A la muerte de Francisco Franco era evidente que el “Régimen” tenía que evolucionar: ¿Quién lo duda? Surgido en unas circunstancias excepcionales el 18 de julio de 1936 su trayectoria histórica fue una permanente evolución, adaptándose a las cambiantes situaciones de la política nacional, íntimamente ligada, como es lógico, a la internacional. Y si esto es una realidad evidente, ¿cómo no admitir que a la muerte de Franco el régimen político por él creado debía evolucionar?

Así era entendido por los españoles. Y hay múltiples testimonios de que también lo preveía y deseaba el propio Franco, pues como lo recoge Pilar Urbano en su libro La Gran Desmemoria (pag. 190) pone al príncipe Juan Carlos en contacto con Suárez tras esta reveladora conversación:

-Y usted Suárez ¿qué piensa que pasará a la muerte de Franco?

-Sinceramente, excelencia, yo no creo que el franquismo sobreviva sin Franco

-Cuando usted dice el “el franquismo”, ¿está queriendo decir el Régimen”

-Sí, claro. Yo, al régimen de Franco, sin Franco, no le veo futuro

-Pues tendrán que ir preparándose ustedes para hacer ese futuro… sin Franco.

El actualmente Rey emérito ha referido en más de una ocasión que alguna vez le preguntó a Franco: Mi general ¿cómo deberé actuar cuando sea yo el Jefe del Estado? A lo que Franco le había respondido: Mis consejos no pueden serle de utilidad Alteza, porque la situación de España y el entorno internacional en que tendrá que ejercer su función es completamente distinta a la que yo encontré.

Sin embargo es preciso decir que durante la dilatada etapa que discurre entre el 1º de abril de 1939 y el 20 de noviembre de 1975 -treinta y seis años con momentos terriblemente difíciles por las amenazas internacionales de diverso signo- el Régimen evolucionó de forma permanente, capeando el temporal y adaptándose a las circunstancias, paro siempre se mantuvo fiel a su esencia, que era la firme voluntad de que España fuera Una, Grande y Libre como rezaba la leyenda de su escudo.

Una: Unidad entre las tierras y los hombres de España

Grande: Orgullosa de la grandeza de su historia y de su vocación universal

Libre: Es decir, soberana, en cuanto a que su devenir político debía ser trazado por la voluntad de los españoles, sin imposiciones foráneas ni más compromisos que aquellos que respondieran a los intereses nacionales.

Como más adelante veremos esa prevista y deseada voluntad de Franco de que su régimen evolucionara bajo la jefatura del Rey, se malogró, pues lo que debió ser reforma se convirtió en ruptura.