Carlos González-Meneses Roqueta es Farmacéutico por la Universidad de Barcelona. Nunca fue una persona politizada, aunque en los últimos años y ante los desmanes de la política y tras muchas lecturas de la historia política y social de España, desde todos los puntos de vista, ha llegado a la conclusión que la partitocracia es un cáncer que acabará con la unidad de España, aunque él confía en que no pase.

 

¿Qué recuerdos tiene usted de Franco?

Mis primeros recuerdos de Franco en Barcelona, a la que llegué desde Cabra (Córdoba) en el año 1957 son los desfiles de la Victoria en la Diagonal. Entonces denominada avenida del Generalísimo, pero que habitualmente se citaba como Diagonal. Eran desfiles impresionantes por la gran cantidad de tropa y vehículos, incluidos tanques, que desfilaban. Las aceras estaban repletas de personas que vitoreaban a Franco. Yo era un niño entonces de 9 años que desconocía la historia de la Guerra Civil. Simplemente veía multitudes de gente entusiasmada y por supuesto sin que hubiera autocares que los trajeran a la manifestación. Vi el desfile varios años y siempre con el mismo gentío entusiasta.

 

¿Se puede decir que se vivía mucho mejor en Cataluña en aquella época que ahora?

Viví en Barcelona de los 9 a los 38 años, estudié el preparatorio y el bachillerato en Institutos públicos (Ausias March y Menéndez Pelayo), posteriormente estudié la carrera de Farmacia en Barcelona, interrumpida por un año de mili "normal" (no milicias) en Zaragoza, de la que tengo un gran recuerdo por compartir el campamento y cuartel con personas procedentes de todas las regiones y de todas las clases sociales. En todos estos años viví felizmente en Barcelona, con plena libertad de pensamiento y acudiendo con mucha frecuencia a guateques y fiestas que se celebraban en las casas particulares, con la música de la época y con las dificultades de la época para establecer contactos sentimentales y no digamos íntimos. Era un ambiente festivo en la Barcelona de entonces, sin que hubiera problemas en el manejo de los idiomas, se mezclaba el catalán y el castellano según el origen de los amigos. Los estudios si eran solo en castellano. Con frecuencia se bailaban sardanas en las fiestas de los pueblos. Era una vida apacible, segura (había serenos, vigilantes por la noche y parejas de policías frecuentando los barrios). Existía una gran rivalidad deportiva entre el Real Madrid y el Barcelona. Yo jugué en una peña barcelonista a pesar de ser seguidor del Real Madrid sin ningún problema.

 

¿Cómo vivió la muerte de Franco?

La muerte de Franco coincidió con mi 26 cumpleaños. Aunque yo no tenía una conciencia política lo recuerdo con tristeza, ya que para mí y muchos era una persona entrañable. Recuerdo las enormes colas en Madrid para saludar al féretro, con personas de todas las condiciones y edades.

 

El proceso de demonización del franquismo fue paulatino...
A medida que pasaban los años percibí en Cataluña que el catalanismo que hasta entonces estaba en estado silente aparecía con más frecuencia en las conversaciones familiares o entre amigos y conocidos. Era un catalanismo autolimitado, al menos en los círculos en los que yo me movía. Empezó a hablarse del eurocomunismo y personajes como Carrillo o la Pasionaria aparecían en las conversaciones, los que antes no decían nada empezaban a hablar mal del régimen anterior, se hablaba de la Generalitat, hasta entonces absolutamente ignorada, como el gran sueño de los catalanes, etc, etc.

 

En general todo transcurrían con normalidad y no se daba demasiada importancia a esos inicios porque no se apoyaban en banderas o discursos, era como un runruneo de baja intensidad pero que se iba infiltrando. No había contra-reacción, ya que los que no estábamos en esa línea no lo percibíamos como algo peligroso o potencialmente peligroso.

 

La llegada de Zapatero marcó un punto de inflexión...

La irrupción de Zapatero y sus políticas e ideas sobre la nación española y las Autonomías inició el cambio radical. Yo ya no residía en Barcelona, pero en mis frecuentes viajes ya me sorprendió que muchas personas se habían politizado de forma clara y que consideraban que España "nos roba", que los andaluces y los extremeños son vagos, que ellos son una nación, que ellos son los que procuran la riqueza y los demás se aprovechan.

 

Y no hubo apenas resistencia a este proceso revolucionario...

La dejadez de las fuerzas de centro y derecha, la naturaleza pacífica y poco militante de las personas no politizadas, la falta de Sindicatos que no sean de izquierdas, el movimiento feminista y LGTBI, etc han ido carcomiendo la sociedad para llegar a la situación que vivimos con Sánchez y sus acólitos. Los perdedores de la Guerra quieren ganarla ahora. La Ley de Memoria histórica, no abolida por el PP en su momento, ha reabierto las heridas y destrozado la armonía que existió durante muchos años, tanto con Franco como posteriormente. La esperanza es que, como decía Romanones, hay que tener cuidado con los españoles porque al final los que parecen bueyes se convierten en toros.