Se considera ya suficientemente demostrado que la Transición no fue la reforma del Régimen surgido del 18 de julio de 1936, como lo indicaba el propio nombre de la ley que la facultaba, sino una ruptura. La estafa al pueblo español queda evidenciada en el desarrollo del tema 7: TRANSICIÓN Y CONSOLIDACIÓN DEMOCRÁTICAS, 1975-1982 del profesor de la UNED Abdón Mateos López ya citado, quien en el epígrafe 1 plantea el dilema reforma o ruptura (página 150) y en el epígrafe 2 (página 153) califica la transformación política del Estado tras la muerte de Franco, como RUPTURA NEGOCIADA donde se refleja de forma explícita que la “Transición” fue una “ruptura” lo que contravenía la Ley Para la Reforma Política que facultaba para adaptar el Régimen de Franco a la nueva situación creada tras su muerte y el acceso del Rey al Trono. Pero no para demolerlo desde sus cimientos. Dándose además la circunstancia de que el Rey había jurado solemnemente fidelidad a los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino que conformaban el cuerpo legal que se pretendía reformar. Y en cuanto a que esa ruptura fue negociada, bien se puede decir que lo fue a espaldas del pueblo español, quien había aprobado una reforma. Y como ya se ha dicho, se reforma lo que se quiere conservar.

En diciembre de 1976 se consulta a la Nación para que se pronuncie sobre la Ley de la Reforma Política. La “oposición democrática” los antifranquistas o enemigos del Régimen propugnaron la abstención (puesto que votar “no” a la reforma, era tanto como posicionarse a favor de la permanencia de un régimen que pretendían destruir) y por lo tanto de la continuidad del Régimen. Votó el 78% del censo electoral y la abstención fue del 22% abstención donde debe computarse no solamente los opositores al Régimen, sino también los que por unas u otras razones no pudieron o no quisieron votar. De los votos emitidos, el 94% fue “si” y el 6% “no” con lo que estaba claro que la gran mayoría del el pueblo español quería una reforma, pero no la ruptura que propugnaban las fuerzas políticas encuadradas en lo que se llamó la “Platajunta”

Este triunfo electoral de los partidarios de la reforma fue utilizado arteramente por el Gobierno para desmantelar el “franquismo” (materializar la ruptura) cerrando el paso con los instrumentos del Poder a la opción reformista de Fraga, como veremos más adelante al comentar el libro “Desde el corazón del CESID”.

Para torcer la voluntad del pueblo español, trocando en ruptura su deseo de reforma, manifestado en las urnas, no se escatimaron medios. Tanto por parte del Gobierno, como de la autodenominada “oposición democrática” es decir, de las fuerzas políticas que tenían por objetivo la destrucción del Régimen. Para ello crearon la denominada “Junta Democrática” y la “Plataforma de Convergencia Democrática” que pronto unieron sus fuerzas para lograr el objetivo común. Unión que los medios de comunicación denominaron “Platajunta”. Paralelamente los sindicatos UGT, USO y CC.OO crearon la “Coordinadora de Organizaciones Sindicales”. En la Platajunta se unieron extraños compañeros de viaje, socialistas, comunistas, anarquistas, democristianos y de forma inconcebible hasta el partido carlista, traicionando el espíritu que había llevado a los tradicionalistas o carlistas a sumarse a la Cruzada. Estos grupúsculos de políticos antifranquistas eran numéricamente irrelevantes frente a la mayoría del pueblo español que formaba lo que ha dado en llamarse “franquismo sociológico”

Esta “oposición democrática” era fundamentalmente republicana y federal pretendiendo una ruptura. Por el contrario, Manuel Fraga había fundado en el otoño de 1976 la “Federación de Partidos de Alianza Popular” que pronto pasó a conocerse por Alianza Popular (AP) Fraga siempre había defendido la idea de un continuismo político que, sin romper con el pasado franquista, diera paso a una reforma democrática con ciertas limitaciones. Pues se oponía a la legalización del PCE y a que las futuras cortes fueran constituyentes. La Corona, por su parte, quería la ruptura como la izquierda, pero con acatamiento a la monarquía.

En esta operación de acoso y derribo al Régimen, intervino el Gobierno con todos sus poderosos medios, utilizando los audiovisuales totalmente controlados por él y acorralando a la escasa prensa que defendía la Reforma y no la Ruptura, como era el diario “EL ALCÁZAR” y alguna otra publicación periódica como “EL HERALDO ESPAÑOL”. Para este fin, además del ataque a los medios independientes que no seguían las directrices políticas del momento, se les ahogó económicamente al privarlos de las cuantiosas subvenciones que percibían los medios que seguían las directrices oficiales (ABC, Ya y otros) o los creados específicamente para impulsar la ruptura con el anterior régimen como eran “EL PAIS” y “CAMBIO 16” apoyados por cuantiosos medios económicos. Además, a los medios que postulaban le reforma en lugar de la ruptura, se les privó de los ingresos que proporcionaba la publicidad estableciendo un “cordón sanitario” que los aislaba de los posibles anunciantes, prohibiendo incluso la distribución de estos medios en organismos oficiales, como era el caso de las aeronaves de Iberia. Por otra parte mediante editoriales y artículos en los medios afines, se llevaba al ánimo de la población una serie de sofismas como era el hecho de que la ETA era la consecuencia lógica de la “represión franquista” y que desaparecería cuando desapareciera el Régimen, con lo que se estaba justificando la proyectada ruptura.

Igualmente se hizo al afirmar que la aceptación internacional obligaba a legalizar partidos como el PCE para ser admitidos como una democracia en Europa y también que la conflictividad laboral prácticamente desaparecería cuando hubiera democracia. Todo ello sofismas, como ya se ha dicho, que merece la pena comentar aunque solo sea someramente. La acción armada de ETA (los asesinatos) no disminuían, al contrario, aumentaban exponencialmente como era lógico, al ver cada día más cerca la consecución de su objetivo. Tampoco nadie dijo que la necesidad de legalizar el PCE, para ser aceptados por Europa, y que se nos diera el título de democracia, era otra falsedad que podía sortearse fácilmente con un argumento tan simple como comprometerse a legalizar el PC cuando Alemania lo hiciera con el partido Nazi. Puesto que el PC era ilegal en España por idénticas razones a las esgrimidas en Alemania para mantener ilegalizado al partido Nacional Socialista. Y ello añadido al hecho de que el PC era también ilegal en Alemania. Estas prevenciones hubieran servido para ir dejando entrar, poco a poco en el juego político, a los partidos herederos del Frente Popular y mantenerlos embridados al obligarles a reconocer, antes de su legalización, las atrocidades cometidas en el pasado, mediante una saludable autocrítica que nunca han realizado. E incluso obligándoles, llegado el caso, a cambiar su nombre. En cuanto a la conflictividad laboral, hubiera sido suficiente reflejar la realidad estadística como lo reflejan los siguientes datos objetivos: en 1966 se habían perdido 1,4 millones de horas de trabajo por las huelgas. En 1974, Cuando comenzó el acoso al Régimen, 14 millones, diez veces más…. Pero en 1976 en pleno proceso para desmotar el Régimen de Franco se perdieron en huelgas 144 millones de horas de trabajo.

Y en cuanto a que el cese de la actividad asesina de la ETA tendría lugar cuando hubiera democracia por haberse demolido el Régimen de Franco, una imagen vale más que mil palabras.

Es de resaltar el espectacular descenso de la actividad de ETA en el año 1981 motivado porque el 23F metió el miedo en el cuerpo a la “oposición antifranquista”. Actividad que retomó a lo largo de los meses siguientes, a medida de que el susto se pasaba y también al comprobar que el Gobierno, mediante eficaces medidas administrativas, procedía a remover los cimientos que habían sustentado al Régimen de Franco (las FAS) cuya demolición se había consumado el 6 de diciembre de 1978.

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Decir finalmente que el referéndum para aprobar la Constitución de 1978 tuvo una participación del 67% votando afirmativamente el 87% y negativamente el 23% lo que supone que fue votada favorablemente por el 58,29% del censo electoral. Esto contradice de plano la “idea fuerza” eternamente repetida y formulada con la manida frase de “la constitución que nos hemos dado la inmensa mayoría de los españoles” haciendo pasar por inmensa mayoría un 58,29% del censo electoral. En las Vascongadas, debido a la postura del PNV, la participación se redujo al 45% del censo. Votaron si el 68% y no el 23% lo que supone que votó a favor de la constitución el 30,6% del censo electoral. Esta circunstancia es el origen de que el Gobierno Vasco haya pedido hace unos días una “reforma” de la Constitución alegando que no fue votada mayoritariamente por el pueblo vasco y en consecuencia solicita que mediante esa reforma se les reconozca el derecho a la autodeterminación. Y que se realice un plebiscito para determinar si la forma de gobierno debe ser monarquía o república. “Reforma” que es una trampa saducea como aquella de la Ley Para la Reforma Política, puesto que reconocido el derecho de autodeterminación, y transferida la competencia en educación, antes de transcurrir otra generación conseguirán la independencia de forma impecablemente democrática mediante unas elecciones. De igual forma quieren promover un referéndum “monarquía o república” porque saben que la monarquía es el más eficaz valladar en contra de sus pretensiones independentistas pues la Corona tiene indefectiblemente unido su futuro a la unidad de España y por su propio interés se opondrá a la ruptura de la unidad nacional. Algo que imprudentemente propició con la demolición del Régimen de Franco. Cuyo lema, que figuraba en el escudo de la bandera, proclamaba que España era Una, Grande y Libre

Tres solemnes juramentos: número de resonancias bíblicas

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Juramento a la Bandera de Juan Carlos de Borbón y Borbón

Caballero cadete en la AGM de Zaragoza

 

¡¡¡Cadetes!!!

¿Juráis a Dios y prometéis a España, besando con unción su bandera, obedecer y respetar siempre a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y derramar, si es preciso, en defensa y el honor y de la independencia de la Patria y del orden dentro de ella hasta la última gota de vuestra sangre?

 

El “orden dentro de ella” era el ordenamiento institucional, representado por LOS PRINCIPIOS DEL MOVIMIENTO NACIONAL y LAS LEYES FUNDAMENTALES DEL REINO

Juramento de Juan Carlos I como Rey de España

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Juramento del Rey el 22 de noviembre de 1975 ante las Cortes, donde es proclamado nuevo jefe del Estado.

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Juan Carlos I jura explícitamente fidelidad a las Leyes Fundamentales del Reino y lealtad a los Principios del Movimiento Nacional

 

-Señor: ¿Juráis por Dios, y sobre los Santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional?

-Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional.

-Si así lo hacéis, que Dios os lo premie. Y si no, os lo demande.

 

      

Es imprescindible verlo y observar los semblantes