942, los conocidos como Incidentes de Begoña, a resultas del cual es detenido, condenado a muerte y fusilado en la prisión de Bilbao por el régimen franquista  el día 1 de septiembre de 1942. 
 
Por su parte, su conocido y amigo, el falangista revolucionario Narciso Perales, también camisa vieja de Falange desde su juventud y en aquel momento Gobernador Civil de León, dimite de sus cargos como protesta por el fusilamiento de su amigo, y es confinado como represalia por el régimen primero en Linares, permitiéndosele después el traslado a San Roque-La Línea de la Concepción.
 
2) Narciso Perales y las culminaciones del sabotaje a Gibraltar
Es muy posible que ya en ese momento, entre 1942-1944, y durante su confinamiento forzado por los sucesos de Begoña, Perales estuviese en contacto con las operaciones clandestinas de sabotaje de la inteligencia alemana contra intereses británicos en la zona de Gibraltar donde se encontraba confinado, y tomara así el relevo de su amigo Juan José Domínguez encargado de dichas acciones hasta su fusilamiento un año antes. 
 
En un expediente-CV suyo archivado en la FNFF, Perales para 1943-44 y con 29 años figura profesionalmente nuevamente como Médico de Asistencia Publica Domiciliaria en San Roque, Médico Civil del Regimiento, y Médico de Casas de Socorro y Hospitales, sin embargo a nivel político, este tiempo de confinamiento en La Línea se pone fin temporalmente de nuevo y definitivamente vuelve al activismo político en la zona de Gibraltar centrado no ya en la política institucional del régimen con la que ha roto formalmente, si no con el activismo antibritánico, según consta en su expediente personal, donde se afirma que;
 
"Se levanta su confinamiento. Le es propuesto por el entonces Ayudante del Coronel del Regimiento y algunos oficiales la organización de un grupo Pro-Gibraltar español que acepta y organiza, extendiéndole a todas las unidades del Campo de Gibraltar.
 
Con la colaboración de un grupo de obreros que trabajaban en aquella plaza, organiza actos de sabotaje culminando en el intento de voladura del gran depósito de explosivos del Peñón (unas 18.000 toneladas), frustrado en el último momento por la traición de un obrero gibraltareño utilizado solo como informador, al que se advirtió del peligro (la voladura se produciría durante la noche para que no afectara a los obreros españoles).
 
Un mes y medio después, fui arrestado en unión de dos Oficiales y abierta una información por el General Barrón, que en todo momento a través del entonces Jefe accidental del Regimiento, nos advirtió previamente de la información promovida por una reclamación inglesa, no resultando nada probado, levantándosenos el arresto, pero indicándoseme que debería alejarme del Campo de Gibraltar.
 
Sobre el enjuiciamiento oficial de este asunto, fallecidos el General Barrón y el General Gual, puede informar el hoy Coronel Molleda, destinado en la Dirección General de Reclutamiento y Personal, actualmente y entonces Jefe Actual del Regimiento".
 
Como vemos en su propia declaración documental, Narciso Perales reconoce que durante ese año de 1943-44, participa activamente en campañas activas de sabotaje en la zona de Gibraltar, en colaboración con obreros locales y muy posiblemente bajo órdenes alemanas, como ya venían haciendo grupos de falangistas previos desde 1941 organizador por el Almirante Canaris, en los estertores finales de la segunda guerra mundial y en un intento de sabotear finalmente los efectivos británicos.
 
Si bien la declaración de Perales parece indicar que sus actuaciones están totalmente desligadas del curso de la guerra, que no tienen como interés favorecer a los alemanes y perjudicar al ejército británico en el curso bélico, lo cierto es que al igual que Juan José, es lógico pensar que la inteligencia alemana se sirviera de sectores militares y falangistas acérrimos, profundamente convencidos del curso de la guerra para llevar estos actos.
 
Narciso Perales. 
Según afirma Manuel Ros Agudo en su libro "La guerra secreta de Franco", acerca de las relaciones bélicas de Franco con Hitler durante la segunda guerra mundial;
 
"Otro  grupo  de  españoles  en  la organización alemana fue el formado entorno al teniente médico Narciso Perales Herrero.  Todos  sus  miembros  eran exaltados  falangistas,  siendo  lo  más llamativo  que  muchos  de  ellos  eran militares en activo.
 
Otros  miembros  del  grupo  eran  el alférez Blas Castro y los tenientes Justo Grande,  Ramón  Jover,  Pedro  Ramos  y Augusto Alcaide. En la primavera de 1943 decidieron realizar  una  acción  de  sabotaje  de grandes  dimensiones  contra  Gibraltar, instalando  una  bomba  en  uno  de  los túneles  que  servían  como  depósito  de explosivos  y  munición,  el  llamado Ragged  Staff  Magazine.  
 
La bomba  le  sería  proporcionada  por  un obrero  inglés  del  arsenal,  Eduardo Onetto, que a su vez la debía recoger en la  tienda  donde trabajaba  Luis  López  Cordón-Cuenca. La explosión estaba programada para el 23  de  junio  de  1943.  Sin  embargo, gracias a un infiltrado en la organización de  Perales,  Raymond  Fernández,  los británicos  pudieron  detener  ese  mismo día a Cordón-Cuenca y a Onetto, dando al  traste  con  toda  la  operación.  
 
Cordón-Cuenca fue ajusticiado y fusilado el 11 de enero de  1944. Estas detenciones generaron fuertes protestas del gobierno británico ante el español. A fines de julio de 1943, y debido a las  protestas  de  McFarlane,  Perales, Castro y Grande fueron arrestados en la sala  de  banderas  del  cuartel  del Regimiento de Montaña de San Roque. Sin  embargo  su  arresto  fue  una  mera formalidad,  ya  que  se  les  permitió libertad de movimientos. 
 
Permanecieron sin  destino  a  disposición  del  general Barrón, que a pesar de todo, no presentó cargos contra ellos. Finalmente todos fueron  reintegrados  a  sus  unidades  en noviembre de 1943, salvo Perales que fue   expulsado   del   Campo   de Gibraltar".
 
En un artículo titulado "Cuando los ingleses ahorcaron en Gibraltar a dos saboteadores españoles" firmado por Jaime Noguera en el diario Público, se reafirma en ello señalando;
 
"Otro grupo de españoles en la organización alemana fue el formado en torno al teniente médico Narciso Perales Herrero, exaltado falangista como los demás miembros del equipo.
 
En la primavera de 1943, Luis López Cordón-Cuenca (23 años) que trabajaba en una frutería, instaló una bomba en uno de los túneles que servían como depósito de explosivos y munición, el llamado Ragged Staff Magazine. Sin embargo, un infiltrado, Raymond Fernández, dio el chivatazo a los británicos, que le detuvieron  dando al traste con toda la operación. En la tienda de fruta se encontró diverso material para sabotaje".
 
Un poco más de información y luz sobre el papel de Perales en Gibraltar bajo órdenes alemanas lo aporta el ya mencionado Miguel Ángel Gimeno en su artículo "Sabotajes en Gibraltar durante la segunda guerra mundial", donde afirma que;
 
"La Defence Security Office  (DSO) tenía localizado a un grupo de oficiales, todos ellos destinados en las guarniciones del Campo de Gibraltar y de orientación ideológica falangista,  que se organizaban en torno a Narciso Perales, vieja guardia, Palma de Plata y teniente médico del Ejército destinado en el cuartel Diego Salinas de San Roque. 
 
En el verano de 1943 un grupo de oficiales del Ejército español dirigido por Perales elaboró un ambicioso plan para volar el principal depósito de municiones de Gibraltar. Su objetivo era colocar un potente explosivo en el túnel conocido como Ragged Staff. Todo se vino abajo cuando varios informantes pusieron al corriente a las autoridades británicas.
 
Ninguno de los implicados, incluido Perales, recibió nunca cantidad alguna de los Servicios Secretos alemanes, que se habrían limitado a proporcionar asesoramiento técnico limitado, a suministrar las denominadas cargas S británicas y a prestar ayuda financiera. La colaboración para realizar ataques contra el Peñón terminó cuando en el otoño de 1943 llegó la orden de Berlín de suspender las operaciones contra Gibraltar.
 
La DSO seguía los pasos del grupo de Perales, ya que elaboraba informes periódicos sobre todos sus movimientos. Una nota del 4 de julio de 1943 de la DSO Gibraltar afirmaba que Narciso Perales, Blas Castro, Pedro Ramos, Justo Grande, Román Jover y Augusto Alcaide formaban un grupo de afiliados a Falange y de militares con base en San Roque que estaba intentando introducir material de sabotaje alemán".
 
El mismo punto de vista es confirmado en otros textos, como el artículo "Historia de Gibraltar en sus documentos" firmado por el historiador Francisco Olmedo Muñoz, que afirma;
 
"Los inconformistas de la Falange, los descontentos nacionales y de elementos militares en el Campo de Gibraltar se alinearon alrededor del teniente médico militar Narciso Perales  junto al teniente Blas Castro Sánchez, con el fin de realizar la acción de sabotaje más importante en Gibraltar durante toda la guerra.  La operación fracasó y el Gobernador británico exigió al general Barrón (Gobernador del Campo de Gibraltar) investigase las acusaciones del personal militar a su cargo. 
 
El coronel Eleuterio Sánchez-Rubio Dávila, de los servicios de Inteligencia Militar española no sabía nada; Narciso Perales y Blas Castro se auto inculparon y se presentaron al coronel Eleuterio, quedando arrestados en la Sala de Banderas del Regimiento, los civiles detenidos fueron llevados a la cárcel de la ciudad; la mayoría de ellos, civiles y militares fueron desterrados".
 
Mucho más duro hacia la actitud del régimen franquista con respecto a las detenciones lo supone el artículo "La cuestión de Gibraltar en las Dos Españas: entre la derecha atlantista y la izquierda postmoderna"  de Miguel Candelas Candelas, que afirma que;
 
"Terminada la contienda civil española y durante la II Guerra Mundial, dentro de esta política de cesión ante el Reino Unido, el gobierno franquista ordenó abortar un plan de radicales falangistas que trataban de volar las instalaciones militares británicas del Peñón de Gibraltar. 
 
Tras detener al líder de la operación, el hedillista Narciso Perales, las propias autoridades españoles llamaron a la guarnición colonial británica para avisar del complot, por lo que un cómplice gibraltareño fue ahorcado también".
 
En esa acusación clara de Candelas de un régimen franquista plegado claramente hacia los intereses británicos, especialmente en el año 43-44, ya con la guerra en una deriva dudosamente contraria al eje ítalo-alemán, parece claro que Perales, por propia iniciativa, pero también empujado por grupos de militares y falangistas exaltados y entusiasmados con el avance alemán en Europa durante la guerra, y de alguna forma animado por la inteligencia militar alemana, al igual que en el caso de Juan José Domínguez, maniobró a lo largo de ese año, apenas un año después o menos de la ejecución de Domínguez, con el objetivo claro de reventar los arsenales militares británicos en La Roca, al igual que Domínguez reventaba los buques británicos en el Mediterráneo gibraltareño.
 
También parece claro que dicha operación resultó un fiasco absoluto que se saldó, no ya solo con la desarticulación de la operación por los servicios secretos británicos y el gobierno español, si no con la ejecución de algunos implicados en el plan, lo cual según aquellas personas cercanas que conocieron a Narciso Perales posteriormente, como el caso de Ceferino Maestú que lo narra en sus memorias "La vida que viví con los demás", causó un profundo malestar en Perales que, posiblemente y de alguna manera, se sintiera responsable de ello.
 
Estos sonados fracasos debieron suponer los últimos intentos serios del falangismo clandestino y militante, en alianza con la inteligencia alemana, de sabotear los intereses británicos en Gibraltar. Por otro lado, el nuevo curso de la guerra a partir de 1944, con el avance aliado por Europa y las sucesivas derrotas ítalo-alemanas en el escenario europeo debieron suponer un cambio de criterio de un régimen franquista que, sin ser partícipe en ningún momento de estas operaciones, debió pasar de no interferir en ellas aun teniendo más que posible conocimiento de ellas, a evitar que se siguieran produciendo, en un cada vez mayor y más claro acercamiento español al bando aliado.
 
Fuentes
 
-Archivo histórico de la Fundación Nacional Francisco Franco.
-"Narciso Perales: la falange antifranquista". Julián Lago. Interviu nº31 (22-12-1976).
-"Perales: la sombra de José Antonio". Cambio16 (19-12-1976).
-Archivo personal de María Celia Domínguez.
-"Narciso Perales, el falangista rebelde". José Luis Martínez Morant.
- "La verdadera historia de Juan José Domínguez", Antonio Esteban.
-"Sabotajes en Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial", Miguel Ángel Gimeno Álvarez.
-"La Segunda Guerra Mundial en España, delicada neutralidad" Álvaro López Franco y Carlos Núñez del Pino, para la revista "Descubrir la Historia".
-"Wilhelm Canaris: en la sombra del Tercer Reich", Jesús García Barcala en su blog profesional "Ciencia Histórica" el 12 de mayo de 2018.
-"El falangista que fusiló Franco", Alfredo Amestoy, en "El mundo" Domingo 1 de septiembre de 2002 - Número 359.
-"La guerra secreta de Franco", Manuel Ros Agudo.
-"Cuando los ingleses ahorcaron en Gibraltar a dos saboteadores españoles", Jaime Noguera en Diario Público.
-"Historia de Gibraltar en sus documentos", Francisco Olmedo Muñoz.
-"La cuestión de Gibraltar en las Dos Españas: entre la derecha atlantista y la izquierda postmoderna", Miguel Candelas Candelas.
-"La vida que viví con los demás", Ceferino Maestú.